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NBA

De la cárcel a la cancha y de la cancha a la cárcel

Caldwell-Pope duerme en prisión y solo se entrena y juega con los Lakers en casa tras una condena de 25 días por violación de libertad condicional

Caldwell-Pope, en un Lakers-Warriors. Ampliar foto
Caldwell-Pope, en un Lakers-Warriors. AP

Andrew Bogut, el guasón pívot australiano de los Lakers, relativiza la peculiar situación que vive su compañero Kentavious Caldwell-Pope. “Nos burlamos de él todo el tiempo. Bueno, en realidad le preguntamos siempre cómo se vive allí dentro, tras las rejas, y lo grande que es su celda”. Caldwell-Pope, el escolta titular del equipo californiano, lleva ya más de dos semanas cumpliendo la condena de 25 días de reclusión por una violación de libertad condicional.

El jugador llegó a un acuerdo para cumplir la condena en el Centro de Detención del Departamento de Policía de Seal Beach. Conforme a un programa de liberación para poder trabajar, se le permite entrenarse y disputar los partidos de los Lakers, pero sólo aquellos que se disputan en casa ya que no puede abandonar el estado de California. El jugador debe utilizar un sistema GPS fuera del centro de detención.

La condena del escolta estadounidense, que el próximo mes cumple 25 años, se produce como consecuencia de una serie de tropiezos con la justicia. El 29 de marzo, después de un partido con Detroit Pistons, el equipo que le eligió en el octavo puesto del draft de 2013 y en el que jugó durante sus cuatro primeras temporadas en la NBA, fue detenido bajo sospecha de conducir bajo los efectos del alcohol y de sustancias tóxicas.

Para evitar la cárcel tuvo que aceptar el pago de una fianza y seguir un programa por el que debía comprometerse a no consumir alcohol ni sustancias tóxicas y a someterse a sucesivos controles por sorpresa. Tras haberse saltado algunos de esos exámenes, el 14 de junio, tras compartir otra sanción por haber aceptado que una persona bajo los efectos de las drogas condujera su coche, fue condenado a 12 meses de libertad vigilada en Michigan.

En paralelo, los Pistons no quisieron asumir la renovación del jugador, cuyo salario iba a dar un salto sustancial, pasando de los 3,6 millones de dólares de la temporada 2016-2017 a más de 20. El 13 de julio, los Lakers firmaron con Caldwell-Pope un contrato por un año y 17,7 millones de dólares. Pudo llevarse a efecto la operación gracias a que la justicia le permitió viajar a su estado natal, Georgia, para negociar con el que iba a ser su nuevo equipo. Los Lakers asumieron los riesgos que entrañaba la operación. Para empezar, y de acuerdo con la política de abuso de sustancias tóxicas de la NBA, ya sabían que Caldwell-Pope iba a ser castigado con dos partidos de sanción, los dos primeros de la temporada.

Los Lakers no levantan cabeza

Jeanie Buss desplazó del poder a su hermano Jim, eligió a Magic Johnson para tomar el mando de las operaciones en febrero, y este nombró a Rob Pelinka, antiguo agente de Kobe Bryant, director deportivo. Apostaron en el draft por Lonzo Ball, Kyle Kuzma y Josh Hurt, ficharon a Caldwell-Pope, Bogut y Brook Lopez y traspasaron a D’Angelo Russell, Mozgov y Young.

Casi en el ecuador de la temporada, los Lakers van de mal en peor. Suman siete derrotas seguidas, solo han ganado 11 de los 36 partidos que han disputado y ocupan la última plaza en la Conferencia Oeste. Solo Atlanta, en el Este, está peor.

A continuación, jugó los 24 siguientes sin ninguna restricción. Pero el 12 de diciembre tuvo que acudir a una audiencia judicial en Michigan y fue condenado a 25 días en una cárcel del condado de Oakland. Los abogados del jugador presentaron de inmediato una petición para que pudiera cumplir la condena en Seal Beach, situado a unos 50 kilómetros del pabellón de los Lakers, el Staples Center. Se trata de un centro de detención con fama de ser idóneo para los delincuentes adinerados ya que la estadía cuesta 120 dólares al día para aquellos que cumplen un programa de liberación de trabajo y cuenta con habitaciones en muy buen estado y con televisión de plasma, aunque a las diez de la noche se apagan las luces.

Caldwell-Pope se ha perdido por el momento cuatro partidos, los que los Lakers han disputado desde el 14 de diciembre fuera de casa, en Cleveland, Houston en dos ocasiones y Minnesota. Sí pudo jugar el que disputaron en la cancha de Golden State, ya que está en Oakland, California. Ha tenido la suerte de que los Lakers, además de ese encuentro en casa de los Warriors, han disputado en su pista del Staples Center cinco partidos y los cinco próximos también los disputará allí. Los Lakers han evitado posicionarse sobre la situación y se han limitado a explicar que se trata de un asunto legal derivado de un incidente que ocurrió la pasada temporada, cuando el jugador pertenecía a los Pistons. “Los Lakers se atienen a los términos de un programa para Kentavious establecidos por un tribunal de Michigan”, concluían en un comunicado. El jugador, en unas declaraciones efectuadas tras un entrenamiento, se disculpó: “Ha sido muy decepcionante para mí y para mis compañeros, siento haber decepcionado a mis compañeros, a mis entrenadores y a la franquicia”.

Caldwell-Pope promedia 13,8 puntos, 5,1 rebotes, 2,2 asistencias, 1,7 robos de balón y casi 35 minutos por partido. Esta vez sabe que si viola el programa de liberación de trabajo se arriesga a una condena de 93 días en una cárcel de Detroit, ya sin posibilidad de entrenarse y competir con los Lakers. Su carrera como jugador de la NBA estaría seriamente amenazada.

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