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Ángel María Villar, suspendido como presidente de la Federación durante un año

La comisión directiva del organismo gubernamental acaba con 29 años de un mandato que se eternizó gracias a sus influencias de poder

Villar, durante los registros en la Federación de Fútbol. ATLAS

Ángel María Villar fue ayer suspendido por un año de manera cautelar y revisable de sus funciones como presidente de la Federación Española de Fútbol (FEF). La temporalidad de la suspensión y la posible revisión se deben al tiempo que puede durar el proceso penal abierto. Con su decisión unánime, la comisión directiva del Consejo Superior de Deportes (CSD) acabó con 29 años de mandato del dirigente vasco al frente del fútbol español. Villar ya no puede mandar. La lapidaria frase que se había eternizado tanto como él en el cargo queda vacía de contenido. “Se ha dicho muchas veces que va a caer y nunca pasa nada”, se comentaba en su círculo más cercano y se pronunciaba en los mentideros periodísticos. Esta vez sí ha pasado. El demoledor auto del juez Santiago Pedraz ha terminado con Villar, con su hijo Gorka y con Padrón en la cárcel madrileña de Soto del Real y con esa suspensión cautelar que le inhabilita para presidir el fútbol español y próximamente para ejercer como vicepresidente de FIFA y UEFA.

La red de influencias que Villar tejió desde que accedió al cargo en 1988 no ha podido rescatarle. Él lo ha intentado en los últimos meses con reuniones con las altas esferas del poder y los que le conocen aseguran que seguirá en ese empeño. Igual que en el de no presentar su dimisión pese al daño que ha causado su encarcelamiento a la imagen del fútbol español, del que tantas veces se ha erigido como su gran defensor. No tendrá fácil Villar reactivar sus círculos de influencia, incluidos los judiciales, por la gravedad de los hechos y delitos que le imputa Pedraz en el escrito: corrupción entre particulares, apropiación indebida, administración desleal, falsedad documental y alzamiento de bienes.

Los tentáculos de la influencia de Villar en estos 29 años han trepado hasta las esferas más altas del sistema. En su momento, al poco de pronunciar José Luis Rodríguez Zapatero la frase de “seré un mal presidente si dentro de un año Villar sigue en el cargo”, Villar supo acercarse al Partido Socialista a través de su amistad con los exsecretarios de Estado para el Deporte Javier Gómez Navarro y Rafael Cortés Elvira. Este último, que acabó en 1996 con el decreto de la limitación de tres mandatos que ha permitido a Villar perpetuarse en el cargo, aparece en el auto del magistrado por haber percibido junto a su mujer, Helena Navarro, 1,5 millones de euros entre 2010 y 2012 a través de la empresa Asesoramiento Corell S. L. La cuantía proviene de la rescisión del contrato entre Santa Mónica y la Federación, que ha supuesto una pérdida de 51 millones de euros en las arcas federativas según el auto del juez. Con Cortés Elvira, Ignacio González y Alejandro Blanco, el presidente del Comité Olímpico Español, Villar también tenía proyectada una universidad del fútbol para la que llegó a aprovisionar 12 millones de euros. Finalmente, el proyecto, con Cortés Elvira como rector, fue paralizado.

En 2010, bajo el Gobierno de Rodríguez Zapatero también se le concedió la subvención de 1,2 millones de euros para proyectos de solidaridad y formación futbolística en el extranjero. Por este asunto, denominado caso Haití, Villar está imputado. El mal uso de ese dinero público que se le concedió a la Federación —la mayoría de los proyectos no se llevaron a cabo— provocó que tuviera que devolver la cantidad percibida más 300.000 euros de intereses tras desvelar EL PAÍS la dudosa justificación de los gastos realizada. Este periódico también desveló que funcionarios del CSD supuestamente habían manipulado fechas de documentos para facilitar la justificación de los gastos. También está bajo sospecha la propia concesión de la subvención al haberse podido quebrantar las bases de la convocatoria. Una de las personas más activas en la concesión de la subvención fue Matilde García Duarte, que entró en la directiva de Villar en 2014, justo tras transcurrir los dos años de incompatibilidad por haber desempeñado un cargo público.

 

Amenazas con la FIFA

Al Partido Popular también supo acercarse Villar con oportunismo. En 2008, todavía con Zapatero en el Gobierno y poco después de que Jaime Lissavetzky, entonces presidente del CSD, se enfrentara a Villar con Joseph Blatter y la FIFA como escuderos para que convocara las elecciones en las fechas que marca la ley, Mariano Rajoy viajó a la final de la Eurocopa de Austria y Suiza contra Alemania en el avión de invitados de la Federación. La designación de Miguel Cardenal como secretario de Estado para el Deporte cuando Rajoy accedió a la presidencia del país en 2012 evitó que, como en el caso de Lissavetzky, al menos en dos ocasiones el Gobierno español cediera a las presiones de Villar apelando a la FIFA bajo la amenaza de expulsar a la selección y a los clubes de las competiciones internacionales. Cardenal, según fuentes cercanas al CSD, también tuvo insinuaciones para regresar a la Federación tras haber formado parte del Comité de Competición de 2004 a 2005. “Vienes del fútbol y al fútbol tienes que regresar”, aseguran esas mismas fuentes que le espetó Villar a Cardenal.

Durante estos meses en los que se ha estrechado el cerco sobre su figura, según fuentes cercanas a este periódico, Villar ha movido sus hilos para evitar ser procesado. Esas mismas fuentes aseguran que un alto cargo del Gobierno del PP llegó a garantizarle que si demostraba que el dinero de Haití se lo había gastado en el fútbol, trataría de que no tuviera que La gravedad de los hechos y el clamor popular que se ha desencadenado le ha dejado sin apenas defensa tras la Operación Soule. Denominada así, además de por hacer referencia a un juego de pelota del siglo XIV francés, porque su pronunciación evoca al apodo que tenía Villar en sus tiempos de jugador: Chule.

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