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El profesor y el machete

Los linchamientos populares no son algo extraordinario en Brasil. A principios de mayo se hizo famoso el caso de un ama de casa asesinada por sus vecinos

Manifestantes el pasado 26 de junio cerca del estadio Mineirao. Ampliar foto
Manifestantes el pasado 26 de junio cerca del estadio Mineirao. EFE

Hace unos días, el 25 de junio, después del último partido entre Ecuador y Francia, un profesor de Historia de instituto de São Paulo llamado André Luiz Ribeiro, de 27 años, sale a correr por su barrio, en el sur de la ciudad. Son las siete y media de la tarde, ya de noche. Después de correr 45 minutos, más o menos, comprueba con espanto que un coche rojo pasa a su lado a mucha velocidad y frena después de golpe unos metros al frente. Para de correr sospechando que algo oscuro está pasando cuando del coche rojo salen dos tipos. Uno de ellos sin mediar palabra le asesta un puñetazo en el rostro. Cree oír algo así como "has robado a mi padre" pero no está seguro porque le llueven golpes por todos lados. Cae al suelo. Ve, según relataba ayer un largo reportaje de O Estado de S. Paulo, cómo le rodean muchas personas del barrio, más de diez, oye voces de mujeres, insultos, siente que le dan patadas, que le hieren en una pierna, que le dan otro puñetazo en el ojo. Uno de los que han salido del coche rojo saca una cadena de moto y le ata las manos. Sigue en el suelo, magullado, dolorido, aterrado. Comprende que ha sido confundido con uno de los ladrones que acaba de atracar un bar cercano. Sabe que no lleva documentación porque nunca la lleva cuando sale a correr. Escucha con espanto creciente que alguien pide a alguien que vaya a buscar un machete.

El profesor André Luiz Ribeiro, magullado y dolorido, comprende que ha sido confundido con uno de los ladrones que acaba de atracar un bar cercano

Los linchamientos populares no son algo extraordinario en Brasil. A principios de mayo se hizo famoso el caso de un ama de casa perfectamente normal asesinada a golpes por los vecinos en Guarujá, en el estado de São Paulo, convencidos de que la mujer secuestraba niños y practicaba la magia negra.

—Soy profesor de Historia. Esto es un error—, dice André Luiz Ribeiro desde el suelo.

Tiene un primer golpe de suerte: un camión de bomberos pasa por allí y se hace cargo de la situación. Al oírle, uno de los bomberos le pide que, ya que es profesor, les hable de la Revolución Francesa. Ribeiro intuye que está ante un examen en el que puede estar jugándose el pellejo y comprende que ha tenido un segundo golpe de suerte, ya que la Revolución Francesa se la ha preparado hace poco para dar las lecciones de clase. Habla de 1789, de la burguesía, del Antiguo Régimen, de la Caída de la Bastilla.... Habla hasta que llega la policía y se ocupa del asunto y se lo lleva, acusado de robo. Ya está en libertad. Se acordará toda la vida de los Estados Generales, de Robespierre, de la guillotina...

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