Una campaña busca sumar un anillo más al logo olímpico

La Fundación Vida Silvestre busca que se reconozca a la Antártida como el sexto continente

Los pingüinos son la especie más característica del continente antártico.Vídeo: Youtube

“Más rápido, más alto, más fuerte”… Y más limpio. Aquella frase del padre Henri Didón, de la que se valió el Barón Pierre de Coubertin para crear el lema olímpico tendría que ser ligeramente modificada. Eso creen los integrantes de la Fundación medioambiental Vida Silvestre, dueños de una novedosa idea: sumar el sexto anillo al logo de los Juegos Olímpicos, el que falta, el del continente antártico. El objetivo es darle visibilidad a un espacio protegido de la Tierra pero cada vez más afectado por el cambio climático, la acidificación de las aguas, el turismo y la pesca ilegal.

La razón fundamental la explican en el video que presenta la campaña “Un anillo más”, y que dice que “la Antártida nunca ganó una medalla, no tiene grandes atletas, no batió ningún récord y ni siquiera participó alguna vez. Pero sin la Antártida, no habría hierba donde batir un récord, no habría ríos donde remar, ni tierra donde correr. No habría maderas para hacer un arco, ni playas para entrenar”. El continente blanco es el más amenazado por los efectos del cambio climático y la emanación de gases tóxicos a la atmósfera. El daño es mayor si se tiene en cuenta que se trata de una de las mayores y más valiosas regiones naturales del mundo y que, por estar constituido por enormes masas de hielo, cada uno de sus cambios afecta seriamente al resto del planeta dado que si un ecosistema de 113 Km2 de tierra y mar cambia, lo hacen también los ecosistemas terrestres y marinos del resto del planeta.

Durante los últimos 50 años, la región occidental de la Península Antártica registró un aumento de la temperatura 4 veces superior al resto del planeta y el hielo marino retrocedió un 40%, en comparación con su extensión hace 26 años. Verónica Cirelli, coordinadora del programa Antártida y océanos australes de Vida Silvestre, explicó a EL PAÍS que “el cambio de temperatura y los efectos de los gases invernaderos también modifican el agua, que se hace más acida y perjudica a las especies marinas. Estos cambios perjudican a las especies que tienen estructuras calcáreas o caparazones, los cuales se ablandan y pueden llevar a ese animal a la muerte”.

Días atrás, el gobierno argentino anunció la llegada del turismo regular a la porción de la Antártida que ocupa y reclama hace décadas. Los visitantes llegarán en tandas de a 20 y deberán acogerse al protocolo de seguridad antártico. Esta actividad y la pesca ilegal son otros agentes altamente contaminantes del espacio protegido por el Tratado Antártico. “El tratado tiene una regulación muy clara sobre lo que es el turismo y como se tiene que regular; nosotros no fomentamos el turismo aunque entendemos que la gente tiene todo el derecho a conocer, respetar y cuidar el sistema. Se tiene que pensar muy bien sobre todo porque Argentina no es el único país que está haciendo esto”, opinó la bióloga.

Si queres sumarte a la campaña que busca sumar un nuevo anillo al logo en el que ya figuran los otros 5 continentes se difunde por redes sociales a través del hashtag #unanillomas e ingresando a www.unanillomas.com.ar.

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