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Galicia importa regate joven

El Deportivo incorpora a Marlos Moreno, un colombiano reciente campeón de la Copa Libertadores, y el Celta a Pione Sisto, un danés que impactó en la última Europa League

Marlos Moreno, en la final de la última Copa Libertadores.
Marlos Moreno, en la final de la última Copa Libertadores. AP

Llega desde cualquier punto del mundo y desde cualquier extracción porque en el fútbol el regate no tiene nacionalidad, es hijo de la calle y del atrevimiento, también de la exuberancia física de jugadores que de pronto brotan y suscitan la excitación entre los directores deportivos. A los dos grandes equipos gallegos, Celta y Deportivo, llegan casi al mismo tiempo dos buenos ejemplos, futbolistas de raza negra que vienen precedidos de fama, resultados y frenéticos vídeos en Youtube. Los vigueses incorporan a Pione Sisto, danés de 21 años, procedente del Midtylland; los coruñeses a Marlos Moreno, un colombiano que aún no cumplió los veinte y que acaba de dejar el Nacional de Medellín para fichar por el Manchester City Los ingleses lo dejarán a préstamo, un año con opción a un segundo, en A Coruña.

Moreno se acaba de mostrar al más alto nivel porque llega a España tras ganar la Copa Libertadores la semana pasada, el colofón a una temporada en la que pasó de ni siquiera ser profesional a proclamarse no sólo campeón de América sino también a debutar y marcar con la selección y ganarse un traspaso a un grande de Europa. Todo muy deprisa, como su fútbol frenético y explosivo. “Me gusta buscar el desborde por la banda y proponer duelos”, se presenta, aunque también tiene un pasado en juveniles como punta de referencia. En Colombia ya se apuraron a compararle con Faustino Asprilla. “Dicen que me parezco, pero con las metas y los própositos que me pongo voy a ser mejor que él”. El inimitable Tino respondió con un desafío en las redes sociales, donde mostró una foto de su cuerpo desnudo y emplazó al debutante: “Empiece por aquí. Supérame esta”.

No hay noticias sobre la resolución de ese duelo, pero sí sobre el crecimiento de Marlos, un chico al que al poco de nacer le bailaron en el registro la letra final del nombre con el que sus padres querían honrar al actor Marlon Brando, un chico del barrio de Manrique, uno de los que se asienta en cuesta sobre una de las lomas que conforman Medellín. Con diez años descollaba en la calle y lo reclutó un mentor, Eladio Tamayo, para moldearlo en la escuela de fútbol del ex internacional Leonel Álvarez. “Se puede decir que soy como un hijo adoptivo de ellos”, confiesa Moreno, el menor de ocho hermanos. Fueron ellos quienes modularon los tiempos para que con 14 años desechara una oferta de Nacional y con 16 la aceptase, también para que se sacase el bachiller. Tamayo ha valorado ahora que el Deportivo ejerza como puente para su aterrizaje en el Manchester City, al más alto nivel europeo. En cuanto surgió esa oportunidad, Richard Barral, director deportivo del club gallego y profundo conocedor del fútbol colombiano, apostó fuerte por ella. "La propuesta me convenció porque lo que quiero es jugar, jugar y jugar", apunta Marlos Moreno.

Pione Sisto celebra un gol ante el Manchester United en la pasada Europa League.
Pione Sisto celebra un gol ante el Manchester United en la pasada Europa League.

En Vigo el mercado de fichajes se mueve con más mesura que 160 kilómetros al norte. Con un equipo casi hecho, el Celta trabaja en retocar la amplitud de plantilla y encontrar el relevo adecuado para Nolito, después de que se le escurriese de las manos la opción del serbio Ljajic. Otro de sus objetivos del verano sí que ya es una realidad a cambio de 6,7 millones de euros. Pione Sisto llega a Vigo con un contrato por cinco temporadas desde el Midtjylland danés, un pequeño club al que ayudó hace poco más de un año a levantar su primer título de liga tras lograr ocho goles en 22 partidos y con el que se exhibió en una eliminatoria de la pasada Europa League ante el Manchester United, al que marcó en Dinamarca y en Old Trafford, donde el equipo de Van Gaal remontó la desventaja tras salir derrotado de su visita a Herning.

Es en esa localidad de la plana y anodina Jutlandia, la parte continental de Dinamarca, donde Sisto se afincó cuando era un niño. Antes, con apenas dos meses, había llegado a la cercana y más norteña Skive procedente de Uganda. Allí nació, hijo de unos refugiados de Sudán del Sur, que huyeron de la guerra para buscar un futuro. El tercero de nueve hermanos, comenzó a jugar al fútbol en la parte trasera de la vivienda que les acogió en su nuevo destino y se integró en la estructura del Midtjylland para crecer en ella hasta llegar al primer equipo. Con un fuerte acento de Jutlandia, no tuvo pasaporte danés hasta diciembre de 2014 cuando ya crecía el clamor para integrarlo en la selección. Cuando lo obtuvo celebró una rueda de prensa y sus padres y un hermano se presentaron en ella para interrumpirla y exhibir su alegría con una danza tribal sudanesa.

Danza tribal de la familia Sisto para celebrar la nacionalidad danesa del nuevo jugador del Celta

Pasó como un rayo por la sub-21 y debutó en la absoluta mientras le llegaban opciones de partir. Marcaba diferencias con el regate, pero también con un estilo imaginativo que proporciona sabrosos highlights. Le compararon con el portugués Nani. No es un nueve, pero sí un extremo o incluso segunda punta, algo individualista deberá adaptarse al estilo combinativo de Iago Aspas y Orellana. “También debo mejorar en defensa”, asume. "La Liga es un destino soñado, un campeonato adecuado para mis características", incide.

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