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222 millones por Neymar, el Everest de los fichajes

Las cifras de la operación por el jugador brasileño duplican las del traspaso de Pogba, hasta ahora el más caro de la historia

Un hombre con una camiseta de Neymar, este miércoles.

El verano de 1997 el FC Barcelona logró cerrar in extremis el fichaje de Rivaldo. Era el 15 de agosto y se terminaba el plazo para inscribir al jugador y que pudiera jugar la Liga de Campeones. Declarado “intransferible” por su club, el Deportivo, los azulgrana tuvieron que abonar en la Liga de Fútbol Profesional (LFP) los 4.000 millones de pesetas (unos 24 millones de euros) que figuraban en su cláusula de rescisión después de haber perdido a su estrella, Ronaldo, que se marchó rumbo a Italia.

Desde entonces, ha habido casos muy sonados. Sin embargo, en 20 años no ha habido uno comparable al de Neymar, por las cantidades que se manejan. Los 222 millones (la cláusula de rescisión estipulada por el Barcelona) que el PSG desembolsará a cambio del jugador brasileño suponen el fichaje más caro de la historia del fútbol. Y por mucho margen de diferencia. Hasta ahora, el de Paul Pogba, del Juventus al Manchester United, en agosto del año pasado por 105 millones, era el traspaso más caro. Las cifras de la compra de Neymar por el club parisino duplican a las de la operación por el francés.

El de Neymar será, al menos por un tiempo, el Everest de los fichajes, la cota más alta jamás alcanzada.

Esos 222 millones rompen con la escala creciente de los últimos años: están muy encima de lo que se pagó por Pogba en 2016, también de los 96 millones que pagó el Madrid al Manchester por Cristiano en 2009 o de los 91,5 que se gastó en Bale (Tottenham) en 2013. Se trata de una cifra tres veces superior a los ya famosos 86,2 millones que necesitó el Barcelona para hacerse con Neymar hace cuatro años, el que hasta ahora era el quinto fichaje más caro de la historia.

Los 222 millones darían para formar un par de clubes nuevos en la Liga, a juzgar por los presupuestos del último curso: más allá de los 695 millones de los que dispone el Barcelona o de los 631 que tiene el Madrid, está el Atlético, con un presupuesto de 266, poco más de lo que le costará Neymar al club sustentado por el dinero catarí; el Sevilla (143 millones) o el Valencia (140) podrían sobrevivir solo con el dinero del fichaje del delantero brasileño, que también daría para sostener a dos clubes enteros como el Villareal (105) o el Athletic (95,8).

Rivaldo, Figo e Higuaín

No es la primera vez que el Barça pierde a una de sus estrellas a golpe de talonario. Luis Figo protagonizó en el año 2000 una de las salidas más escandalosas de la Liga. Especialmente, porque en aquel caso el club que se hizo cargo de pagar la cláusula de 10.000 millones (la operación se cifró en un total de 10.270, que son 61,7 millones de euros) fue el gran rival del Camp Nou, el Real Madrid.

El Barcelona también perdió a Ronaldo por la cifra que estaba estipulada en su contrato, 24 millones —los mismos que pagaría poco después por Rivaldo. Y ha utilizado esta fórmula recientemente para hacerse con Mathieu, por ejemplo, a quien el Valencia blindó con una cláusula de 20 millones.

Las cláusulas de rescisión han permitido que se moviera alegremente el mercado este verano: el goleador del Málaga, Sandro, se fue al Everton por apenas seis millones; y el Villarreal pagó los 12 por Fornals para que dejara, también, el club malagueño. Pero el más rocambolesco fue el fichaje de Vitolo por el Atlético después de que el Sevilla anunciara que desembarcaría en Nervión. El jugador depositó los 37,5 millones en la LFP y el club rojiblanco le prometió el doble de lo que le ofrecían los andaluces: 30 millones en cinco años.

Si bien, el fichaje previo pago de la cláusula de rescisión más voluminoso hasta la fecha era el de Higuaín, el año pasado, que salió del Nápoles rumbo al Juventus por 90 millones de euros.

Las cláusulas de rescisión de los contratos de futbolistas en la Liga han ido aumentado sustancialmente los últimos años. Hasta alcanzar cifras imposibles. Un buen ejemplo es el último contrato de Cristiano Ronaldo con el Madrid, que elevó su cláusula hasta los 1.000 millones de euros. Se trata del blindaje más elevado en el mundo del fútbol. El segundo, de acuerdo con la manera de hacer del club blanco, corresponde a la cláusula antifuga de Gareth Bale, cifrada en 500 millones. En cuarto lugar (por debajo de los 350 millones con los que el Madrid quiere mantener a Marco Asensio), los 300 millones con los que el Barcelona ató a su estrella, Leo Messi, tras su última (y millonaria, también) renovación este verano. Por debajo llegaba Neymar y sus 222 millones de cláusula, la primera de todas ellas que será abonada.

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