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Turno para Karim Benzema

La ausencia de Cristiano deja pista al francés, obligado, al igual que Bale, a asumir mayor peso en el ataque después de una pretemporada sin goles

Cristiano sustituye a Benzema en la ida de la Supercopa.
Cristiano sustituye a Benzema en la ida de la Supercopa. REUTERS

Si hay un jugador de la plantilla del Real Madrid que Zinedine Zidane siempre ha considerado imprescindible desde su llegada al banquillo de Chamartín es Karim Benzema. El técnico francés nunca ha querido que nadie le tocase al delantero, su gran protegido, intransferible para él. Ahora, y tras una pretemporada irregular, especialmente en producción goleadora, Benzema tiene vía libre para coger peso en un ataque que se queda huérfano con la ausencia de su actor principal, Cristiano Ronaldo, durante un mes. El atacante francés de 29 años y Bale, igual de descafeinado y desatinado en este primer mes, tienen la misión de empezar, como mínimo, a generar en el ataque. Ellos serán los máximos referentes en el clásico de esta noche y en las cuatro primeras jornadas de Liga ante Deportivo, Valencia, Levante y Real Sociedad.

Hasta el momento, Benzema ha enseñado su versión más atípica, especialmente en la faceta goleadora. El francés no consiguió marcar en ninguno de los cuatro partidos de la gira por Estados Unidos ni tampoco en los dos primeros oficiales. En el Camp Nou no realizó un solo disparo y en la Supercopa de Europa solo probó a De Gea en una ocasión. Similar ha sido la carta de presentación de Bale, también en blanco por ahora. El galés, algo lento, todavía a medio gas, también ha rematado solo una vez a puerta entre Macedonia y Barcelona. Sin Cristiano, la pareja ofensiva de Zidane se ha mostrado estéril en la producción goleadora, sostenida por los volantes.

Pero la realidad es que Benzema tiene alma y características de ser uno más de ellos y Bale es un jugador de banda. Algunos de los técnicos y dirigentes que han coincidido con el francés en Valdebebas han asegurado siempre que su gran condena ha sido la de portar el número 9. Gran jugador de fútbol, Benzema incluye en su catálogo cierta capacidad para anotar, pero no es su mejor característica. Jugador con etiqueta de delantero y cualidades y movimientos de 10, no se pone la presión del punta ni se obsesiona con ver puerta. Benzema se desenvuelve con más soltura en la asociación y gestación de la última jugada que en ser el encargado de culminarlas. Cristiano siempre le ha considerado el mejor socio en el ataque por su visión de juego y capacidad para moverse y abrirle huecos en la defensa, algo que, por ejemplo, no le ofrecía Morata.

A diferencia del exjugador blanco, Benzema nunca se ha destapado como un futbolista de área. El francés ha mantenido a lo largo de su carrera una cuota de goles más propia de un segundo punta que de un delantero centro, puesto que se le presupone en el Madrid y del que le intenta liberar Zidane. Pero pese a ser un jugador de rachas, capaz de marcar en unos cuantos partidos seguidos como de estar en blanco una larga temporada, solo en su primer y último año en el Madrid no alcanzó los 20 goles. Su promedio de casi 26 lo rompió este curso, en el que anotó 19. Su bajo registro y la pujanza de Morata cuestionaron su titularidad, siempre respaldada por Zidane, y elevaron al máximo el debate sobre si el Madrid debía reforzarse con un goleador de garantías.

La apatía con el gol que mostró la temporada pasada parece prolongarse en el francés, espeso también en este primer mes a la hora de generar. Solo en la jugada del gol de Isco en Skopje pusieron su huella Benzema y Bale, obligados ahora sin Cristiano a asumir mayores responsabilidades. Y cuanto antes, mejor para Zidane y para el Madrid.

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