El toro, por los cuernos

Prieto de la Cal, criador de los afamados veraguas: “Morante es el torero perfecto para mis toros”

El ganadero y el diestro sevillano, dos nostálgicos del pasado, unirán sus destinos el 7 de agosto en El Puerto

Dos ejemplares de la ganadería de Prieto de la Cal.
Dos ejemplares de la ganadería de Prieto de la Cal.Foto cedida por la familia

El ganadero onubense Tomás Prieto de la Cal y Morante de la Puebla se conocen desde que el torero diera sus primeros pasos en la profesión; han mantenido el contacto personal, pero sus diferentes concepciones sobre el toro los ha distanciado. El primero sigue aferrado a la tradición familiar de unos animales de puro origen vazqueño, los famosos veraguas, poco apreciados por las figuras actuales por su teórica dificultad para la lidia, y el torero ha alcanzado la gloria sometido a los dictados del toro artista, impuesto por la tauromaquia de hoy.

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Y ahora, contra toda lógica, a ambos los ha unido la añoranza del pasado. El pasado mes de mayo, Morante contaba en este periódico que “en el toreo hay que mirar hacia atrás y no hacia adelante. Ser moderno no casa con esta profesión”. Y recientemente, ha añadido que está cansado de torear siempre lo mismo, motivo por el que decidió anunciarse con los miuras en la Feria de Abril que se celebrará el septiembre; y para confirmar que no se trata de un arrebato pasajero, el día 7 de agosto se plantará solo en el patio de cuadrillas de la plaza de El Puerto de Santa María para lidiar seis toros de su amigo.

Y el ganadero estará allí, “feliz y satisfecho”, según sus palabras, porque “reviviré la tauromaquia de principios del siglo XX, que tanto defiendo, cuando los primeros espadas iban de la mano de los toros que en el año 1945 compró mi padre”. Añade Prieto de la Cal que ya era hora de que sus reses volvieran a aparecer en un cartel de relumbrón.

“Mis toros piden faenas cortas e intensas; exigen un torero que diga mucho en poco tiempo”

“Estoy agradecido a Morante por su gesto, pero, más debería estarlo la tauromaquia y la afición”, prosigue. “A fin de cuentas, yo no soy más que un ganadero que no he cambiado mi forma de pensar ni de criar los toros”. Afirma el ganadero que su amistad con el torero no ha influido en la decisión de Morante: “Es una idea exclusivamente suya. Su estatus le permite hacer lo que considere conveniente. Y conociendo como conozco a Morante, no me ha sorprendido. Ha dado el paso adelante porque atraviesa un momento dulce profesional y anímicamente. Lo único que me ha llamado la atención es que quiera lidiar seis toros en solitario”.

Pregunta. ¿Cree usted que la tauromaquia de Morante es válida ante el comportamiento de sus toros?

Respuesta. “Mis toros son los veraguas antiguos; piden faenas cortas e intensas, de pocos pases. Necesitan un torero que diga mucho en poco tiempo. Y creo que Morante puede cortar las orejas en esas circunstancias. Para mí, es el torero perfecto para mi ganadería. Lo he dicho siempre y ahora lo repito”.

Tomás Prieto de la Cal.
Tomás Prieto de la Cal.

P. Pero Morante es más artista que lidiador…

R. “Creo que posee una faceta lidiadora oculta que va a sorprender. Su capacidad ya la demostró de novillero cuando venía a tentar a mi casa y le reservábamos las vacas más grandes. No se olvide que uno de sus referentes es

Joselito el Gallo, que era un gran lidiador”.

P. ¿Está usted convencido, entonces, de que podrá con sus toros?

R. “Confío en que el torero no tenga demasiados problemas para la lidia, aunque la corrida planteará dificultades. Lo único que digo es que seremos testigos de un acontecimiento en el que se van a ver cosas que, quizá, la gente no llegue a comprender. No se trata solo de cortar orejas, sino de presenciar la lidia a la antigua usanza. Quieren hacernos creer que el toro debe tener muchísima velocidad en la muleta, y para mí no es así. Mi toro está lleno de matices en todos los tercios. Cada uno tendrá si lidia, aunque no sé si eso lo entenderá el público. Así es la fiesta de verdad, y no hay por qué aguantar una insoportable y aburrida faena de 150 muletazos”.

P. Por cierto, ¿ha visto el torero los toros elegidos para la encerrona de El Puerto?

R. “Conoce el grupo del que saldrán los de esa tarde, pero no sabe cuáles son. Prefiero mantener el misterio; me parece más atractivo. Nadie sabe cuáles serán los toros elegidos”.

P. Cuente, al menos, cómo son.

R.”Es una corrida proporcionada, muy veragüeña, musculada, baja de hechuras, y espero que en todos ellos prevalezca la casta, que es la condición fundamental por encima de los kilos y los pitones. Un toro sin raza ni fiereza produce lástima en lugar de miedo. Confío en que destaquen por su comportamiento, que para eso los crío”.

“Esta no puede ser solo la fiesta de los toreros; si no hay toro, se acaba el espectáculo”

La familia Prieto de la Cal no solo se caracteriza por mantener la pureza de un encaste centenario que en su día fue un elemento imprescindible en la tauromaquia, sino por su actitud crítica con las figuras de hoy…

“Perdón, pero la palabra ‘figura’ no entra en nuestro vocabulario”, aclara el ganadero. “No la entendemos bien, nos suena a porcelana frágil y poco adecuada para definir a un torero; y somos críticos con el toreo actual porque no es capaz de atraer a los públicos. Es demasiado previsible. Quizá, la responsabilidad no sea de los toreros, sino de los animales que lidian; unos y otros son todos iguales y la gente se aburre de ver siempre lo mismo. Un toro puede ser malo, pero debe mantener interés durante la lidia. Abundan los que permiten faenas perfectas, pero aburen tanto que el público decide no volver a las plazas”.

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P: ¿Cuál es la clave para mantener la ganadería a pesar de no contar con el favor de los taurinos?

R. “Tener mucha afición y creer firmemente en los valores esenciales de la tauromaquia: el toro, el toreo clásico y la intemporalidad. El único protagonista es el toro, y el ganadero debe criarlo con mimo, defenderlo y no plegarse a los intereses de las modas. No creo que yo esté en posesión de la verdad, pero sí convencido de que mientras el toro no comparta el protagonismo con el torero, la fiesta no tendrá futuro. Esta no puede ser solo la fiesta de los toreros; y digo más: si no hay toro, se acaba la fiesta”.

P. Usted cría toros centenarios, pero se ve obligado a lidiarlos en novilladas y espectáculos de rejoneo y recortadores…

R. “Así está el sistema. Hemos sobrevivido gracias a Francia, la zona del Ebro y Navarra, donde primero se contrata el toro y después el torero. Es penoso, pero es así. La degeneración ha permitido que los toreros solo lidien tres o cuatro ganaderías”.

P. ¿Y qué se puede hacer?

R. “Soy un hombre de fe. La corrida de El Puerto es un grano de arena para el cambio, y espero que los toreros se atrevan a dar el paso que ha dado Morante”.

P. Pero en El Puerto quien se la juega de verdad es usted…

R. “No tanto. Es verdad que el torero ya ha ganado el respeto de la afición. El ganadero seguirá aunque salga mal. Y aunque así fuera, yo estaría muy contento porque esa corrida será una efemérides para recordar los viejos tiempos de la tauromaquia”.

P. O sea, que le da igual el resultado…

R. No. Me gustaría que saliera bien para que otros ganaderos tuvieran esta oportunidad y el público volviera sus ojos hacia otro tipo de toros. Lo que quiero decir es que, salga como salga, esta corrida ya es un éxito”.


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