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Independiente responde a su historia y saca ventaja ante Flamengo en casa

El Rojo se lleva la primera final con eficacia e intensidad y viaja a Río de Janeiro a buscar la copa

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Gigliotti y los aficionados celebran el empate del Rojo. Reuters

La copa Sudamericana comenzó a definirse este miércoles en el barrio de Avellaneda, en el extrarradio de Buenos Aires. El segundo certamen continental en importancia vuelve a enfrentar a argentinos y brasileños aunque, a diferencia de la Libertadores, se trata de una final más equilibrada, con el protagonismo de dos equipos con mucha historia en Sudamérica. El local, Independiente, se llevó el primer partido demostrando aquella personalidad que lo convirtió en el Rey de Copas, aunque la diferencia es mínima y de cara a la revancha de la próxima semana no puede confiarse: enfrente está el popular Flamengo, un plantel que comenzó el año dispuesto a ganar todo y que ya superó muchas adversidades, incluida la suspensión por dopaje de una de sus figuras, el atacante peruano Paolo Guerrero.

A falta de delantero, buenos son los defensores cabeceadores. A los ocho minutos de juego, Rever ganó en la cancha de arriba tras una falta cobrada en forma magistral por Trauco y aventajó a la visita. El gol envalentonó a los brasileños, que se adueñaron del balón con un gran juego asociado de sus dos medios, William Arao y Cuellar y retrasando unos metros a Paquetá y al exAleti Diego, un especialista en congelar partidos. Independiente decidió arriesgar todavía más de lo que lo hace habitualmente apenas sintió el golpe, pero sintió la ausencia de sus creadores, Ezequiel Barco, curiosamente sumergido en una laguna futbolística, y Sánchez Miño, bien controlado por sus marcadores.

Independiente 2 - Flamengo 1

Independiente: Campaña; Bustos, Alan Franco, Gastón Silva y Nicolás Tagliafico; Diego Rodríguez, Sánchez Miño, Meza; Martín Benítez, Ezequiel Barco, Gigliotti. DT: Ariel Holan.

Flamengo:Cesar; Pará, Rever, Juan, Trauco; Cuéllar, Willian Arao; Everton Ribeiro, Diego, Lucas Paquetá; Felipe Vizeu. DT: Reinaldo Rueda.

Arbitro: Mario Díaz de Vivar (Paraguay). Amonestó a Tagliafico, Amorebieta y Bustos (Independiente); Diego (Flamengo)

Goles: 8’ Rever (Fla); 28’ Gigliotti, 52’ Meza (Ind).

Estadio: Libertadores de América (52.000 espectadores).

El resto de los intérpretes suplió la falta. El movedizo Martín Benítez enloqueció al lateral Trauco en el sector izquierdo; el uruguayo Gastón Silva y Diego el torito Rodríguez presionaron como nunca en el medio campo y Gigliotti hizo el trabajo sucio de un nueve que recibe de espaldas y va a buscar la asistencia al área. Benítez y Gigliotti resolvieron con eficacia un veloz contra ataque a la media hora de juego en el que el exBoca marcó el empate. El resto del primer tiempo pareció una amnistía entre Independiente, un equipo con varias finales en sus espaldas, y Flamengo, un plantel que gastó mucho dinero como para perder otra copa, luego de ser eliminado en la Libertadores.

El empate pareció tranquilizar a Barco, quien saltó al campo en el complemento decidido a comerse la cancha. A los siete minutos dibujó una falsa pared en un ataque por el sector izquierdo para enviar un centro que encontró de frente al arco a Maximiliano Meza. El futbolista con mayor despliegue en Independiente le pegó de volea y puso cifras que fueron definitivas. Un minuto después, un amago obligó a Arao a derribar a Barco de una patada que mereció tarjeta y a los 11, el del Rojo definió con un remate a colocar un contra ataque perfecto construido por Meza y Benítez.

Flamengo pareció intimidado por un Independiente decidido a golear a su rival para viajar a Río de Janeiro con una diferencia más holgada. Distinta fue la reacción del entrenador Reinaldo Rueda, que no replegó a su equipo y siguió planteando un partido a todo o nada. Como si no hubiera revancha dentro de siete días. Incluso, mandó a la cancha al joven Vinicius Junior, de apenas 17 años, y adquirido por el Real Madrid a cambio de 45 millones de euros. Pero el Rojo se adueño de la pelota y con el correr de los minutos fabricó una victoria sin discusiones y sustentada en la voluntad de un equipo en el que, según lo que pida el partido, todos atacan o todos defienden.

Independiente juega la final numero 26 de su historia -siete de ellas contra equipos brasileños- y es el primer equipo extranjero en salir campeón en el Maracaná. La historia es, sin dudas, un aval para el máximo ganador de la Copa Libertadores; sin embargo, no se trata del mismo Independiente que era respetado en todo el continente. Su presente es auspicioso pero, justamente, todavía se asemeja a eso: el auspicio de un mejor porvenir. Entre aquella final de Copa Sudamericana de 2010 ante Goias, la primera y (hasta ahora) única vez que el Rojo levantó este trofeo, pasaron siete años y la primera caída a segunda división de su historia. Una crisis que no sólo ha sido futbolística y que quedó manifiesta hace pocos días, con la detención de uno de sus vicepresidentes, de fuertes vínculos con los ultras y procesado por asociación ilícita.

El equipo este año parece haber recuperado parte de aquella identidad y el gran responsable es Ariel Holan, un entrenador sin pasado como jugador profesional y proveniente del hockey. Un fanático del club que dirige y que fuera muy criticado a comienzos de temporada por imponer un trabajo poco común en la liga argentina -por ejemplo, usando drones para registrar las prácticas-. Con todo, Holan e Independiente terminan el 2017 siendo el equipo mejor armado del país, y el único con aspiraciones a un título internacional. Algo que quiere confirmar en una semana en el mismísimo Maracaná, uno de los templos del fútbol sudamericano, y que ya lo vio ganador.

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