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Ricky y Sergio acaban con el drama turco y ponen a España en cuartos

La selección de Scariolo supera el opresivo duelo ante el anfitrión y se enfrentará a Alemania

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Los jugadores españoles celebran el triunfo ante Turquía. EFE

Sergio Rodríguez y Ricky Rubio, Navarro por momentos y Pau Gasol como casi siempre, destrabaron la laberíntica y densa propuesta de Turquía y plantaron a España en los cuartos de final del Eurobasket. Alemania será su rival este martes en un duelo que se prevé muy diferente del que tuvo que quitarse de en medio en el sofocante ambiente del Sinan Erdem de Estambul.

El equipo anfitrión porfió como suele hacerlo por tradición en casa, fiero y desafiante por muy de primera fila que sea el rival que se les planta delante. El juego español se espesó por momentos ante la subida de revoluciones de la defensa turca implacable en individual, también en zona, presionante en toda la cancha por momentos, siempre dura y asfixiante. Pero España contó, también en los momentos más críticos, con los recursos adecuados para salirse de entre las cuerdas.

ESPAÑA, 73; TURQUÍA, 56

España: Ricky Rubio (15), Navarro (8), San Emeterio (4), Marc Gasol (10), Pau Gasol (11) –equipo inicial-; Sergio Rodríguez (11), Willy Hernangómez (2), Sastre (2), Oriola (2) y Juancho Hernangómez (8).

Turquía: Sipahi (2), Osman (8), Mahmutoglu (10), Sanli (4), Erden (6) –equipo inicial-; Veyseloglu (4), Balbay (0), Guler (2), Aldermir (0), Hersek (0), Korkmaz (20) y Koksal (0).

Parciales: 19-10, 14-15, 16-18 y 24-13.

Árbitros: Maranho (Brasil), Kato (Japón) y Jasevicius (Lituania). Señalaron una falta técnica al banquillo turco y otra a su seleccionador Ufuc Sarica.

Sinan Erdem de Estambul. 9.934 espectadores. Octavos de final del Eurobasket.

Sergio Scariolo dio carrete a Sergio Rodríguez y Ricky Rubio a la vez el tramo final. La pareja de bases española manejó los hilos, y en última instancia asumió los tiros que acabaron con la resistencia del equipo turco. Un triple de Korkmaz, el alero que vestirá la camiseta de los Sixers, el único que sumó su equipo en el último cuarto, puso la última incerteza sobre el desenlace del partido (56-50) a cinco minutos para el final. La réplica de Ricky fue fulminante: un triple, dos tiros libres, otro triple. La puntilla (64-52) a falta de tres minutos para el final.

España, que dominó de principio a fin pero las pasó canutas por momentos, respiró por fin, aliviada por los 15 puntos de Ricky y los 11 de Sergio Rodríguez, aderezados con nueve asistencias. Los hermanos Gasol sumaron 21 puntos, 12 rebotes y seis asistencias entre ambos. Son cifras inferiores a las habituales, pero muy valiosas en un día de anotación baja. Volvió a significarse Juancho Hernangómez, con ocho puntos y cuatro rebotes, y Navarro, con unas pocas pero letales acciones en momentos críticos.

El marcaje de San Emeterio y Hernangómez a Osman resultó igualmente valioso. El alero que jugará en Chicago Bulls anotó solo ocho puntos. Sin su contribución, Korkmaz, autor de 20 puntos, supuso el único quebradero de cabeza de verdad para la defensa española. Pero aún así, Turquía igualó el rebote, los robos y las pérdidas, ni una sola de España en el primer cuarto. Desdibujó así por momentos el ataque español, que solo dio de sí 30 puntos entre el segundo y el tercer cuarto. Turquía se situó a tiro de piedra y creó las condiciones para intentar un último asalto.

La tensión se escenificó cuando el plafón publicitario del banquillo español cedió ante el jolgorio y los aspavientos con los que celebró uno de los triples de Ricky. Pero si Turquía no se salió con la suya fue sobre todo porque solo anotó tres de los 20 triples que lanzó y ocho de sus fallos se produjeron en el último cuarto.

Turquía quiso interpretar un drama, como tantas veces, como en aquél bautismo de la generación de oro en 2001. Entonces el partido acabó como el rosario de la aurora y Pau Gasol, Navarro y compañía, derrotados, aceleraron a marchas forzadas el aprendizaje de cómo se puede ganar un partido a base de embrollarlo y hacer perder la cabeza a tu rival. Ahora, con Pau y Juanqui, a sus 37 años, con un equipo curtido en mil batallas, capaz de ganar hace dos años a la más poderosa selección francesa de la historia a pesar de los 27.000 aficionados que la apoyaron en Lille, administraron con mano experta y certera el atolladero en el que se les quiso empantanar.

La selección turca tampoco está tan bien pertrechada como entonces. Cuenta con Osman y Korkmaz, con un buen pívot como es Erden, pero se queda corta en ataque si no le acompaña el acierto en los triples. Se quedó en un pobrísimo 15%. Muy poco para intentar lo que, se confirmó, era una quimera: apartar a España del camino hacia unos cuartos de final que no se pierde desde 2001, cuando irrumpió la generación de oro, que ahí sigue con sus dos líderes y sus herederos.

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