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Janette Beckman y las raíces del ‘hip hop’

Su fascinación por la rebeldía juvenil ha permitido a la fotógrafa establecer conexiones entre distintas subculturas de la música. Su último libro nos adentra en la escena del 'hip hop' neoyorquino durante los ochenta

Crowd at 'Crack is Wack' concert, Brooklyn, 1986.
Crowd at 'Crack is Wack' concert, Brooklyn, 1986.JANETTE BECKMAN

Janette Beckman lleva más de cuatro décadas dedicada a documentar aquellas manifestaciones de la juventud que, desde los márgenes y a través de la música, surgen como respuesta a las grietas de la cultura prevaleciente. Así, ha pasado de inmortalizar a los iconos del movimiento punk en Londres al hip hop en Nueva York; de Sid Vicious, el líder de los Sex Pistols, a The Clash, y al rapero Big Daddy Kane, pasando por The Police. Sus imágenes directas y espontáneas carecen de pretenciosidad, la misma de la que carecían gran parte de los protagonistas de este archivo de rebeldes, a los que retrató cuando aún no eran nadie, dejando de un lado su figura de artista y buscando su expresión como parte de la insurgente cultura juvenil. Su obra establece una conexión entre distintas contraculturas de la música.

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Janette Beckman, el archivo de una juventud rebelde

La editorial británica Café Royal Books publica el tercer volumen dedicado a la fotógrafa británica. El primero estuvo centrado en los rockers y mods, el segundo en los punk, y esté ultimo lo hace en el hip hop bajo el título de Hip Hop Years New York 1982-1992. Su fotografía brota “de un sentimiento de libertad”, asegura la autora. “La libertad es algo necesario para el arte. Sobre todo la libertad mental, que es la que te proporciona la capacidad de ver”. Nació en Londres y quiso ser pintora. Pero atraída por la riqueza de la cultura callejera y la inmediatez del medio fotográfico para reflejar la actualidad pronto abandonaría las estrechas paredes del estudio y el olor de la trementina. Mientras avanzaba en sus estudios sobre fotografía, los punks comenzaban a formar parte del escenario de las calles de la capital británica. Pronto Beckman comenzó a colaborar con distintas revistas musicales, como The Face y Melody Maker. “La música siempre ha sido algo muy vital para mí”, asegura. “Fotografiaba lo que veía porque formaba parte de ello. Yo era una fan. Nunca pensé que mis fotografías pasarían a documentar un momento”.

Estos son los comentarios de la artista sobre seis de las obras que aparecen en el volumen:

1. Salt-N-Pepa, Nueva York, 1986

"Tomé esta imagen en el Lower East Side de Nueva York. Salt-N-Pepa eran tan solo dos desconocidas. Por aquel entonces aún no había salido su primer disco y recibí el encargo de fotografiarlas de una revista británica destinada a adolescentes. Pasamos el día fuera. Hacía mucho calor ¿Te gustaría hacer la portada de nuestro disco?, me insinuaron. Acabaría haciendo varias, y de ahí surgió una gran complicidad. Fue un día muy divertido. Fueron ellas las que decidieron que saliéramos a dar un paseo por el barrio, el cual por entonces no gozaba de muy buena reputación. Les sugerí que posaran enfrente de un mural de una mujer bailando y así lo hicieron; a su aire. Parecían tan felices. Fue precisamente eso lo que me gustó. Una buena foto es para mí aquella que desata una respuesta emocional, y esta desprende alegría e inocencia. Siempre me he sentido atraída por los retratos y la fotografía documental. En especial la obra de Danny Lyon, de Richard Avedon, o de Bruce Davidson. Retratos de gente que atrapan un instante en el tiempo y hablan de ese momento de la historia".

2. Chuck D, Nueva York, 1988

"Carlton Ridenhour, más conocido como Chuck D, es el principal vocalista y letrista de Public Enemy y posa con un reloj en su mano. Fotografié al grupo por primera vez cuando sacaron su controvertido segundo disco, It Takes a Nation of Millions to Hold Us Back. Para mí son uno de los grupos más importantes de nuestros tiempos. Chuck es un hombre muy inteligente, y muy comprometido con la política. Siempre me han gustado sus posicionamientos frente a los derechos civiles y la injusticia social. A finales de los ochenta sus álbumes rezumaban una lírica cargada de activismo. Es muy directo. La situación política en Estados Unidos no puede ser tan disparatada. Sus mensajes siguen siendo ahora tan relevantes como lo fueron en su día, mantienen toda su vigencia y resuenan con fuerza".

3. Daddy-O, Stetsasonic, Brooklyn, Nueva York, 1988

"Elegí esta imagen para la portada del libro porque me atrajo mucho la actitud de Daddy-O. Su desenfado y su actitud de 'el gran colega' representa muy bien lo que es el hip hop para mí. Ha estampado su nombre en la chaqueta y lleva un Walkman en la mano. Me gusta cómo mira de frente a la cámara diciendo: aquí estoy. Por aquel entonces formaba parte de Stetsasonic y me había encargado la portada de su álbum. Estábamos en Brooklyn y me llevaron al East New York, donde habían crecido todos sus componentes".

4. Crowd at ‘Crack is Wack’ concert, Brooklyn, 1986

"Muestra a una multitud durante un concierto que me encontraba cubriendo para la revista dominical del Daily News. El concierto se llamaba Crack is Wack (El crack es perjudicial). Por aquel tiempo mucha gente estaba muriendo por el consumo de crack. Varios artistas del hip hop decidieron reunirse para organizar un concierto en Coney Island. Se trataba de un acto gratuito, en contra de las drogas. Siempre me gusta hacer fotos de los fans, reflejar la felicidad y el entusiasmo del momento. Para mí esta imagen representa un momento de autenticidad fijado en el tiempo".

5. Futura, Londres, 1982

"La imagen está tomada en Londres, durante la primera gira europea realizada por los pioneros americanos del hip hop. Toda una novedad ya que nunca antes habíamos escuchado este tipo de música en directo. Cogí la cámara y me fui a sacar fotos al lugar donde se hospedaban. Mi fascinación fue inmediata, disparando a todos aquellos personajes que parecían tan distintos. El contraste era evidente frente aquel aire depresivo de aquellos días que marcaban el final de la época punk, con la moda de las cazadoras negras, las casacas militares y los tops confeccionados con bolsas de basura. Y ahí estaban estos chicos de Nueva York con esa apariencia tan distinta y tan cool. Era algo salvaje que inmediatamente supe que era para mí. Tan caótico y espontaneo como habían sido los comienzos del punk. Allí estaba Futura, un chico que pintaba con un spray la parte delantera del autobús del tour. También Afrika Bambaataa, Freedy, Fab 5, Rock Steady Crew y muchos otros que marcaron a historia del movimiento. Había gente bailando brakedance y grafiteros. Algunos cargaban con sus radio ghetto blasters al hombro. Fue mi introducción al grafitti y al hip hop. Una experiencia fascinante que me impactó tanto que al año siguiente me trasladé a Nueva York. En 2018 publiqué The Mash Up, un libro comisariado por Cey Adams en el que invito a distintos artistas grafiteros, entre ellos, Futura, Crash, Lady Pink y Lee Quiñones, a dibujar mis fotografías de hip hop. Incluye a Futura, quien en 1972 había comenzado a pintar.

La energía era el factor que diferenciaba la escena del punk de la del hip hop. En la primera se palpaba la protesta y la rebelión. Fue un periodo muy gris en el que Inglaterra atravesaba una recesión. En Nueva York podías encontrar también esa actitud rebelde, pero desde una postura más entusiasta y menos previsible, más desenfadada. El hip hop es baile, poesía, grafitti, engloba distintas disciplinas. Era, y lo sigue siendo, una fuente de energía y de emoción para mí. Me encantaba el estilo de sus protagonistas. Tenía que ver con su carácter, no con una moda o una tendencia. Creo que esta increíble energía que acompaña al hip hop solo se puede encontrar en Nueva York. Incluso estos días, en los que hemos pasado tanto tiempo encerrados, en las continuas manifestaciones que se ven por la calle se observa una actitud de superación. Mientras que mis recuerdos de Inglaterra, de la época punk, son de una atmósfera donde se desprendía más odio, quizás una mayor sensación, podríamos decir, de derrota. Para el punk todo era una mierda, mientras que en el hip hop se aprecia una predisposición más positiva".

6. The ‘Twin Towers’ Outside Astor Barber shop, Nueva York, 1991

"Siempre me ha gustado la fotografía callejera, deambular con mi cámara en busca de retratos. Existía una peluquería muy famosa en Greenwich Village, llamada Astor Place Barber. Contaba con unos treinta peluqueros trabajando en dos plantas. Allí iba todo el mundo que quería un corte de pelo divertido. Al pasar por allí me encontré con estos fantásticos personajes con este increíble corte de pelo inspirado en las torres gemelas. A la gente le gusta mucho el hip hop. Cuando empece a hacer fotografías era algo muy pequeño, un movimiento muy reducido. Hoy se ha convertido en un fenómeno internacional, quizás mayor que el rock. Desde Beirut hasta Australia, la gente rapea".

Janette Beckman - Hip Hop Years New York 1982- 1992. Café Royal Books. 36 Páginas. 8,48 euros.

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