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Recorrido por un paisaje hostil

El coreógrafo y director de escena Fernando Lima estrena en Sevilla un monólogo cargado de poesía sobre el acoso a las mujeres

Viviane Araujo, en un momento de la obra 'Negro Violeta. El color invisible', que se estrena en Sevilla. En vídeo, un fragmento de la obra.

"Di que te has caído del muro para que tu madre no acabe en la cárcel'. Tenía siete años, mi madre no estaba bien. Me lo repito una y otra vez: no era mala, pero no estaba bien..." Violeta hace esta reflexión encaramada a una mesa. Recuerda cómo la violó su hermano, cómo todos los que la rodeaban callaron y la sarta de mentiras con las que se apresuraron a tapar el delito: "¿Y yo? Yo quise romper con todo". Esto es parte de una de las siete escenas de Negro Violeta. El color invisible, el monólogo que se estrena el miércoles 4 en la sala La Fundición de Sevilla protagonizada por la actriz Viviane Araujo y con la dirección de escena de Fernando Lima.

"Violeta es cualquier mujer, muchas espectadoras pueden sentirse identificadas con el personaje que habla de violencia machista a distintos niveles, no se trata solo de condenar las violaciones; sino también otros comportamientos que cosifican a la mujer. Hemos querido estrenar ahora, próximo al Día de la Mujer, porque nuestra protagonista es, a pesar de todo, una chica luchadora que tiene ganas de vivir y no quiere ser una víctima", apunta Fernando Lima, coreógrafo y bailarín brasileño afincado en Sevilla desde 1992, este lunes en el descanso de uno de los ensayos.

"Hace tiempo que tenía ganas de trabajar sobre este tema para incorporar también experiencias personales. Hace unos 10 años que me presento a castings en Madrid y a las sudamericanas solo nos ofrecen papeles de putas o de criadas, más aún a las que somos negras o tenemos acentos distintos. Esto, por ejemplo, lo hemos incluido al final, como un guiño a los directores que nos encasillan", precisa Viviane Araujo (Belo Horizonte, Brasil, 40 años). La actriz, que lleva 15 años en España y está curtida en series de televisión como Allí abajo, Aída o La que se avecina, encargó el texto al sevillano José Tomás Retamero, que se estrena en la dramaturgia con esta obra, y es también la productora del espectáculo.

Viviane Araujo, en un ensayo de 'Negro Violeta', en la sala La Fundición de Sevilla.
Viviane Araujo, en un ensayo de 'Negro Violeta', en la sala La Fundición de Sevilla.

"El monólogo es la construcción de un paisaje muy personal, hostil, por el que Violeta va transitando e incorporando situaciones reales, que ella ha sufrido o ha visto de cerca. Es un tema duro que tratamos con mucha poesía y algunas pinceladas de humor", precisa el director que en 1997 creó su propia compañía, El Punto! Danza Teatro, y ha realizado montajes de contemporánea como En construcción, dentro de la voz o Aminals' Party, con bailarines de hip hop. Lima (Belo Horizonte, 51 años) ha retomado su faceta de director teatral y tiene previsto también el estreno, el próximo 24 de abril en Almada, de un montaje con el que la compañía portuguesa La Crème de la Crème, de Anabela Mira, celebrará 20 años.

La producción, de una hora de duración y con música de Manuel J. Ballena, incluye un vídeo de Óscar Clemente, dibuja a una joven que ha decidido no huir y afrontar el entorno hostil que la rodea con firmeza. La actriz, que ya se enfrentó a otro monólogo —Susi, la cosa está muy negra— de la mano de Elena Bolaños, encarna a ratos a una Violeta graciosa que se deja llevar por la nostalgia ante algunos recuerdos: "Me encantaba mi desastre de padre", dice para aclarar luego que era "probador de cerveza en una fábrica local" y recordar su inmensa barriga parapetada tras unos globos negros que representan el voluminoso cuerpo de su progenitor.

 La obra, que también puede verse el día 5, habla de la revolución violeta a través de un personaje del mismo color, Violeta, que se mueve con la lírica de las coreografías de Fernando Lima —aunque en esta producción no se trata de danza, sino de movimiento escénico— canta un rap, toca el tambor y se atreve a proclamar su libertad.

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