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Gremio gana 1-0 la primera final de la Copa Libertadores 2017 ante Lanús

Con gol de Cicero, los brasileños llegan con la mínima ventaja a la revancha del próximo miércoles, en Buenos Aires

Gremio vs Lanus
Cicero celebra su gol ante Lanús en Porto Alegre, en la primera final por la Copa Libertadores.

Así como Juan Villoro escribió en Dios es redondo que el fútbol está lleno de cosas que francamente no se entienden, decodificar la Copa Libertadores 2017sería una misión todavía más arriesgada. El torneo de clubes más importantes de Sudamérica es tan imprevisible que 20 equipos diferentes jugaron las últimas 10 finales, muchos de ellos por primera vez en la historia, como Nacional de Paraguay en 2014, Independiente del Valle de Ecuador el año pasado y Lanús, de Argentina, este miércoles por la noche.

La fábula de la "Cenicienta de la Copa" versión 2017 duró 82 minutos, hasta que Cícero, que había ingresado en el segundo tiempo, le dio a Gremio de Porto Alegre el triunfo 1 a 0 en la primera final, jugada en Brasil. La revancha será el próximo miércoles, en el extrarradio sur de Buenos Aires. A diferencia de las fases anteriores, los goles de visitante no serán un factor de desempate en caso de igualdad de goles. Si Lanús gana por un gol de diferencia, la final se definirá por penales.

Gremio se quedó con la primera final pero hubo un momento del partido en que Lanús, cuya mejor actuación en la Copa Libertadores hasta ahora había sido cuartos de final en 2012, jugó como si fuese el equipo con pedigrí internacional habituado a jugar finales. Bicampeón de América en 1983 y 1995, se esperaba que Gremio desbordara a Lanús desde el comienzo, pero el club argentino enhebró en el primer tiempo una telaraña táctica que disolvió a su rival. El técnico de Lanús es Jorge Almirón, un futbolista cuya trayectoria en la década del 90 pasó casi desapercibida en su país, pero de buen paso por México, donde conoció a Ricardo La Volpe, el entrenador que inspiró su estilo de juego de tenencia de pelota, espíritu ofensivo y salidas “lavolpianas” desde su propio arco.

A falta de futbolistas consagrados internacionalmente (el goleador del equipo y de la Copa es José Sand, de 37 años, que en su larga trayectoria apenas jugó cinco partidos en Europa, en La Coruña, en 2011), Lanús mostró en el Arena do Gremio sus recursos habituales: orden táctico y energía colectiva notables. Eso le alcanzó para controlar el primer tiempo, más que para jugarlo, y de paso para generar las dos situaciones de gol más peligrosas de los 45 minutos iniciales, un remate de Román Martínez y un cabezazo de Diego Braghieri que Marcelo Grohe, acaso el mejor portero de la Copa, rechazó estupendamente en ambas ocasiones.

Hubo, incluso, un momento de la final en que todo lo hacía Lanús, lo bueno y lo malo. Con el arco de Esteban Andrada más lejos de lo previsto, Luan (el goleador de Gremio en la Copa, con 7 tantos) debió bajar varios metros para tener contacto con la pelota, pero aun así el equipo brasileño estaba tan desorientado en el primer capítulo que se fue al vestuario sin haber llevado peligro al arco argentino. Lucas Barrios, el otro delantero local, perdió toda la noche contra los centrales de Lanús, Braghieri y Rolando García Guerreño, ambos de impecable partido.

Recién en el segundo tiempo, Gremio se despabiló y jugó como lo exigían su historia y la multitud que lo alentaba desde las tribunas. Lanús, encima, se dejó estar: pasó a tomar un rol pasivo, seguramente también provocado por el cansancio de sus jugadores, pero fue como si el equipo argentino desactivara todo lo bueno que había hecho hasta entonces.

Gremio le rodeó la casa a Lanús y comenzó a mirar el gol más de cerca. Primero fue un intento de Bruno Cortez que Andrada envió con espectacularidad al corner y enseguida le siguió un cabezazo de Jailson, tras un buen centro de Geromel, que pasó demasiado cerca. Lanús se sostenía en la impecable actuación de su defensa, en especial de Braghieri, pero el equipo argentino jugó con fuego y terminó quemándose cuando Renato Gaucho, el técnico local, acertó con el ingreso de Cícero, que ingresó a los 27 minutos del segundo tiempo y diez minutos después derrotó a Andrada.

Parecían todas malas noticias para Lanús, que sobre el final sufrió la amonestación de Braghieri, quien no podrá jugar la revancha por acumulación de tarjetas amarillas, pero podría haber sido mucho peor. En la última jugada del partido, Nicolás Aguirre le cometió un claro penal a Jael, que el chileno Julio Bascuñán no cobró. El árbitro podría haber pedido la ayuda del VAR, o el encargado del VAR podría haberle avisado, pero Bascuñán decidió dar por terminado el partido de manera inmediata. Un final acorde a la Copa Libertadores, un torneo siempre imprevisible, muchas veces polémico, y con un campeón todavía difícil de prever. Gremio dio el primer paso pero la final quedó abierta.

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