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El arranque del campeonato argentino, en el aire por la crisis del fútbol

Los equipos pequeños reclaman más dinero y los jugadores amenazan con ir a la huelga

El plantel de Lanús, último campeón, hace 85 días. Ampliar foto
El plantel de Lanús, último campeón, hace 85 días. Reuters

Los estadios medianamente listos, los jugadores preparados, la afición a pleno (y con los abonos pagados) y una sed de fútbol que en un país como Argentina puede llegar a ser comparable a la del desierto del Sahara. Sin embargo, la ya eterna crisis del fútbol argentino podría sumar una nueva frustración: los futbolistas evalúan ir a la huelga para pedir un reparto más equitativo de los fondos que provienen de la televisión y el arranque podría retrasarse indefinidamente. “Nos han prometido que levantando la mano para aprobar la Superliga iba a haber un incremento mayor al que estábamos percibiendo y eso no llego nunca”, dijo a EL PAÍS el presidente de Cambaceres, Sebastián Martinetti. Armando Pérez, (por ahora) al frente de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) ha sido categórico: “No se puede sacar plata de donde no hay”.

Fue justamente Daniel Angelici, presidente de Boca, el que encendió la alarma este lunes: “Veo complicado que empiece el campeonato el fin de semana próximo”. Y que lo diga él, que representa al club que a pesar de contar con deudas, más contratos firmó durante el presente mercado de pases, y que además tiene excelentes relaciones con el presidente, Mauricio Macri, que lo presidió durante 12 años, es toda una señal. El dinero que el programa Fútbol Para Todos, a cargo del Estado, reparte entre los clubes sigue siendo el principal motivo de discordia entre los dirigentes, quienes no pueden ponerse de acuerdo en nada. “Si hay que parar, hay que parar 6 meses para resolver todo”, agregó el mandamás xeneize en declaraciones radiales.

El problema es con el fútbol de ascenso, los clubes pequeños, y las obligaciones que tienen que afrontar para poder participar del campeonato. Armando Pérez, al frente de la comisión normalizadora que en teoría debe allanar el camino para elegir nuevas autoridades, opinó que “los dirigentes tienen que buscar un principio de solución, no pedir plata porque la AFA no resiste más. Tienen que hacerse cargo, no puede ser que no nos escuchemos. Ya pedimos cheques adelantados por 35 millones de pesos para distribuir en el Ascenso y aún así no se ponen de acuerdo. Me parece que hay otros intereses o quieren descalificar. No se dan cuenta del riesgo que sufrió y sufre la AFA hoy. No estamos en condiciones de desatender eso. No se puede sacar plata de donde hay. No podemos pararnos en Casa Rosada a pedir plata porque no hay”.

No obstante, los equipos más chicos denuncian que los fondos que les corresponden por la emisión de los partidos son escasos, incluso, más bajos que los del año pasado. En diálogo con EL PAÍS, el presidente de Cambaceres, equipo que milita en la cuarta categoría de Argentina (aquí llamada Primera C), Sebastián Martinetti, explicó: “El año pasado cobrábamos 100.000 pesos mensuales y hoy nos quieren dar 78.000 pesos. Nunca llegó lo de los 150.000 pesos que se acordaron en la AFA. Esto esta pergeñado para que el ascenso deje de competir. Quieren demostrar que los clubes son insolventes y sus dirigentes incapaces, ¿De qué manera? Generándote deuda y quitándote derechos. Que cada uno piense lo que quiera pero Julio Grondona nos dejó herramientas en el ascenso que hoy tenemos que defender”. La referencia del joven dirigente es clara. El expresidente de la institución, quien gobernó durante 35 años hasta su fallecimiento, el 30 de julio de 2014 solía resolver este problema con discreción, pero desfinanciando a la AFA.

“Normalizar la AFA”, significa, entre otras cosas, detener esa sangría de dinero que la institución nunca recuperaba. En consecuencia, los dirigentes actuales se ven en el desafío de organizar un sistema austero pero que a la vez, garantice el desarrollo de los torneos, la rueda que sí o sí debe funcionar para que ingrese el dinero.

“La Primera C tiene la obligación de tener un mínimo de 15 contratos para poder salir a una cancha”, relata Martinetti, “Los sueldos de nuestros jugadores pasaron de 7.600 a 9.800 pesos. Entonces, tenés un piso de 147.000 pesos mensuales como obligación. El ingreso de la cuota de TV no llega a cubrir esas necesidades, nosotros minimamente necesitamos la herramienta para poder cumplir y hoy no están dadas las condiciones, no podemos endeudar a nuestras instituciones. No se trata de un capricho, como piensa Armando Pérez, sino que va más allá, es una necesidad de cubrir las obligaciones”.

Este lunes por la tarde la AFA y el Ascenso se vuelven a ver las caras. El panorama es complicado como de costumbre y la solidaridad entre los clubes más grandes con los chicos, sólo se encuentra entre los jugadores, los cuales parecen ir camino a una inminente huelga. Habida cuenta de la proximidad de otra fecha FIFA (la de Eliminatorias mundialistas), el conflicto podría extender el inicio del torneo a mediados de septiembre, muy a pesar de los aficionados argentinos, muchos de los cuales ya abonaron su pase anual a los estadios, a pesar de que hace 85 días que no rueda la pelota y, para peor, nadie les dice cuando lo volverá a hacer.

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