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Las niñas de oro de la piscina

Meilutyte, de 15 años, Shiwen, de 16, y Franklin, de 17, emergen ya como grandes campeonas

Missy Franklin posa con su medalla de oro.
Missy Franklin posa con su medalla de oro. EFE

El agua de las piscinas británicas parece ser un buen lugar para que eclosionen campeonas precoces. Una nueva generación de nadadoras adolescentes se ha hecho con el Centro Acuático de Londres para poner en entredicho que quizás las atletas acuáticas no tengan que esperar a cumplir los 20 para madurar y alcanzar su punto álgido de rendimiento.

La primera fue Ye Shiwen, de 16 años, que dejó a todos atónitos al batir el récord mundial en los 400 estilos y nadar el último largo en 28,93 segundos, 17 centésimas menos que Ryan Lochte, el especialista masculino. Esta adolescente de 1,70 y pies grandes conmocionó al mundo al volar 50 metros por el agua más rápido que el campeón estadounidense, de 27 años y 1,88 de estatura. Con una expresión impasible, Shiwen cruzó la barrera. Luego la joven volvió a demostrar su poderío en el agua al pulverizar el récord olímpico de 200 estilos con un tiempo de 2m08,39s.

Missy Franklin es una de las grandes aspirantes a llevarse un metal en las siete pruebas en las que participa

Ruta Meilutyte parece una muñeca de porcelana. Su cuerpo aún por formarse y su cara redonda delatan los 15 años. Su corta edad le da margen para superar su 1,62m de estatura. Después de tocar primera la pared en los 100m braza, la joven lituana, incrédula, se tapó la boca con la mano que lucía unas coloridas uñas e intentó reprimir el llanto al ver su marca 1m05,47s en los 100m braza, ocho centésimas menos que la estadounidense Rebecca Soni, de 25 años, ganadora del oro en los 200m braza y la plata en los 100m braza en Pekín 2008. “En el podio me temblaban las piernas y tenía miedo de bajar, solo quería irme rápido”, declaró tras recibir la medalla. Esta niña rubia de 15 años se subió al podio entre lágrimas, consciente -o tal vez inconsciente- de que era la primera deportista que lograba una medalla para su país.

Cuando murió su madre, su padre se fue a vivir a Inglaterra con ella y sus hermanos y desde hace dos años, Meilutyte se entrena en Plymouth Leander, un centro especializado en natación y formación con reputados técnicos británicos, donde solo aceptan nadadores entre 11 y 18 años. Su entrenador, John Rudd, dijo: “Cuando llegó aquí en 2010 solo nadaba libres, yo pensaba que podía ser mas fuerte en braza y así ha sido”. La joven nadadora también va a participar en las pruebas de 50 y 100m libre, con el oro reluciendo en su pecho dice tímidamente: “En Lituania no me conocen mucho, ahora quizás me vuelva más popular”.

“¿No es preciosa?”, preguntó Missy Franklin enseñando a los medios la medalla de oro que acababa de ganar en la prueba de los 100m espalda. Cuando alguien le dijo que al fin tenía una medalla, la nadadora estadounidense contestó: “Sí, al fin… después de 17 años”. Esa es exactamente su edad. Al contrario que sus dos colegas anteriores, Missy Franklin es una de las grandes aspirantes a llevarse un metal en las siete pruebas en las que participa. La estadounidense, de 1,85 de estatura, tiene un físico más formado que no deja adivinar fácilmente que ni siquiera ha cumplido los 18. Solo sus comentarios en los que compara el participar en unos Juegos Olímpicos con “ir a un concierto de Justin Bieber”, al que adora, delatan su corta edad. El oro de Missy no fue tan sorprendente como los de Ruta y Ye, porque Franklin es una gran promesa de la natación estadounidense, y algunos la llaman la Phelps femenina. Su debut en los Juegos con récord de participación en siete pruebas justifica esta comparación.

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