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El nuevo Barça carga contra Madrid

El presidente Josep Maria Bartomeu intenta reagrupar al barcelonismo y acusa al club de Florentino Pérez de estar detrás de la trama que ha provocado el destape del ‘caso Neymar’

Bartomeu, durante una rueda de prensa. Ampliar foto
Bartomeu, durante una rueda de prensa. EFE

El Barcelona derrotó el domingo al Málaga en un espléndido y tranquilo partido sin Neymar y Rosell, las dos figuras que han convulsionado últimamente el Camp Nou por el coste del fichaje del jugador más famoso de Brasil. Aunque las cuitas no se han cerrado, y el socio Jordi Cases no retirará la querella presentada contra el expresidente hasta que el club le garantice inmunidad, el barcelonismo aspira a cerrar filas, al menos los días de partido. El marco invita a la directiva presidida por Josep Maria Bartomeu a reiterar un mensaje de estabilidad institucional: no solo busca agotar su mandato, que expira en 2016, sino que pretende presentarse a la reelección, una declaración solemne para evitar situaciones de provisionalidad y neutralizar a una oposición cuyos integrantes ya han comenzado a anunciar conferencias de prensa por separado en un intento de mostrar un poderío muy cuestionado.

El plan del consejo pasa por la descompresión interior, cosa que se consigue con un mensaje y un estilo más amables y naturales que faliciten las buenas relaciones —incluso con Johan Cruyff y el exvicepresidente Feran Soriano—, y tambien por identificar al enemigo, que como era costumbre en el Barça más victimista es exterior y responde al nombre de Real Madrid y por extensión Madrid. Asumida la necesidad de explicar el coste de Neymar, el Barça quiere que se sepa de alguna manera que Florentino Pérez intentó torpedear por todos los medios el fichaje del brasileño y, por otra parte, que no controla el proceso abierto en la Audiencia Nacional porque está ubicado en Madrid, escenario supuestamente más influenciable por los poderes fácticos contrarios al Barcelona.

En Madrid hay un fiscal que no sabemos quién es, no es uno de los nuestros”

El mensaje de Bartomeu fue ayer directo en una entrevista a Rac 1: “Cuesta digerir que tengamos a Messi y a Neymar”. Y después explicó: “No descarto una querella contra quien ha filtrado la información [sobre Neymar] y contra quien publicó la filtración falsa [El Mundo]. No vamos a denunciar al socio Jordi Cases porque tenemos evidencias de que quien filtró las cifras del contrato no fue él. Creo que detrás suyo no hay nadie, pero sí creo que ha habido alguien en Madrid que lo ha pillado [el caso] y lo ha hecho volar muy alto para causar daño. En Madrid hay un fiscal que no sabemos quién es, no es uno de los nuestros. Yo quizá le hubiera dicho que la denuncia la habría podido poner aquí [en Barcelona]“.

El nuevo presidente del Barcelona, que excusó la confidencialidad inicial en la petición de Neymar por una cuestión de seguridad —“se abonó 40 millones a los padres”—, redundó en las sospechas sobre los rivales: “Puede que todo tenga algo que ver con que dominemos las competiciones desde 2004 y si no nos ganan en el campo, intentan hacerlo en los despachos”. Las acusaciones de Bartomeu, que con anterioridad ya estableció compareciones entre el caso Neymar y el caso Di Stéfano, representa una novedad en las relaciones Barça-Madrid después que en los ambientes barcelonistas se cuestionara el excelente trato Rosell- Florentino.

Fuentes próximas al presidente azulgrana aseguraron precisamente en su día que el mandatario del Real Madrid les había prometido no tener “nada que ver en el caso Neymar”. La versión actual, por el contrario, sostiene que si el contrato con el jugador puede ser intepretado como una chapuza es por los obstáculos que tuvo que afrontar el Barça ante la presión de Florentino.

Si no nos ganan en el campo lo quieren hacer en los despachos”

El Barcelona es consciente de que la Audiencia Nacional mantendrá abierto el proceso por más que Jordi Cases retire la denuncia y, por tanto, continuará el goteo de noticias sobre los contratos de Neymar. Los conflictos en el palco, en cualquier caso, no han influido hasta ahora en los jugadores, acostumbrados a que el equipo sostenga al club. A pesar de los continuos cambios de presidente —hasta ocho— y de entrenador —doce—, y de pasar por dos mociones de censura, el equipo ha ganado las cuatro Copas de Europa, los dos Mundiales de Club y 12 de las 22 Ligas, a partir del año 1990, cuando empezó el reinado del dream team. Y si se cuenta desde 2004, la fecha citada por Bartomeu, los trofeos son tres Copas de Europa, dos Mundiales de Club y seis ligas, con la diferencia de que los técnicos han sido cuatro y los presidentes tres —el tercero es Xavier Sala i Martín—.

El modelo de juego ha sobrevivido a las tensiones de los banquillos y a las intrigras palaciegas.Bartomeu suspira ahora por conseguir el consenso sin que se sepa todavía qué pasó con Rosell: “Me llamó después del partido contra el Levante. Me explicó cosas que no sabíamos; sí que sabíamos de otros episodios más concretos”, respondió el presidente, sin dar más detalles, consicente de que Rosell forma parte del pasado y él pide ganarse a la gente con un estilo bien diferente.

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