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Garbiñe Muguruza: “Aún no he descubierto mis límites”

La hispano-venezolana, mejor restadora del torneo londinense, se cita hoy (14.00, Canal+ Deportes) con la polaca Radwanska por un pase a la final femenina del próximo sábado

Garbiñe Muguruza Ampliar foto
Muguruza, durante un partido en Wimbledon. AP

Poco a poco, Londres vuelve a ser fiel a sí misma. Ayer, cloudy day. La capital británica amaneció entre ráfagas de viento y con un cielo negruzco y fantasmagórico, nada que ver con el estío tropical de la semana pasada. Las nubes inglesas, respetuosas durante la mayor parte del torneo, decidieron por fin hablar. Y con su speech, expresado en forma de llovizna fina y constante, rompieron el ritmo de la jornada. Interrumpieron los partidos del cuadro masculino en dos ocasiones y también alteraron los planes de Garbiñe Muguruza, que hoy (14.00, Canal+ Deportes) tiene una cita con la historia.

La hispano-venezolana, 21 años y nacida en Caracas, peloteaba en la pista 4 del Aorangi Park, el espacio donde se ejercitan los tenistas en Wimbledon; en la 6 lo hacía su rival en las semifinales, la polaca Agnieszka Radwanska. Ante la insistencia del agua, después de pulir a fondo sus golpes y entonar su musculatura, Muguruza optó por bunkerizarse; su adversaria, mientras, decidió proseguir con la preparación. “Está lista, muy concienciada”, comentaba Alejo Mancisidor, el técnico de la primera española que llega tan lejos en Londres desde hace 18 años (Arantxa Sánchez Vicario, 1997).

Dos días atrás, después de batir a Timea Bacsinszky en los cuartos, Garbiñe departió con este periódico. Durante la charla, en la balconada de acceso al players –zona exclusiva para los jugadores-, la número 20 del mundo se mostraba serena e imperturbable, como si lo que le está ocurriendo fuera una consecuencia previsible de algo que ella sabía que iba a suceder. “Siempre he tenido mucha confianza en mí misma, no es casual. Esto te demuestra que mereces estar entre las top. Estos resultados son fruto del trabajo, de creértelo, del día a día y tantos entrenamientos”, explicaba.

No hay que creerse muy buena porque luego llegan los chascos"

Garbiñe Muguruza

Muguruza es semifinalista por derecho propio. Lo que comenzó como una fase experimental –sus superficies predilectas son la pista rápida y el polvo de ladrillo– se ha transformado ahora en su catapulta. Se le esperaba, y ha llegado su momento. “No he pensado nunca que debía dar el salto antes que nadie”, apunta con prudencia y voz melosa. “Mi momento tendrá que llegar, si es que llega, cuando me toque. Hay gente que 20 años ya tiene un Grand Slam y otros que lo consiguen con 30, o aquellos que ganan uno con 18 y luego desaparecen… Cada uno llega a su punto de forma natural. No hay que creerse muy buena porque luego llegan los chascos”, expone.

Hasta ahora, Garbiñe ha completado en Londres una secuencia de partidos magníficos. Su éxito se cimenta, sobre todo, en su solidez al servicio –con 21 aces, es la sexta mejor sacadora del torneo– y en los restos. Consigue más puntos que nadie (101) con las primeras devoluciones y además está mostrando una gran fortaleza mental en los momentos decisivos. Es la tercera tenista que más puntos de break (21) ha logrado, por detrás solo de Maria Sharapova (24) y Serena Williams (22), las dos colosas de la WTA.

Muguruza celebra una victoria contra Wozniacki. ampliar foto
Muguruza celebra una victoria contra Wozniacki. Getty

“He ganado registros. Estoy aprendiendo a desenvolverme sobre la hierba también”, cuenta. “Esta superficie te exige una concentración extra y cumplir unos mínimos, que son estar flexionada, hacer buenos apoyos y servir muy bien. Si te despistas un poco pierdes, seguro”, agrega Muguruza, longilínea como un flamenco y que en un entrenamiento previo a la tercera ronda, con la checa Petra Kvitova, descifró algunos de los secretos que requiere el verde. “Ese día disfrutó y aprendió mucho”, confiesa Mancisidor.

Se crece en los duelos importantes, nunca le han venido grandes”

Alejo Mancisidor, preparador

También les ha sacado mucho partido a las horas que comparte en los dobles con Carla Suárez. En esos duelos ha perfeccionado el lenguaje que requiere el juego la red. De ahí sus ofensivas: en sus cinco partidos ha merodeado la zona nada más y nada menos que en 133 ocasiones, de las cuales voleó con éxito 85, un 64%. “Lo he trabajado mucho”, admite ella, convertida ya en un filón para firmas comerciales de primer nivel y representada por una multinacional americana. “Estoy muy mentalizada, el exterior no me afecta”, dice; “al final, la del tenista es una carrera corta y hay que aprovecharla”.

Hoy afronta un gran desafío contra Radwanska, 13ª del ránking, jugadora de talento y escasas fisuras. En cuatro precedentes, dos triunfos para cada una; los dos últimos para Muguruza. “Depende de ella misma”, precisa su entrenador; “en los partidos importantes [el año pasado tumbó a Serena en París] nunca ha jugado mal, no le han venido grandes”. Entonces, Garbiñe, ¿dónde está tu techo? “No tengo ni idea. Aún no he descubierto mis límites”.

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