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El ‘milagro’ de Ecuador que nació en un valle

El modesto Independiente ya ha hecho historia al alcanzar las semifinales de las Libertadores, hoy contra Boca Juniors

Jugadores del Independiente del Valle festejan su clasificación a semifinales de la Copa Libertadores.
Jugadores del Independiente del Valle festejan su clasificación a semifinales de la Copa Libertadores. REUTERS

Las semifinales de la Copa Libertadores tienen a un nuevo protagonista: un equipo joven, sin historia y con un presupuesto exiguo —5,5 millones de dólares—, en comparación con los grandes equipos de la región. Se trata del club ecuatoriano Independiente del Valle, que juega en la serie A (primera división) nacional desde 2010. El conjunto ya ha hecho historia y juega en Quito la ida de la semifinal contra Boca Juniors —el São Paulo brasileño y el Atlético Nacional colombiano disputan la otra semifinal—.

El camino de los negriazules hasta esta tramo final de la competición no ha sido un camino de rosas. En la fase de grupos se clasificaron como segundos, por detrás del histórico Atlético Mineiro y eliminando a Colo Colo, uno de los equipos más importantes de Chile. En octavos de final dejó en el camino a River Plate, eterno rival de su rival de hoy, y otro grande del fútbol argentino; y en cuartos doblegó en la tanda de penaltis a los Pumas de México.

El logro de este conjunto ecuatoriano es el resultado de una estrategia empresarial liderada por Michelle Deller, accionista de dos grandes centros comerciales en Quito, y otros inversores que decidieron hacer del fútbol un negocio más. Con ese objetivo en mente, en 2006 se vincularon a un equipo amateur nacido en la década de los 70 en un valle aledaño a Quito y en cuatro años lo llevaron a jugar a la categoría profesional del fútbol ecuatoriano.

La inversión permitió al club contratar a jugadores que despuntaban en otros clubes para acelerar su ascenso. Pero todo dentro de sus límites: el club se constituyó como una compañía limitada, algo inédito en el fútbol nacional. “Nosotros siempre nos hemos ceñido a un presupuesto. Muchos jugadores no firmaban por el club por diferencias de 100 dólares y los dejábamos ir”, señala el gerente del equipo, Santiago Morales.

Sin intimidaciones

Los directivos del club también adquirieron los derechos de algunos jugadores y después vendieron sus pases. El primer gran traspaso fue el de Jefferson Montero, jugador clave en la escalada meteórica del Independiente, que en 2009 se marchó al Villarreal español por 700.000 dólares, y ahora juega en el Swansea City galés.

Otra parte de la estrategia de los inversionistas fue consolidar una cantera de jugadores que les permitirá exportar talento nacional en el futuro. Hoy en día, las divisiones formativas del Independiente del Valle son las mejores del país y tienen hasta un colegio propio para que las jóvenes promesas del balompié no abandonen sus estudios. Hay 120 jóvenes reclutados y su preparación cada temporada supera los 1,5 millones de dólares.

El plantel principal que está haciendo historia en esta Copa Libertadores cuenta con 17 jugadores que han pasado por la divisiones juveniles. Según Deller es el equipo más joven en esta campaña de la Copa. Aún teniendo a Boca enfrente, a los jugadores ya no les intimidan las camisetas. “Hoy, el equipo está mucho más maduro; no nos pesan los rivales, nos fuimos dando cuenta de que podíamos”, dice el uruguayo Pablo Repetto, director técnico de Independiente del Valle.

El uruguayo, de 42 años, confiesa que llegó a Ecuador atraído por el proyecto liderado por Deller. “Hay bases sólidas con respecto a la formación de los juveniles. El equipo apuesta por la cantera”, subraya. Al fútbol ecuatoriano lo define como “un fútbol veloz, con muy buena técnica”, aunque reconoce que debe mejorar en la formación de defensas.

Repetto no tiene un sueño en particular con su equipo, pero clasificar tres años consecutivos a la Copa Libertadores, el torneo más importante de América del Sur, ya ha sido una meta cumplida para él. Los sueños se los deja a los jugadores. Arturo Mina, zaguero del equipo, con ofertas del fútbol brasileño para el próximo semestre, anhela una victoria en Quito. “Esperamos mantener una ventaja importante. Estamos a 180 minutos de jugar una final de la Libertadores”, finaliza.

Taquilla para las víctimas del seísmo

La hinchada no es muy grande, apenas un centenar de personas que viven en el valle donde nació el equipo. Poco a poco, otros aficionados del fútbol, empiezan a vestir la camiseta del club.

Las 70 elásticas que se vendieron en febrero ascendieron a 3.000 en mayo.

El equipo donó a las víctimas del terremoto de Ecuador la taquilla de los partidos contra River y Pumas, más de 300.000 dólares, y hará lo mismo con la taquilla de su encuentro con Boca, que se estima en unos 220.000 dólares.

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