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Las sospechosas facturas de la Federación Española de Fútbol

El organismo que preside Villar presentó al CSD en 2011 una justificación de

dudosa legalidad para no devolver una subvención pública de 1,2 millones de euros

Ángel María Villar, en la presentación del logotipo oficial de Bilbao como sede de la Eurocopa 2020.
Ángel María Villar, en la presentación del logotipo oficial de Bilbao como sede de la Eurocopa 2020. EFE

La deficiente justificación que la Federación Española de Fútbol (FEF) presidida por Ángel María Villar hizo de los 1,2 millones de euros de dinero público recibidos a través del Consejo Superior de Deportes (CSD) en 2011 está plagada de facturas sospechosas. La suma recibida del erario público aún está pendiente de ser reintegrada a las arcas del estado, según ha confirmado a este periódico el CSD. El organismo gubernamental también confirma que la Federación le ha entregado un escrito en el que comunica que se ha iniciado una investigación interna y que no se pronunciará sobre los hechos hasta que no le sean transmitidos los resultados de dicha investigación.

El asunto delata una gestión de los recursos que puede derivar en los delitos de malversación de fondos públicos, administración desleal y prevaricación, señalan fuentes jurídicas consultadas y cercanas al caso. La trama también desvela el modus operandi en el que se mueven las candidaturas que optan a organizar los mundiales de fútbol. En el ambiente federativo está que ese dinero estaba destinado a reforzar la candidatura de España, junto a Portugal, para organizar el Mundial 2018. “Los países en los que se iban a desarrollar los proyectos fueron seleccionados con vistas a recabar apoyos para lograr la organización del Mundial 2018, que se dirimía en diciembre de 2010. Los países elegidos contaban con el visto bueno de Villar”, admite una fuente relacionada con uno de los proyectos. “Todo lo que tenga que ver con Suramérica o Centroamérica lo sabe el presidente”, relata otra fuente cercana al caso.

El montante recibido por la Fundación federativa, que soportaba la candidatura Ibérica (España y Portugal), estaba repartido en cuatro programas: 462.000 euros para un proyecto de educación deportiva integral en las escuelas de fútbol en Libia y otros países; 254.000 euros para un programa de capacitación para gestores de clubes y federaciones en Iberoamérica; 287.000 euros para programas de tecnificación internacional y 219.000 euros para una escuela de fútbol en Haití. En este último caso, el diario El Mundo desveló que la federación se apropió de la mayoría de esta suma de dinero, destinado a crear una escuela para niños al poco de que el país caribeño fuera azotado por un devastador terremoto.

Todo el proceso, desde la gestación de la subvención en 2010 hasta su concesión y uso fue caótico. Los cuatro programas deberían haberse ejecutado antes del 31 de agosto de 2011. Sin embargo, pasaron los meses y apenas hubo señales de sus ejecuciones. Solo un seminario jurídico para federaciones suramericanas fue realizado en Cartagena de Indias a finales de agosto, rozando el plazo.

Según fuentes que han tenido acceso a los documentos, muchas de las facturas con las que la Fundación de la FEF ha tratado de justificar la subvención recibida tienen nada o poco que ver con lo diseñado en un principio y con las fechas para las que fue solicitada y adjudicada. Aparecen unas escuelas en Costa Rica, cuya Federación publica en su web en septiembre de 2011 que se ha firmado un acuerdo con la FEF para desarrollarlas en el futuro, es decir, fuera de los plazos. A costa de este proyecto se facturan con dinero público cuatro billetes de avión para cuatro empleados federativos, por valor cercano a 10.000 euros cada uno, en el mismo vuelo en el que se desplazó la selección al país caribeño para disputar un amistoso en noviembre de 2011. Como referencia, la prensa que viajaba acompañando al equipo abonó los billetes a 2.500 euros por persona.

 

Consultorías

Al proyecto de Costa Rica también se añadieron facturas por la compra de mobiliario por parte de la Fundación para un seminario impartido en Las Rozas a cinco personas de nacionalidad costarricense.Justificantes de gastos en material deportivo supuestamente enviado a Haití, Lima o Camerún también son de dudosa veracidad por la cantidad y la disparidad de los tallajes, que no concuerdan. También sorprende que en algunos de los cuatro proyectos aparezcan facturados fuera de plazo varios cientos de miles de euros en gastos de consultoría a dos empresas que colaboraron activamente con la candidatura Ibérica y que prestan servicios en otras actividades de la Fundación de la FEF. Isabel Navas, directora de la fundación fue contactada por este periódico para que respondiera sobre esta y otras cuestiones y delegó en el director de comunicación de la FEF, que no atendió a las llamadas.

Muchas de las facturas sospechosas forman parte de la carrera emprendida por la Federación en los dos últimos meses de 2011 para justificar la subvención, el plazo era el 31 de diciembre, y no tener que devolver el dinero al CSD. Se incluyen facturas de una empresa de trabajo temporal con fechas anteriores y posteriores a las del disfrute de la subvención. A través de esta empresa decenas de empleados prestan servicios cada mes como técnicos a las escuelas de fútbol de la Federación tuteladas por la fundación.

El objetivo era llegar a la justificación de los 1,2 millones de euros para evitar el reintegro. La justificación, en la que en numerosos documentos aparece la firma de Villar, pasó el primer corte. No fue así cuando al CSD le tocó revisarla en 2016. Al poco de conocerse el fraude de Haití, la Federación creó esa comisión de investigación interna. ¿Exculpará dicha comisión al presidente que ha encargado las pesquisas?

 

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