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El Real Madrid defiende título y estilo

Zidane implanta una idea de juego sólida a un equipo que busca enlazar dos Ligas consecutivas una década después

Zidane con varios jugadores en el entrenamiento del sábado.
Zidane con varios jugadores en el entrenamiento del sábado. DIARIO AS

Zinedine Zidane llegó a sus primeros entrenamientos profesionales con el Real Madrid Castilla en plena formación. Contaban algunos de sus primeros pupilos que ellos le ayudaron a él y a su ayudante Bettoni a ajustar la defensa del balón parado. Asombrados ante su figura, la de uno de los mejores jugadores de la historia del fútbol, mostraban también cierto recelo por algunos de sus métodos de grupo, como cuando tenían que realizar los estiramientos, el calentamiento y gran parte del trabajo en silencio; o cuando quiso fijarles un sitio en el autobús para los viajes o modificar el horario de las sesiones en función de sus compromisos. En líneas generales no llegó a conectar con muchos de los jugadores que entrenó en su primera temporada y a su ascenso hubo pocos que lamentaron su marcha. Hoy, muchos se sorprenden de que aquel entrenador que no se parecía al tipo al que estaban habituados se haya convertido en el más efectivo del continente con siete títulos en 20 meses.

La realidad es que poco queda de aquel Zidane primerizo del Castilla. Tres años después de su debut en Segunda B, el entrenador francés, que ha completado una evolución meteórica, arranca ante el Deportivo (22.15, Movistar Partidazo) su segunda temporada completa en el Real Madrid con el objetivo de repetir título liguero. Un reto que no consigue el club blanco desde hace una década, cuando sumaron dos triunfos consecutivos con Fabio Capello (2007) y Bernd Schuster (2008) al frente del equipo.

Lo hace, además, con un estilo de juego claro y definido. Zidane ha conseguido implantar un modelo atractivo a un Madrid que hasta su llegada llevaba tiempo buscándose. Ni José Mourinho ni Carlo Ancelotti consiguieron dar continuidad a la idea que trataron de inculcar. En ello anda un Zidane cuyo equipo ha ido puliendo y perfeccionando algunos de los conceptos que el francés fue introduciendo a su llegada. El más llamativo e interiorizado es esa presión tan alta y por fin ordenada que el Madrid exhibió frente al Barcelona. No es nada novedosa para una plantilla que fue puliéndola durante toda la temporada pasada y que empezó a ejecutarla con más éxito en el tramo final. Ahora, es tan efectiva que les permitió incluso impedir al Barça sacar el balón, jugar gran parte de la Supercopa en campo contrario y monopolizar la pelota ante el equipo con más posesión de Europa.

“Lo mejor, ganar la Liga”

Otro de los rasgos de su equipo, cada vez más combinativo y con muchos más mecanismos ya casi automáticos en la salida de balón, es la facilidad para cambiar de esquema de juego en función de las necesidades concretas de cada momento del partido. Zidane ha acabado con el debate en torno a qué esquema beneficia más a su equipo demostrando que puede entrelazarlos en los 90 minutos. Partiendo siempre con un 4-1-4-1, puede pasar de una jugada a otra al 4-3-3 o al 4-4-2. Con uno se muestra más letal y directo; con el otro más compacto y asociativo.

A todos esos conceptos tácticos se suma también un trabajo físico estudiado al detalle por Antonio Pintus, preparador físico, encargado de valorar con Zidane los tiempos de descanso de cada jugar y de conseguir que el estado físico alcance su pico máximo en los meses de abril y mayo. Con todas esas ideas buscará Zidane prolongar su éxito y repetir en la Liga, el título que más ilusión le ha hecho hasta el momento. “Ganarla fue lo mejor que me ha pasado como entrenador”. Hoy, frente al Deportivo, comienza la defensa.

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