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Siesta con susto para el Atlético ante un flojo Deportivo

Dos goles de Griezmann dan la victoria a los rojiblancos que acabaron sufriendo

Griezmann remata en el primer gol del partido.
Griezmann remata en el primer gol del partido. EFE

Sesteó el Atlético en el solete sabatino gallego, plegó alguna vela cuando ya enfilaba el horizonte de su reto continental de la semana entrante, marró la sentencia, seguramente se creyó con ella en el bolsillo y acabó apretado por un Deportivo con más ardor que fútbol, capaz sólo con eso de descontar en el marcador y abocarlo a un final de partido en su área. Cantó victoria al final el equipo de Simeone, expulsado de nuevo por Fernández Borbalán, el mismo árbitro con el que había tenido un encontronazo en la última Supercopa. Suma en definitiva el Atlético, que se aleja del Valencia y blinda su tercera plaza en el campeonato a costa de un rival que cae a puestos de descenso por primera vez desde la jornada 14, eso si se considera la clasificación de la Liga de Fútbol Profesional porque la de la Federación dice que es el Almería el que está abajo con tres puntos menos por sanción. Así de delirante es la situación a seis jornadas del final del campeonato.

Deportivo, 1 - Atlético, 2

Deportivo: Fabricio; Juanfran, Lopo, Sidnei, Luisinho (Juan Domínguez, m. 63); Cavaleiro, Álex Bergantiños, Medunjanin, Lucas Pérez (Luis Fariña, m. 45); Oriol Riera y Toché (Cuenca, m. 77). No utilizados: M. Pablo, Laure y José Rodríguez.

Atlético: Oblak; Juanfran, Godín, Giménez, Jesús Gámez; Saúl, Koke, Tiago, Raúl García, Arda Turan (Raúl Giménez, m. 58); y Griezmann (Fernando Torres, m. 65). No utilizados: Moyà, Ansaldi, Miranda, Siqueira y Cani.

Árbitro: Fernández Borbalán. Amonestó a Toché, Sidnei y Raúl García

Goles: 0-1. m. 5. Griezmann; 0-2, m. 21, Griezmann; 1-2, m. 77. Cuenca

Riazor. 24.693 espectadores

Hay cuestiones que cuando te examinas contra el Atlético ya debes traer aprendidas de casa, por ejemplo la de limitarle las opciones de exhibir su catálogo a balón parado. Pues bien, al cuarto minuto el Deportivo ya le había dejado mostrar tres veces el género. Y el paño viste a los rojiblancos con sus mejores galas. Hay trabajo detrás, categoría en el golpeo, pero también es una cuestión mental. El Atlético acude con fe a esas acciones, el rival palidece porque se sabe amenazado. Y por ahí asoma el despiste y el gol. Marcó Griezmann con un bellísimo remate en esa tercera oportunidad porque Oriol Riera, un delantero, se quedó enganchado en labores defensivas, remiso para salir de la cueva y habilitó al punta galo. Y todo se le puso cuesta arriba al Deportivo, que se había mostrado de inicio trabajador en la presión, con un punto de intensidad que trataba de incomodar al Atlético en el manejo, pero al que le faltó el empuje que otorga el viento a favor.

Recién llegado a un club dolorido por su mal juego y la escasez de triunfos, Víctor asegura que tiene un plan para cada partido que le queda al Deportivo esta campaña. El primero en Anoeta se trazó desde la posesión, el segundo, ante un rival muy superior, buscó la mezcla, pero en bastantes situaciones el recurso al centro y el balón en largo para encontrar el entendimiento entre Toché y Oriol Riera, dos delanteros entre centrales sin ofrecer excesivos apoyos. La idea laminó a Lucas Pérez, que debía partir desde cerca de la cal, primero en su banda natural, más tarde en la derecha, siempre sufriendo porque su entrenador lo alejó de la portería. Sin esa referencia, sin interpretar cuándo debía caer hacia posiciones más centradas, desconectado del partido, el Deportivo perdió a su habitual catalizador ofensivo y apenas importunó al Atlético antes del descanso con un remate de Sidnei tras un saque de esquina. La tarde derivaba entonces en plácida para los chicos de Simeone, que poco a poco encontraron espacios para tratar el balón e hicieron más hueco en el marcador tras un saque de banda de Gámez, que también entra en el inventario de la estrategia colchonera: balón al área, mal despeje local y Griezmann en solitario para cruzar a la red. Tan simple como demoledor.

Dos arriba el Atlético asomó la desazón en Riazor porque el mediocampo visitante ya se había impuesto con Koke en su médula al frente de las operaciones. El repliegue rojiblanco frustraba cualquier intento del Deportivo, incapaz de encontrar las llaves del área, de nutrir a sus delanteros al punto que Toché se fue pasada la hora de partido sin apenas haber podido tocar bola. Y a la contra siempre se asomó el Atlético, que con el paso de los minutos guardó a Arda y Griezmann y buscó con dos delanteros, Raúl Jiménez y Torres, los espacios que dejaba la ambición local. Víctor maniobró y retiró a un lateral para armarse con tres centrales y lanzar todavía más los flancos con Cavaleiro, luego Cuenca, y Juanfran hacia el ataque. Encontró a Fabricio para mantenerse vivo en el partido tras un pim pam pum de diez segundos que delató que el rival ya no estaba, tres paradas del meta a tres intentos consecutivos sin pegada de Jiménez, Torres y Raúl García y un cuarto del mexicano que sacó un zaguero en la línea de gol. Y esa falta de puntería, quizás de codicia, le pudo haber pasado factura al Atlético porque Sidnei, que es central, realizó la mejor jugada que se le ha visto a un extremo del Deportivo esta temporada, cabalgó y regateó por la izquierda para sacar un preciso centro que Oriol Riera pasaportó a la red con un cuarto de hora de partido por delante.

Riazor estalló entonces en júbilo. Futbolistas como Álex Bergantiños arengaron a la grada agitando los brazos en alto tal y como acostumbra a hacer el Cholo, que lo divisaba todo desde una cabina de la tribuna del estadio. Soñó con al menos una bala el Deportivo, pero anda escaso de pistolas.

 

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