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BALONCESTO | NBA

Pau Gasol cierra con éxito su primera temporada en la NBA

El pívot catalán culmina en Seattle la aventura iniciada hace seis meses a la espera de ser nombrado mejor novato del año

Pau Gasol cerró la pasada madrugada los seis meses más excitantes de su corta vida deportiva. El jugador catalán cumplió en Seattle con una estresante temporada de 82 partidos de fase regular, de los que no se ha perdido ninguno, con el desafío de jugar en la NBA y con la satisfacción de ser el mejor novato del año, le concedan o no el título. Los Memphis Grizzlies volvieron a perder (109-94), algo que, de nuevo, es lo que menos importa.

Lejos, muy lejos, queda ya aquel 27 de junio de 2001 cuando el comisionado de la NBA, David Stern, pronunció su nombre como la tercera elección del draft (selección de jugadores) por parte de Atlanta Hawks, quien tenía negociado previamente su pase a Memphis. En aquel momento, Pau Gasol ya había hecho historia al convertirse en la elección más alta de un jugador europeo no formado en las universidades estadounidenses. Lo mejor, no obstante, estaba por llegar.

Tras un paréntesis en el que lideró a la selección de Javier Imbroda para conseguir la medalla de bronce en el Campeonato de Europa y unas duras negociaciones para que el Barcelona facilitara su traspaso, Gasol cogió a su familia y se instaló en el duro sur de EE UU, en la ciudad del blues y B.B. King, en Memphis, nuevo destino de los Grizzlies después de abandonar la fría Vancouver.

La pretemporada no resultó fácil. Acusado de blando, Gasol tuvo que comprobar cómo su nuevo técnico, Sidney Lowe, daba minutos al otro rookie del equipo, Shane Battier -quien con el tiempo se convertiría en su mejor amigo y confidente-, y le postergaba al banquillo por detrás de la otra gran promesa del equipo, el jugador de segundo año Stromile Swift.

Su ansiado debut en la mejor Liga del mundo tampoco resultó alentador. El 2 de noviembre de 2001 y superado por la expectación generada, sólo pudo firmar cuatro puntos y cuatro rebotes ante una expedición de 100 catalanes que acudieron al estreno de su ídolo en La Pirámide de Memphis.

Jefe del equipo

Fue la primera de ocho derrotas consecutivas para uno de los peores equipos de la NBA, pero el más conocido en una España que devoraba, 20 años después del gran boom, páginas y retransmisiones televisivas de baloncesto. El 18 de noviembre cambió la suerte y Memphis consiguió su primera victoria frente a Cleveland (98-93). Gasol ya es uno de los jefes del equipo, ya ha humillado a su ídolo Kevin Garnett con un estratosférico mate jaleado con olés y culmina su actuación con 17 puntos y 10 rebotes.

Ese mes consigue el galardón como mejor novato de noviembre, un premio que repetirá en enero y en marzo. En febrero acude a Philadelphia junto a lo mejorcito de la NBA. Disputa el partido de los novatos del All Star Weekend en el ecuador de una temporada en la que todo el mundo habla de él y señala con el dedo a Jason Williams como paradigma de todos los males de un equipo asolado también por las lesiones.

Pero Gasol nunca se duele, crece como jugador y cumple derrota tras derrota con unos números apabullantes -el 7 de abril, frente a Houston, bate su marca anotadora con 32 puntos además de capturar 14 rebotes-. La pasada madrugada cerró la temporada con unas estadísticas brillantes: 82 partidos jugados con una media por encuentro de 36 minutos, 17,6 puntos (51,7% en tiros de campo, 71,4% en tiros libres y 20% en triples), 8,9 rebotes, 2,7 asistencias y 2 tapones. Con toda la vida por delante, seis meses y medio después del comienzo de la aventura, Gasol ya ha triunfado.

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