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Saúl se libera de las cadenas

Sin las obligaciones tácticas del Atlético, el volante, que tiene un acuerdo con el club para renovar, expresa su mejor versión en la sub-21

Europeo sub-21 2017
Saú dispara para marcar ante Portugal. AFP

Pocas veces Saúl Ñíguez (Elche, 22 años) se ha sentido tan libre para expresar su potencial como en esta selección sub-21. Desde que irrumpió en la élite, gran parte de su carrera ha estado marcada más por las necesidades tácticas de sus entrenadores que por el convencimiento que él mismo tiene de que como mediocentro llegador rinde más y mejor. Fue central con Pacó Jémez en el Rayo y con Simeone ha jugado como volante por la derecha, por la izquierda y como mediocentro de contención. En el Atlético aún no ha gozado todo lo que desearía de la libertad que le ha concedido Albert Celades en este Europeo.

Protegido por el sentido táctico y el despliegue físico de Marcos Llorente, Saúl juega muy suelto, sin sentir la responsabilidad de que el equipo padezca un contragolpe si él se descuelga en ataque o arriesga en una conducción o en un pase. Sus goles ante Macedonia y Portugal corresponden a su molde futbolístico más genuino. En el primero acompañó la jugada por detrás de la línea del balón para llegar y enganchar de chilena el centro de Jonny. En el tanto contra Portugal apareció entre líneas para lucir su poderosa zancada y su pegada con la pierna izquierda. También exhibió su esplendoroso tranco en el segundo gol de España contra los lusos. Arrancó desde atrás para armar la contra y abrir con un toque preciso para la carrera de Deulofeu que acabaría en el pase definitivo a Sandro. “Desde que le pusimos en una posición más adelantada está haciendo goles. No ha sido solo contra Macedonia y Portugal, también los hizo en marzo contra Dinamarca e Italia. Su nivel está siendo muy alto y sabemos que puede jugar en cualquier posición del centro del campo”, le ensalzó Celades.

Renovación rojiblanca

En la sub-21, Saúl no percibe el peso de las cadenas tácticas que Simeone se vio obligado a ponerle en el último tramo del curso porque el Atlético se partía demasiado por el medio ante las bajas de Tiago y Augusto. Si en la banda su entrenador de club le asignó el rol que ocupaba Raúl García —juego de cabeza en los balones largos y llegadas desde fuera hacia dentro—, en el medio le convirtió en un segundo Gabi. Con todo, hizo goles decisivos para que el Atlético alcanzara las semifinales de la Liga de Campeones y el tercer puesto en la Liga. El gran mérito de Saúl es el de haberse revalorizado cada año sin haber tenido continuidad en la posición en la que se siente más cómodo.

“Me gusta ser mediocentro llegador”, confiesa cuando se le pregunta por su demarcación fetiche. Sus goles han realzado su figura más que el juego en sí en sus primeros tres años en el Atlético. Cada tanto le ha ayudado a sacar brillo a posiciones y tareas que reprimen su potencial. Es esa facilidad para ver puerta y su potencial físico lo que tiene al Manchester United interesado en su fichaje. Los analistas ven a un futbolista en pleno desarrollo que cumple con el canon ideal de los centrocampistas box to box que tanto se aprecian en el juego de ida y vuelta del campeonato inglés.

Con una cláusula de 90 millones de euros, no hay verano en el que el nombre de Saúl no aparezca en la agenda de los grandes clubes de la Premier. Incluso el Barcelona, más propenso ahora a los volantes verticales, no le considera un elemento complicado de encajar en su estilo. Desde el Atlético aseguran que el acuerdo para firmar una renovación más en su corta carrera está ya cerrado hace tiempo con una mejora económica ostensible y un aumento de los años de vinculación.

 

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