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Argentina juega contra su pasado

La Albiceleste acude con urgencias para acabar con una sequía de títulos desde 1993

Messi celebra en gol con Argentina en marzo pasado. Ampliar foto
Messi celebra en gol con Argentina en marzo pasado. Reuters

Tras perder por poco dos finales que hubiesen sido consagratorias para un equipo que hace mucho que no gana nada (desde 1993), Gerardo Martino tuvo que elegir a más de 50 jugadores para conformar los planteles que buscarán cortar la mala racha en la Copa América Centenario y los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro. Las nóminas dadas a conocer por el Tata dejaron entrever que para el cuerpo técnico suena más importante el torneo de Estados Unidos.

El plantel bien sabe que la paciencia de la afición es cada vez más corta, tras las finales perdidas contra Alemania, en el último Mundial, y Chile, en la Copa América del año pasado, sumado a un desarrollo algo irregular en las eliminatorias para el Mundial de Rusia. Justamente, Chile será el rival del debut del 6 de junio, en Santa Clara. Es por eso que Martino decidió presentar lo mejor que tiene de cara al torneo centenario. Messi, Di María, Mascherano e Higuaín serán otra vez los grandes referentes de un equipo muy renovado en las segundas líneas.

Marcos Rojo ya no es una sorpresa; tampoco Nicolás Gaitán ni Augusto Fernández. Se espera que Sergio Agüero, Ever Banega y el portero Sergio Romero levanten su nivel. Pero las verdaderas esperanzas están puestas en las nuevas caras. El jugador del Tottenham Erik Lamela es la gran apuesta de Martino tras los fallidos intentos para que Fernando Gago y Banega conecten a la línea media con la delantera, aunque habrá que ver que pasa con una lesión que lo tiene a maltraer. Los defensas exRiver Ramiro Funes Mori y Gabriel Mercado, de buen desempeño en los últimos partidos de eliminatorias, buscarán afianzarse en la selección mayor.

Estados Unidos es una tierra que hasta ahora no fue para nada amistosa con la historia de la selección argentina. Allí fue descalificado Diego Armando Maradona del Mundial de 1994 por un positivo por dopaje en plena competencia. Dos años más tarde, el conjunto que por entonces dirigía Daniel Passarella perdió en el último minuto la medalla dorada de los Juegos de Atlanta, por una mala decisión táctica: adelantar la última línea para generar un offside en el último minuto, que el árbitro no cobró. Nigeria se quedó con la esperanza argentina que en 2008 subsanaron Messi y compañía, en Pekín. Ahora quieren torcer la historia.

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