La cara femenina del fútbol latinoamericano

La mexicana Kenti Robles, la argentina Cecilia Ghigo y la guatemalteca Ana Lucía Martínez, que juegan en España, reclaman la igualdad de condiciones con los hombres

Kenti Robles (Atlético Feminas), Ana Lucía Martínez (Rayo Femenino) y Cecilia Ghigo (Madrid CFF).Vídeo: KIKE PARA
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Al hablar de futbolistas latinoamericanos que triunfan en Europa, es inevitable que nombres como Messi en el Barça o Chicharito en el Bayer Leverkusen suenen en la cabeza. Pero el balompié también tiene otra cara: la femenina. Las mujeres se abren paso en el deporte rey, y al igual que sus contrapartes masculinas, algunas dieron el salto al viejo continente y se desenvuelven en el fútbol español. Es el caso de la mexicana Kenti Robles y la guatemalteca Ana Lucía Martínez, que juegan en la Primera División representando al Atlético de Madrid Féminas y al Rayo Vallecano, respectivamente. A ellas se les une la argentina Cecilia Ghigo, que representa al Madrid Club de Fútbol Femenino, en Segunda División. Las tres forman parte de un grupo privilegiado de jugadoras que representan profesionalmente a América Latina en este deporte.

Este trío de jugadoras que vive en Madrid sabe lo que es vestir las camisetas de sus combinados nacionales. También son conscientes de que su pasión por este deporte tiene sus detractores, ya que tanto en Latinoamérica como en Europa todavía existe la discriminación, pero eso no les quita la determinación. “El fútbol femenino es el presente y el futuro de este deporte. Es necesario que se invierta más. En los Mundiales de Alemania o Canadá se ha visto que hay apoyo de la gente, tienen que ver que el fútbol femenino es igual que el masculino”, afirma Robles, defensora de 25 años del Atlético.

Martínez, de 25 años, la Messi guatemalteca —como la apodó la prensa de su país—, llegó al Rayo Femenino procedente del Dínamo Guadalajara, de la Segunda División española. Admira a La Pulga y a Diego Maradona, además de la centrocampista estadounidense Carli Lloyd. Ghigo, defensora de 21 años, dio el salto a España desde Boca Juniors. Tiene como referentes en la zaga defensiva al uruguayo colchonero Diego Godín y la también jugadora de EE UU Becky Sauerbrunn.

Ambas coinciden que “el fútbol europeo tiene mucha dinámica y las jugadoras son muy técnicas”, frente a la práctica deportiva más física de Latinoamérica. “La intensidad es mayor en el fútbol europeo y lo practican más mujeres, por lo que hace las ligas más competitivas”, añade Martínez.

El modelo de EE UU

Robles, que vive en España desde sus 10 años, se formó futbolísticamente en Europa. Admira a jugadores como Dani Alves y al mexicano Héctor Moreno, aunque a la única persona que quiere parecerse es a su madre, “juegue o no fútbol”. Es la primera futbolista del Tri en jugar la Champions League. Lo hizo con el Barcelona el año pasado, una experiencia que no olvidará jamás, asegura. Percibe que a algunas futbolistas latinoamericanas les cuesta un poco de tiempo adaptarse, pero no siempre es el caso. Pone como ejemplo a su compañera de selección Charlyn Corral, que “está haciendo una temporada espectacular en su primer año en España”, precisa.

Las tres saben lo efímera e impredecible que puede ser la carrera de un futbolista, pero en su caso además deben afrontar situaciones como la desigualdad de género en este deporte. La igualdad es el objetivo a alcanzar para ellas. Ghigo dice que en Argentina, y en toda Latinoamérica, la sociedad es “muy machista”, porque se piensa que las mujeres no se deberían dedicar al balompié. Cree que Europa es un poco más abierta en ese sentido, pero que todavía falta. El trío coincide en que se debe cambiar actitudes, condiciones, y hacen hincapié en el tema económico, ya que se manejan cifras “totalmente desiguales”, explica la defensora argentina.

“Tener un sueldo inferior, entrenarte en otro horario que no sea el de los hombres… si hubiese igualdad en el fútbol sería en todos los aspectos”, asevera Robles.

Ghigo explica que como mujer es “imposible” jugar al balompié y vivir de ello: “en general las chicas estudian y trabajan y por eso no se pueden dedicar al 100%”. Las tres tienen estudios superiores, porque “no se puede vivir del fútbol”. Robles es graduada en pedagogía por la Universidad de Barcelona; Martínez es ingeniera química, y obtuvo su título en el instituto de enseñanza superior San Carlos de su país; y la defensora argentina tiene formación como entrenadora personal.

La delantera guatemalteca tuvo la oportunidad de jugar en Estados Unidos para el Houston Dash y ve la gestión estadounidense de este deporte como un modelo a imitar. “Me di cuenta de que la organización, del presupuesto, del apoyo y el trato a las jugadoras es totalmente profesional y creo que deberían adaptar este mismo sistema en otros países”, finaliza Martínez.

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Sobre la firma

Andrés Rodríguez

Es periodista en la edición de EL PAÍS América. Su trabajo está especializado en cine. Trabaja en Ciudad de México

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