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"Mou les inculca jugar sucio"

Xavi denosta el estilo del Madrid y afirma que el Barça no se podría permitir actuar así

José Mourinho tenía los ojos rojos. Parecían llenos de sangre. Habló sin parar el portugués, un monólogo de media hora con tono seco, casi gritando. Decía que no estaba frustrado y su lenguaje corporal mostraba todo lo contrario. Acusó a diestro y siniestro. Tanto, que el Barcelona ha denunciado hoy al técnico portugués ante la comisión de control y disciplina de la UEFA por sus declaraciones. Por eso Pep Guardiola no contestó anoche ninguna de las preguntas sobre Mou. "No voy a opinar... ni idea", repetía.

Guardiola volvió a ser Guardiola. El entrenador pausado, tranquilo y controlado que todos conocen. Se desquitó el martes en la previa pero anoche recuperó su gesto habitual. Se sentó con el rostro preocupado y pidió calma a los medios de comunicación. "Pido a los periódicos y a las radios que no caigamos en la voluntad de adelantar algo que aún no ha pasado", dijo, refiriéndose a la final del 28 de mayo, en Wembley. Mientras José Mourinho daba por perdida la eliminatoria, su homólogo le recordaba qué es el Real Madrid: "Un equipo que tiene nueve Copas de Europa jamás da un partido por perdido. Vamos a ser prudentes y a recuperarnos anímica y mentalmente".

Dijo Guardiola que el Barcelona había jugado un muy buen partido, que había conseguido corregir algunos detalles respecto a la final de Copa en Mestalla, pero no quiso revelar cuáles eran cuando se lo preguntaron. "No quiero dar ventajas al rival en el partido del martes", comentó. "Hemos jugado un muy buen partido. Jugando contra diez es un poco más fácil que contra 11, pero también lo hicimos bien en igualdad. Hemos controlado la peligrosidad del Madrid en sus contras y en el juego aéreo. El equipo ha estado mucho más agresivo. Hemos controlado a nuestra manera y esperando que Leo desequilibrara", analizó.

En el calentamiento se vio a Messi mirar arriba, al cielo. Buscando no se sabe qué. En el partido miró al suelo y corrió más rápido que nadie con sus botas de color fosforito. Superó a Casillas dos veces. Se besó el escudo de su camiseta debajo de los hinchas del Barça y levantó los brazos al cielo. Gol 53 en sus 50 partidos esta temporada. "La suerte que tenemos nosotros, los jugadores y yo como entrenador, es de tener a Messi, un jugador que con 23 años, repito, 23 años, se ha convertido en el tercer máximo goleador de la historia del Barcelona [iguala a Samitier con 179 tantos]. ¡Es una barbaridad! Leo es lo bonito de nuestro fútbol y de nuestro juego". Desaparecido en Mestalla, Messi reapareció en el Bernabéu. Lo contrario que Cristiano Ronaldo, que se pasó el partido quejándose de la falta de presión de sus compañeros.

Puyol, Piqué, Xavi y el resto de los futbolistas azulgrana siguieron el discurso de su entrenador y no quisieron hablar de Mourinho en la zona mixta. "Nosotros hablamos de fútbol y ya está", dijo Puyol, que jugó en el lateral izquierdo. "Lo de Pepe lo ha visto el árbitro, yo estaba lejos, pero la entrada ha sido durísima", comentó sobre la expulsión del portugués. "La clave es que hemos controlado más el balón y hemos tenido menos pérdidas. Nos ha ayudado porque ellos salen muy rápido", ahondó el defensa. "Con el tema de las expulsiones siempre estamos en lo mismo...", dijo Piqué. "Antes de quedarse con diez tampoco han jugado al fútbol. Cuando juegas con fuego, al límite de la violencia, te acabas quemando. Tenemos la Champions (la de 2009) en el museo y eso es lo que cuenta. Con otro equipo podríamos decir que ya estamos en la final, pero es el Madrid...", continuó.

En la previa, tras la rueda de prensa de Guardiola, en la que contestó a Mourinho, los jugadores recibieron a su técnico entre aplausos cuando entró en el comedor. "Sus declaraciones ejemplifican el sentimiento de todos los culés y del vestuario. Estamos con él a muerte", se postuló Piqué. "Casi siempre le recibimos entre aplausos", bromeó Puyol. Xavi, por su parte, fue mucho más directo. "Ellos juegan a especular, no les queda otra que tirarse atrás, jugar sucio, porque es lo que les inculca su entrenador. Pero una vez más hemos vuelto a ser superiores, y en su campo. A mí no me entra en la cabeza jugar de esa manera y el Barça no se puede permitir jugar así. Hoy ha ganado el fútbol", resumió el volante catalán.

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