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Luz verde a Curitiba

Pese al retraso en las obras del estadio, la FIFA ratifica a la ciudad como sede mundialista

Un soldador trabajando dentro del estadio Arena da Baixada en Curitiba. Ampliar foto
Un soldador trabajando dentro del estadio Arena da Baixada en Curitiba. Reuters

Acabó, de momento, la amenaza de una vergüenza histórica, tras un mes de suspense. La FIFA ratificó ayer a la ciudad brasileña de Curitiba como ciudad-sede del Mundial de Brasil 2014. La capital del Estado de Paraná (sur), tras el primer anuncio oficial de su elección como sede en 2009, se jugaba su permanencia como anfitriona del torneo. Curitiba, escogida por la selección española para concentrarse durante el torneo, recibió de nuevo la luz verde, a pesar de que las obras de su estadio son las más atrasadas de los cinco que aún faltan por finalizar. La decisión, ahora, es definitiva. No habrá tiempo para un cambio de rumbo hasta el Mundial.

“Curitiba reconfirmada como sed, con base en las garantías financieras, compromiso de todas las partes y progreso realizado”, afirmó por la tarde el secretario general de la FIFA, Jérome Valcke, en su cuenta de Twitter. “Será una carrera contra el tiempo, y el esfuerzo colectivo de todas las partes implicadas en Curitiba debe continuar a un ritmo fuerte”, añadió.

Ayer por la mañana, el consultor especial de la FIFA para estadios, el arquitecto suizo Charles Botta, se reunió con los representantes de la organización local. Tras el encuentro, fue al estadio, acompañado de un equipo técnico, con la intención de visitar las obras —concluidas al 90%— y emitir un parecer antes de la rueda de prensa que Valcke había organizado para anunciar la decisión. La convocatoria tuvo como escenario de fondo el inicio del Congreso Técnico de la FIFA en Florianópolis, también en la región sur del país.

El coste inicial del campo, 55 millones de euros, ha subido hasta 99

Desde la última visita de la FIFA al estadio del Atlético Paranaense, a finales de enero, se contrataron cerca de 300 obreros que se sumaron a los 1.000 que ya trabajaban en las obras del campo. Las actividades en el área eléctrica y de tecnología, por ejemplo, ampliaron sus horarios. Las propias horas que antecedieron a la visita de Botta estuvieron marcadas por un ritmo intenso en las obras y por una gran expectativa de los organizadores locales entre bastidores.

La aceleración fue la respuesta a la amenaza de exclusión hecha por Valcke el 21 de enero. En aquella ocasión, además de fijar ayer como plazo límite para definir el mantenimiento de Curitiba entre las ciudades-sede, el ejecutivo afirmó que el estadio estaba “atrasado y definitivamente fuera de los plazos”.

El coste de la exclusión de Curitiba hubiera sido mucho mayor que el de una confirmación. No hay precedentes de exclusión de una ciudad-sede por retrasos en vísperas de un Mundial. Además del golpe inevitable a la imagen de Brasil, podían haberse dado trastornos en la planificación de las selecciones, en el hospedaje de los aficionados y en las entradas.

El recinto acogerá cuatro partidos de la primera fase, entre ellos Australia-España

La falta de utilidad de un estadio privado —pero que contó con financiación pública— para adaptarse al llamado patrón FIFA y poder acoger así el Mundial también se hubiera puesto en entredicho. El principal motivo de los retrasos en las obras fue justamente la dificultad para liberar recursos que lo financiasen. La previsión presupuestaria actual para la reconstrucción del estadio está en cerca de 326,7 millones de reales (99 millones de euros).

El coste inicial era de 184 millones de reales (55,7 millones de euros), pero quedó claro rápidamente que no podría asumirse el proyecto con esa cantidad. Y todo eso en año electoral en Brasil, tanto para el Gobierno estatal como para el federal.

Con una capacidad prevista para aproximadamente 42.000 espectadores, el Arena de la Baixada acogerá cuatro partidos del Mundial, todos en la primera fase: Irán-Nigeria, el 16 de junio; Honduras-Ecuador, el día 20; Australia-España, el día 23; y Argelia-Rusia, el día 26. El suspense en Curitiba acabó. Ahora falta saber sepa si el enredo no será un drama hasta el Mundial.

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