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El Getafe se transforma ante la Real Sociedad

El conjunto azulón remonta el gol inicial de Oyarzabal, con un ejercicio ofensivo tan atípico como eficaz

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Bergara remata ante Rulli. EFE

Al Getafe, la angustia le hizo comprobar que el tiempo es un valor limitado y que la presión que se siente al verlo desaparecer tiene, a veces, efectos inesperados. Si bien hizo falta verse con el marcador en contra para darse cuenta de semejante situación. A la Real, en cambio, le ocurrió lo que a los buenos estudiantes con tendencia a la autocomplacencia. Se apresuró a hacer los deberes, con buena letra, eso sí, pues el gol que fabricaron Januzaj y Oyarzabal tuvo tan buena resolución -un disparo cruzado del vasco con la pierna derecha- como preparación -un contragolpe pulcro y claro-. Pero para dar por concluido el trabajo de manera prematura hace falta no solo inspiración sino también constancia. Y al equipo de Eusebio se le da de maravilla adaptar el guion de los partidos a su método pero tiene -como casi todos los equipos- esa capacidad para emborronar el trabajo súbitamente. Y el Getafe convirtió ese garabato en una remontada colorida.

Getafe

4-4-2 (D.P.)

José Bordalás

13

Guaita

16

Cala

22

Tarjeta amarilla Tarjeta amarilla

Damián Suárez

2

Tarjeta amarilla Tarjeta amarilla

Djene

3

Tarjeta amarilla Tarjeta amarilla

Antunes

7

Cambio Sale Portillo

Álvaro Jiménez

18

Cambio Sale Sergio Mora

Mauro Arambarri

5

Markel

21

Cambio Sale Ángel

Fajr

23

Amath

19

1 goles Gol

Jorge Molina

1

Tarjeta amarilla Tarjeta amarilla

Rulli

19

Álvaro Odriozola

24

Tarjeta amarilla Tarjeta amarilla

De la Bella

6

Íñigo Martínez

3

Cambio Sale Aritz Elustondo

Llorente

5

Igor Zubeldia

16

Cambio Sale Rubén Pardo

Canales

10

Xabi Prieto

8

Cambio Sale Vela

Januzaj

18

1 goles Gol

Oyarzabal

12

Willian José

R. Sociedad

4-3-3

Eusebio Sacristán

Aunque es habitual ver el cambio de tendencia en cualquier duelo a medida que se acaba el tiempo, o cuando el marcador delimita el reparto final de puntos, en el caso del partido entre el Getafe y la Real la cronología resultó evidente. Cada una de las partes del encuentro estuvo protagonizada por uno de los protagonistas.

A la Real le correspondió el estreno, la puesta de largo, con una primera parte bien gestionada. Con una apropiación del espacio tan notoria como práctica, con Xabi Prieto, Januzaj y Oyarzabal encontrando la manera de llevar el juego bajo los cánones habituales. El Getafe se limitaba a no romperse, lo que no es lo mismo que romper el juego. Porque la presencia de Arambarri y Bergara se asemejaba a la de un cinturón, que aprieta pero no ahoga. Y resultaba insuficiente para limitar las transiciones ofensivas de un rival muy cómodo sobre el campo.

Aun así, no lo tuvo fácil la Real para generar ocasiones claras de peligro, ya que el Getafe, viva imagen de su entrenador, Pepe Bordalás, es un enjambre con muchas líneas. Pero esa construcción falló al tratar de bloquear un contragolpe bien elaborado por Januzaj, que ejerció de Canales más que el propio jugador cántabro, ausente en la cocción del juego.

Pero fue cuestión de que empezara el segundo acto cuando el Getafe se creyó en posesión del tiempo para dar la vuelta lo que estaba sucediendo. Adelantó su centro del campo, Bergara mordió la salida de balón de la Real y el juego empezó a ser mucho más vertiginoso. La entrada de Portillo y Ángel resultó vital para estrechar la mira de una Real que, sin embargo, tuvo en dos jugadas la oportunidad de cerrar el partido. Oyarzabal tras alcanzar un rechace dentro del área y Odriozola tras una nueva contra bien resuelta por Guaita a punto estuvieron de contener esa resurrección azulona.

Pero al no hacerlo el Getafe se sintió todavía más capacitado para solucionar el entuerto. Y no le faltó razón. Una saque en largo de Guaita magistralmente controlado por Portillo y su posterior pase para Ángel acabó con un disparo colocado del delantero que se coló por el primer palo de Rulli para éxtasis del Coliseum. No se quedaría ahí. Un contragolpe lanzado por Dejné, un central inagotable, llegó hasta la cabeza de Jorge Molina que se la dejó suave a Ángel dentro del área, donde Iñigo Martínez lo trastabilló. El penalti, más dudoso de lo que la estética del derribo aparentaba, lo transformó Molina con un disparo inapelable. Ahí paró el tiempo el Getafe, dio carpetazo a un vaivén tan divertido como resultón y se llevó la victoria con justicia.

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