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El fútbol vuelve a Uruguay

Se reanuda el campeonato tras la crisis que generó la violencia en los estadios y condujo a la dimisión de los dirigentes de la federación

Imagen del final del partido entre Peñarol y Miramar, este viernes
Imagen del final del partido entre Peñarol y Miramar, este viernes

El encuentro entre Peñarol- Miramar Misiones jugado el viernes en el Estadio Centenario terminó con el episodio de la crisis del fútbol uruguayo que más perjudicaba a los aficionados: la suspensión de los partidos del campeonato nacional. El encuentro terminó sin incidentes en una noche cálida y tranquila en Montevideo, Peñarol se impuso por dos goles a cero ante Miramar.

La policía volvió a custodiar el estadio después de la decisión del presidente uruguayo José Mujica de retirar su presencia como respuesta a los graves incidentes en un partido por Copa Libertadores del pasado 26 de marzo.

El Gobierno había impuesto dos condiciones para que las fuerzas del orden volvieran a las canchas: la quita de puntos a los equipos que provocaran disturbios y la compra de software para el reconocimiento facial de los hinchas peligrosos. La AUF (Asociación del Fútbol Uruguayo) aprobó la sanciones esta semana y durante el partido del viernes se llevaron a cabo las primeras pruebas para la utilización de las cámaras, aunque no funcionaron plenamente como se había anunciado.

Por el palco de autoridades del Estadio Centenario paseaban el viernes los nuevos dirigentes de la AUF, elegidos en una asamblea especialmente difícil justo después de la dimisión en pleno de toda la directiva a principios de la semana.

Los renunciantes dejaron el cargo acosados por un grupo de clubes pequeños que se oponían a la licitación internacional de los derechos televisivos de las Eliminatorias del Rusia 2018. Esta situación provocó la cólera de la Conmebol (Confederación Sudamericana de Fútbol) que suspendió a la AUF temporalmente.

Rubén Barceló, Secretario de la Mesa Ejecutiva de la AUF, confirmó a EL PAIS que el lunes los dirigentes de varios equipos viajarán a la sede de la Conmebol en Asunción, Paraguay, para tratar de levantar la sanción que impide a la AUF participar y votar en los congresos del organismo de la FIFA.

“Se va a solucionar todo, todo se arregla dialogando”, afirmó Barceló. A dos meses del Mundial de Brasil los temores se centran en el impacto de la crisis sobre la celeste; desde la AUF se asegura que no habrá repercusiones: “la selección está blindada”.

Pero lo cierto es que el conflicto con la Conmebol sigue abierto y que la nueva directiva de la AUF tendrá sólo tres meses de vigencia antes de una nueva votación que podría reanudar las hostilidades. Subsiste la rivalidad entre los equipos partidarios del empresario Francisco Casal, propietario del grupo Tenfield y de varias cadenas de televisión, y de los sectores dispuestos a terminar con su monopolio en la compra de los derechos televisivos.

Los dos bandos parecen tener representación en las más altas esferas de la política uruguaya. En una semana en la que se sucedieron eventos cada vez más insólitos, varios allegados de Casal abrieron una lista dentro del MPP (Movimiento de Participación Popular), el partido del presidente José Mujica dentro del izquierdista Frente Amplio. El vicepresidente Danio Astori reaccionó públicamente denunciando la “pérdida de soberanía del fútbol uruguayo” a causa de la “posición dominante” del empresario Paco Casal.

Nadie sabe si en las próximas semanas se calmarán los ánimos y se volverá a poner el foco en el equipo celeste, que llega a Brasil en un buen momento y concentra las esperanzas de la afición uruguaya.

“Uruguay es favorito”

Estos días en Uruguay, la competición deportiva parece desarrollarse en un planeta alejado de la dirigencia del fútbol. En el Estadio Centenario este viernes, Fernando Morena, máximo goleador de la historia del fútbol uruguayo, ex jugador del Rayo Vallecano y del Valencia, logró sortear veinte minutos de entrevista sobre la crisis actual sin pronunciarse ni una sola vez sobre lo que calificó de “política”.

Morena asistió como de costumbre al partido en el que participaba su club: Peñarol. Este equipo convocó en 1982 una colecta popular nacional para el regreso del jugador de España, un traspaso que en aquel momento costó un millón de dólares y que se pagó dólar a dólar por la afición.

El jugador descartó tajantemente que la crisis en el fútbol uruguayo pueda tener impacto sobre el desempeño de la Selección Nacional en Brasil: “la Celeste está totalmente afuera” del conflicto, aseguró a este periódico. Los favoritos de Morena son Uruguay, Brasil, España y Alemania. Por ese orden.

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