Crisis de la música en directo

La canción más triste de la música española

Devastado por el efecto de la pandemia, el sector de la música en directo, entre los últimos en salir de la crisis, se echa hoy a la calle “para que se tome su profesión en serio” y no se permita su destrucción

Actuación del grupo Marlango el pasado 23 de agosto en A Estrada (Pontevedra) con aforo reducido para adaptarse a las nueva normas de la covid. En vídeo, movilizaciones del sector del espectáculo en toda España.(FOTO: OSCAR CORRAL | VÍDEO: ATLAS)

Después de 30 años viviendo de la música, los miembros de Boikot han actualizado sus currículos y los están enviando a empresas. El guitarrista en correos, el cantante como conductor, el otro guitarra en una empresa de vídeos… Contactamos con el grupo justo después de una reunión de tres horas con un abogado laboralista. ¿Qué hacer? La banda de rock combativo tiene en marcha dos créditos. Uno de ellos les ha servido para financiar una autocaravana que, tras mucho debate (era un desembolso importante: 55.000 euros), decidieron arriesgarse a comprar porque la veían necesaria para afrontar un año de 40 conciertos. Sería una temporada buena la de 2020. Ahora es la más devastadora de sus carreras. Acaban de alquilar la autocaravana para hacer frente al crédito. Las guitarras no suenan. Nadie aporrea la batería. Un descanso involuntario para la severa tinnitus que afecta a los oídos del cantante, Juan Carlos Cabano Juankar, 51 años.

“Antes de entrar con los abogados he puesto en alquiler mi apartamento de Madrid. Para tener algo de dinero. Y me voy a vivir a Ourense, que mi madre es dependiente y me necesita”, señala el vocalista. Boikot es un ejemplo paradigmático de la devastación que está provocando la crisis del coronavirus en la música en directo en España. Siempre se han autogestionado. Hace ya muchos años crearon una empresa para los 12 empleados que trabajan en gira (músicos, técnicos, conductores, creativos audiovisuales…). Un mínimo de 1.300 euros al mes para cada uno. Todo se ha acabado en seis meses.

Estos son algunos de los diagnósticos recogidos por este periódico entre los trabajadores del sector de la música en directo en España: “Ruina técnica”, “catástrofe”, “desaparición de una profesión”, “generación perdida”, “suspensión de pagos”, “quiebra total”… Para que su situación se visibilice se han organizado una serie de movilizaciones que arrancan el 17 de septiembre con una marcha de dos horas (de 20.00 a 22.00) en 28 ciudades. La convocante es Alerta Roja, un nombre que aglutina a todos los sectores afectados, 90 asociaciones. Su portavoz es Iván Espada, un técnico y diseñador de iluminación que solo ha tenido la oportunidad de trabajar un día en los últimos seis meses. “El mayor problema es que no se nos permite trabajar. No se hace ni el 10% de lo programado. No ha habido ni un solo rebrote en los espectáculos que se han celebrado, pero desde agosto se están cancelando la mayoría. Y cumplen todas las condiciones”, denuncia. ¿La causa? “No creo que sea mala fe por parte de los ayuntamientos y autoridades, sino miedo a que haya positivos. Y así no hay manera: no tenemos ni presente ni futuro”.

La evolución de este drama desbocado tiene cuatro estados de ánimo: la comprensión del sector en marzo ante las primeras medidas de las autoridades con la llegada del virus; el reclamo de sentarse para plantear soluciones con el ministro de Cultura; el optimismo de que se veía la luz y se podría afrontar un verano con conciertos cumpliendo con las condiciones sanitarias; y el enfado cuando en agosto, y con la llegada de los rebrotes a nivel general, se comenzaron a suspender espectáculos. “A esto hay que añadir que muchas empresas estábamos aguantando a que pasara el verano, pensando que en otoño y en invierno podríamos trabajar un poco, y en 2021 ya estaríamos casi a pleno rendimiento. Ahora, 2020 lo damos por perdido, y 2021 pinta con mucha incertidumbre”, dice Paco López, mánager con 30 años de experiencia y presidente de ARTE (Asociación de Representantes Técnicos del Espectáculo).

La gestión del ministro de Cultura, José Manuel Rodríguez Uribes, se encuentra en la base de la irritación de la mayoría de las asociaciones. “El ministro no está pensando en soluciones. Hay falta de conocimiento y de empatía. Y, sobre todo, inacción”, resalta López. En un ambiente hipersensible, las últimas declaraciones de Uribes, publicadas en El Correo, han echado gasolina al fuego. “Es imposible que se celebren conciertos de rock o pop en este momento”, tituló el medio. Ya dentro de la entrevista, la respuesta añadía: “No nos podemos imaginar un estadio con mucha gente o un pabellón de deportes con mucha gente porque sería muy difícil garantizar que no haya contagios”.

Uribes quiso subrayar esta circunstancia en un tuit posterior: “El problema de la pandemia no es de un género musical (pop, rock o clásica, etc), sino los conciertos masificados, en espacios o grandes auditorios, que hoy son impensables”. En otra parte de la entrevista el ministro señala: “Hasta el momento en los eventos culturales se están haciendo las cosas bien, hay seguridad y hay que tratar de reducir lo menos posible los aforos”. La cultura aporta en España el 3,2% del PIB. Hay 300.000 empleos en los diversos sectores de la música y las asociaciones calculan que las pérdidas desde marzo llegan a los 500 millones de euros.

“Me parecen muy irresponsables las declaraciones de que es imposible celebrar conciertos de rock. Es como poner otro clavo en el ataúd de la profesión. Hay que hablar de soluciones. Yo tengo en mi mesa un estudio sobre cómo celebrar conciertos de pie preservando todas las medidas sanitarias. Por lo menos que se estudie”, apunta el presidente de ARTE. Desde la Unión de Músicos Profesionales (8.000 miembros), su presidente, Guillem Arnedo, apunta: “El verano empezó con muchas expectativas, pero ahora los ayuntamientos están suspendiendo por miedo. Si, además, lo que reciben son estas declaraciones del ministro, más temerosos estarán”.

La llegada de la covid ha destapado los agujeros que tiene la profesión: bajas y altas de un día en la seguridad social; que no se tenga en cuenta la estacionalidad (ayudas para los meses que no trabajan porque no hay contratación); precariedad de los autónomos, que son mayoría… Una profesión, en definitiva, no regulada. “Es necesario crear un nuevo marco legislativo para las relaciones contractuales que supere el desamparo manifiesto de los músicos y que facilite el acceso al trabajo garantizando una adecuada protección”, propone Arnedo. Fuentes del Ministerio de Cultura consultadas por este periódico aseguran que “están trabajando” en la solución del problema. “Los temas del aforo son competencia de las autonomías y luego existen reivindicaciones históricas del sector, como que se tenga en cuenta la intermitencia, a las que ya se está poniendo solución”.

Seguramente el colectivo más afectado dentro de la música en directo es el de las orquestas de fiestas. Carlos de la Calle, además de tocar la batería en una, preside Acople, una asociación que se ha creado este año para visibilizar a un colectivo numeroso (solo en Galicia, se celebran 2.500 fiestas con orquesta) y desolado. “Estamos en ruina técnica. El efecto es devastador. Otros colectivos musicales han podido trabajar, nosotros no. Se abren plazas de toros, pero no se abre el debate sobre cómo podríamos trabajar. Somos un sector estigmatizado”, afirma De la Calle, que lleva 26 años en orquestas. Y resalta la labor emocional que realizan estos conjuntos musicales: “Hablan de la España vaciada. Esa es la que llenamos nosotros cuando vamos a actuar. Hay terrazas donde se ven a 20 personas más juntas que en un espectáculo nuestro. El problema es que ni se han planteado estudiar alternativas”, afirma. Licenciado en Humanidades, De la Calle estudia volver a la docencia. “Llevo 26 años cerrándole la boca a mis padres, que me decían: ‘No te dediques a la música, que te vas a morir de hambre’. Igual ahora les tengo que dar la razón”, señala, desolado.

Otro sector prácticamente extinguido temporalmente: las salas de concierto. El 85% permanecen cerradas, según datos de la Plataforma de Salas de Conciertos (PSDC), que ha remitido una dura carta al ministro de Sanidad: “Queremos mostrar nuestra estupefacción ante la propuesta de decretar el cierre de los establecimientos de ocio nocturno, denominación ante la cual las administraciones están comparando los locales de pública concurrencia, que incluyen las salas de conciertos y locales de música en vivo, con las actividades no regladas, ilegales y que se producen en entornos privados”.

Algunas salas, por el tipo de licencia, pueden programar conciertos, pero no resultan rentables, según los dueños. Javier Olmedo es el presidente de La Noche en Vivo, uno de los organismos más potentes: “La reducción del aforo lo hace inviable. Las cuentas no salen. Es un momento de urgencia. Las ayudas se han aprobado, pero todavía no llegan. Por comparar: en Francia la subvención a las salas es de un 80%. En España es de un 2%”.

Francia, Holanda, Alemania, Italia… Son países citados por los implicados como ejemplos de tratar “con sensibilidad e inyecciones de dinero” al sector. Esta misma semana, el Ministerio de Cultura ha informado de que “triplica las ayudas a la música”. Serán 16,5 millones anuales. “Bienvenida sea, pero es insuficiente. Esas medidas estaban pensadas para el mes de mayo, cuando la situación era la de resistir unos pocos meses. Hoy, en septiembre, es mucho peor. Ahora no es necesario un plan de ayuda, sino un plan de rescate. En España las ayudas son de 16,4 millones; en Holanda llegan a los 480”, apunta Guillem Arnedo, presidente de la Unión de Músicos Profesionales.

Los miembros de Boikot tienen pendiente otra reunión con su abogado para ver cómo pueden aplazar los créditos que tienen en marcha. El grupo, además de buscar trabajos no vinculados con la música, piensa en paralelo en una reinvención que les permita actuar durante la pandemia. “Esto se va a alargar. Hay que hacer lo que sea para actuar. Mientras no vendamos los instrumentos, podemos salir a tocar”, señala el cantante, como si fuera el estribillo de su nueva canción.


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