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España se desinfla

Brasil remonta en otro mal partido (82-88) de un equipo reducido a los Gasol y falto de contundencia

Pau Gasol intenta evitar el marcaje de Neto, Splitter y Varejao.
Pau Gasol intenta evitar el marcaje de Neto, Splitter y Varejao. REUTERS

España aterriza en los cuartos de final tras ocho días de competición con todas sus opciones intactas, pero también mucho más desinflada de lo que llegó a Londres. Su segunda derrota, ante Brasil, por 82-88 tras despilfarrar una ventaja de 11 puntos (66-55), aumentó las peores sensaciones que ha venido despertando su juego. No pareció que se dejara ir, por más que se especulara sobre la rentabilidad de una derrota porque el perdedor evitaba a Estados Unidos en las semifinales.

Ciertamente al equipo español le faltó energía, contundencia, pero la misma que ya se echó en falta cuando no supo defender 18 puntos de ventaja ante Rusia o la que acusó cuando en los últimos minutos de partido estuvo a punto de echar por tierra el triunfo ante Gran Bretaña. De manera que, más que proyectarse mentalmente en un posible cruce en las semifinales en el que evitará a Estados Unidos, el juego que deparó España aumenta la preocupación sobre sus posibilidades en el siempre crucial duelo de los cuartos de final, el que puede arruinar por completo todas sus aspiraciones.

ESPAÑA, 82; BRASIL, 88

España: Pau Gasol (25), Rudy Fernández, Navarro (7), Calderón y Marc Gasol (20) —equipo inicial—, Sergio Rodríguez (2), Reyes (6), Claver, San Emeterio (3), Llull (3), Ibaka (14) y Sada (2).

Brasil: Garcia (3), Huertas (2), Barbosa (23), Varejao (7) y Splitter (11) —equipo inicial—, Machado (3), Neto (6), Torres (6), Taylor (7), Giovannoni (7) y Vieira (13).

Árbitros: Estévez (ARG), Vázquez (PUR), Lottermoser (GER). Caio Torres fue eliminado (M. 33).

8.342 espectadores en el Basketball Arena

Ganó Brasil y lo hizo sin Nene, el pívot de la NBA, uno de sus bastiones. Venció a pesar de que España exhibió un poderío tremendo en su juego interior, de que los hermanos Gasol totalizaron 45 puntos, 10 rebotes, cuatro asistencias y brindaron una sensación de indiscutible superioridad en el interior de la zona. Ibaka, además, les dio oxígeno con 14 puntos, seis rebotes y tres tapones.

Y a pesar de todo ello, perdió España. Y eso delata la debilidad de su juego exterior, un desequilibrio excesivo en sus líneas con detalles tan preocupantes como que perdiera cinco balones más que los brasileños y robara cinco menos, o que lograra la mitad de triples.

Empezó bien la escuadra española, como ante Rusia, como ante Gran Bretaña, como si quisiera devorar la miga especulativa que conllevaba el partido, ese tan traído y llevado ‘castigo’ para el vencedor, ese cruce en las semifinales con Estados Unidos, el ogro de la competición, al que nadie quiere ver ni en pintura hasta la final. Pau Gasol se adueñó del escenario con 13 puntos en los siete primeros minutos. Descompuso a Varejão y tampoco Splitter o Caio Torres pudieron con él. España aprovechó la eficacia de su líder para tomar carrerilla y alcanzó nueve puntos de ventaja en un par de ocasiones.

La superioridad en el juego interior contrastó con la debilidad en el tiro desde el exterior

Pero le cuesta al equipo de Scariolo mantener una velocidad de crucero. Se estira pero le falta consistencia, continuidad, mayor sincronía con los relevos. Ibaka dejó nota de su contundencia cerca del aro. Se entendió muy bien con Sergio Rodríguez. Pero no fue suficiente. Faltó tiro exterior para agujerear a la defensa en zona que impuso Magnano en su equipo. Brasil hizo la goma durante tres cuartas del partido, pero fue limando diferencias en cuanto Neto y Sousa ligaron un par de triples y empezaron a robar algún balón.

El balance de los exteriores españoles retrató la carencia de agresividad ofensiva. Se quedaron a cero porque muchos ni siquiera lanzaron. Su estadística fue insulsa, nada de nada por parte de Rudy, Llull, Claver, Sada, San Emeterio, Calderón… Entre los seis y Sergio Rodríguez sumaron 10 puntos. Scariolo dosificó a algunos de ellos. Calderón y Rudy solo jugaron 14 minutos cada uno.

Todo lo que se vio en los Gasol e Ibaka, se echó en falta en demasiados otros. Navarro, al menos lo intentó, pero sin fortuna porque falló demasiado, como pocas veces y tampoco hubo muchas noticias de Felipe Reyes. Cuando Barbosa y Vieira Sousa se mostraron inspirados desde las esquinas, el desplome español fue vertiginoso. España estará en los cuartos de final y su rival, una vez resuelto el Argentina-Estados Unidos (97-126), será Francia, el mismo al que ya derrotó por dos veces, la segunda en la final, durante el último Eurobasket de Polonia.

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