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El ‘efecto Osorio’ reanima a México

El entrenador colombiano ha revolucionado al Tri al mostrar un rostro diferente en cada partido

Copa América 2016
Osorio da instrucciones a Corona ante Chile. AP

La selección mexicana lucía acéfala tras el despido de Miguel Piojo Herrera como entrenador, después de que golpeara a un periodista en 2015. El momento no era el más oportuno, las eliminatorias mundialistas se avecinaban y el equipo nacional había sembrado dudas tras su intermitente Copa Oro. La Federación Mexicana de Fútbol se dispuso a buscar al mejor sustituto. Probaron con Jürgen Klopp, Marcelo Bielsa y hasta con Jorge Sampaoli. Una de sus últimas alternativas se encontraba al frente del São Paulo, de Brasil: el colombiano Juan Carlos Osorio, quien no había dirigido un combinado nacional. Ahora el equipo está invicto e imbatido con él.

El primer contacto que tuvo Osorio con México fue en los años ochenta, cuando trabajaba como inmigrante en Estados Unidos. Se dedicó al área de construcción y trabajó en restaurantes en Nueva York. Se ganó una beca en la Southern Connecticut State University para estudiar ciencias del deporte y rendimiento humano. Ya con cierta estabilidad económica decidió estudiar un máster en Liverpool, hasta que en 2001 el Manchester City le ofreció trabajo como preparador físico y luego como asistente técnico durante seis temporadas junto con Kevin Keegan y Stuart Pearce.

Juan Carlos Osorio hizo su debut en Colombia con el Millonarios durante una temporada. Después volvió a viajar a Estados Unidos para dirigir al Chicago Fire, donde coincidió con el mexicano Cuauhtémoc Blanco, y después con el New York Red Bulls. Un par de años después arribó al Once Caldas, con el que conquistó el torneo liguero en 2010. El segundo contacto con México fue cuando asumió el puesto de entrenador en el Puebla, un equipo de media tabla. Le fue mal, con siete derrotas, dos empates y sólo dos triunfos. La directiva no tuvo paciencia con el cafetero.

El club en el que se consagró fue en el colombiano Atlético Nacional. Se llevó tres Ligas, dos Copas y una superliga. Se quedó con las ganas de trascender en la Copa Libertadores. Cerró su etapa con 126 triunfos, 59 empates y 52 derrotas. En 2015 el São Paulo confió en él, aunque la oferta de México lo sedujo y no dudó en hacer, de nueva cuenta, las maletas.

Osorio fue presentado en octubre y no convenció al gremio. “No sé cómo dieron con Osorio, pero hay mejores técnicos en México”, sentenció Tomás Boy, entrenador de Cruz Azul. Víctor Manuel Vucetich, exentrenador nacional, matizó: “Es un técnico que tiene aspectos positivos, no tiene esos méritos que tienen otros como Tuca [Ricardo Ferretti, de Tigres]”. Cuando se le preguntó a Hugo Sánchez si Juan Carlos Osorio merecía el puesto dijo: “Si fuera mexicano sí, pero al no ser mexicano es el técnico ideal para la selección colombiana”.

Juan Carlos Osorio ha hecho de la selección mexicana un camaleón. En sus siete partidos dirigidos no ha repetido la misma alineación, ni el mismo planteamiento táctico, porque considera que un jugador no puede rendir igual con partidos cada tres días. De los cambios no se salvan ni los guardametas. En su proceso ha variado con Jesús Corona, Guillermo Ochoa y Alfredo Talavera. Para la Copa América ha prescindido de los hermanos Dos Santos, de Alan Pulido y de un Carlos Vela en su peor nivel.

Los resultados han respaldado al entrenador colombiano. En cuatro partidos de eliminatoria ha sacado cuatro triunfos contra El Salvador, Honduras y el doble partido frente a Canadá. Si le ponen un amistoso, también gana. Así lo ha demostrado contra Senegal, Paraguay y Chile. La prueba decisiva es la Copa América, desde este domingo contra Uruguay, en la que los directivos le piden quedar entre los primeros tres lugares. Osorio ilusiona.

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