Evo enmudece ante El Buitre

Butragueño, Hierro y Sanchís juegan un partido con el mandatario boliviano

Butragueño le regala una camiseta del Madrid a Evo Morales antes del partido.
Butragueño le regala una camiseta del Madrid a Evo Morales antes del partido.Diego Quintero / EFE

El mitin de la noche anterior le había dejado afónico, pero al ver a Hierro, Sanchís y Butragueño, Evo Morales casi se queda mudo. Enfundado en la zamarra de la selección boliviana, con el 10 y su nombre a la espalda, el presidente entró al vestuario visitante, o camarín, del Estadio Real de Santa Cruz y, diplomáticamente, dio la mano a todo aquel que se encontraba por el camino mientras con la otra saludaba al aire. Cuando llegó al fondo de la sala, el mandatario al que ganar elecciones le parece sencillo se topó con tres jugadores que suman cinco Copas de Europa y 19 Ligas. “Hola, hola, hola, hola... Mucho gusto, mucho gusto, mucho gusto...”, atinó a decir Morales.

Los exjugadores viajaron a Bolivia, acompañados por Ángel Cappa, entrenador, y la embajadora en Madrid, Carmen Almendras, para inaugurar en Santa Cruz dos escuelas de fútbol de la Fundación Real Madrid en colaboración con la Fundación Alalay. Los dos centros acogerán a 380 niños y se unen a los tres que ya están en funcionamiento en La Paz y El Alto: en total, 730 niños jugando al fútbol.

Prohibido tirar a puerta antes de que lo haga el presidente", se bromeó en el vestuario

Prohibido tirar a puerta antes de que lo haga el presidente", se bromeó en el vestuario

 Pese a que el viaje no tenía nada de político, los exjugadores del Madrid se vieron imbuidos por el último día de la campaña electoral. Desde la música que atronaba por la megafonía, a los simpatizantes del Movimiento al Socialismo (MAS) que se colaban entre los cerca de 2.000 chavales que cubrían las gradas. Incluso los jugadores de la selección boliviana lucieron en el pecho una pegatina con la silueta de Morales, al estilo del Che Guevara, reclamando su elección. En su intervención, Butragueño se cuidó muy mucho de hacer alguna referencia política: “La solidaridad es una de las señas de identidad del Real Madrid, queremos contribuir a que estos niños tengan un futuro mejor. Le agradecemos su hospitalidad”, se limitó a decirle el director de relaciones externas del Madrid al presidente. Este, entregado, con el único hilillo de voz que le quedaba, soltó: “Estamos convencidos de que el fútbol es integración. ¡Somos hinchas de ustedes! ¡admiradores!”.

El partido, que terminó con victoria de los locales (4-2), no dejó de ser una pachanga. “Prohibido tirar a puerta antes de que lo haga el presidente”, bromeaba Cappa en el vestuario. Una fiesta para los chavales, pero sobre todo para los más contemporáneos de los exjugadores. “Hierro me ha dicho que me daría la polera [camiseta]”, decía el speaker. “No me creo que El Buitre esté jugando acá”, comentaba un policía sin soltar el móvil con el que fotografiaba compulsivamente. Aquello de serio tenía poco o nada, salvo por el empeño de Etcheverry, autor de tres goles. El exdelantero trataba de forzar un penalti que tardó en llegar. Era el momento esperado por todos. El 10 boliviano, el presidente, se dirigió a los 11 metros resoplando, casi sin fuerzas y puso el balón a la derecha del portero, que nada pudo o quiso hacer. “Es el anticipo de la goleada del domingo”, se escuchó en el banquillo.

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