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Mundial de fúlbol Brasil 2014

Se entrega a la policía el colaborador de la FIFA sospechoso de revender entradas

La justicia brasileña cree que el británico Ray Whelan, huido desde el jueves, encabezaba una trama ilegal que operaba en los Mundiales de fútbol desde 2002

Ray Whelan (i.), durante su primera detención el día 7.
Ray Whelan (i.), durante su primera detención el día 7. REUTERS

Como si hubiese hecho un pacto con alguien para no seguir ensuciando la semana más importante del Mundial de Fútbol, el fugitivo británico Ray Whelan, de 64 años, se entregó este lunes a la justicia de Río de Janeiro después de permanecer huido desde el pasado jueves. Whelan, director de la empresa socia de la FIFA Match Services, había escapado por una puerta trasera del lujoso hotel Copacabana Palace (donde se hospedaba junto con la plana mayor de la Federación) solo 15 minutos antes de que la policía ingresase en el vestíbulo para detenerle por segunda vez. Cuarenta y ocho horas antes había salido del calabozo merced a un recurso habeas corpus aceptado por una juez carioca que consideró “ilegal” su primera y breve detención por ser el principal sospechoso, después de tres meses de investigación policial, de encabezar la trama ilegal de reventa de entradas a partidos del Mundial desarticulada la semana pasada en Río y São Paulo.

Match Services es la empresa que gestiona exclusivamente los paquetes de lujo de entradas mundialistas, y se encarga también de cerrar acuerdos con hoteles para los campeonatos. Es controlada por Infront, compañía de la que es accionista (con un 5%) Phillip Blatter, sobrino del presidente de la FIFA. La entidad que dirige el fútbol mundial ha negado cualquier responsabilidad en la trama y asegurado que lucha “al 100%” contra la reventa ilegal, a pesar de que la policía carioca le ocultó la investigación por temor a que hubiese filtraciones de información. La operación, llamada Jules Rimet, ha supuesto ahora la detención de 12 personas, incluidos Whelan y Lamine Fofana, el empresario argelino considerado por la policía número dos de la red, arrestado en un apartamento de Río propiedad del exfutbolista internacional brasileño Junior Baiano. Baiano y otros ex futbolistas y campeones mundiales son investigados por su relación con Fofana, como también miembros de la Confederación Brasileña de Fútbol e incluso, según apuntó un portavoz oficial, las federaciones española y argentina.

Whelan estaba acompañado de su abogado, Fernando Fernandes, y dijo desear “iniciar, por fin” su defensa penal. En el transcurso de la operación la policía ha grabado 50.000 conversaciones telefónicas con autorización judicial. Los datos ofrecidos por el responsable de la investigación, Fábio Barucke, jefe de la Comisaría nº 18 de Río de Janeiro, permiten presumir que Fofana actuaba como cabecilla de una red con altas conexiones en la propia FIFA que organizó un negocio ilegal de reventa de entradas a los partidos del Mundial operativo desde 2002. Actualmente sus beneficios por partido podían ascender a un millón de reales (325.000 euros). La red estaba compuesta por una treintena de personas y la actividad era tan lucrativa, según Barucke, que “podían esperar tranquilamente cuatro años, hasta la siguiente Copa”.

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