El 'adagio’ más triste recuerda a los muertos y Mozart celebra a los sanitarios en el Palau de les Arts

La ópera valenciana reabre al público en un sala semivacía por los medidas de distanciamiento. Alicante ofrece otro concierto con 50 músicos en el ADDA

Momentos previos al concierto del viernes en el Palau de les Arts.
Momentos previos al concierto del viernes en el Palau de les Arts.Miguel Ángel Polo

Los oyentes de la BBC la eligieron como la “obra clásica más triste” y anoche el adagio de Samuel Barber sirvió como colofón al minuto de silencio por los más de 27.000 fallecidos por la covid-19 en España. Los acordes de la pieza del compositor estadounidense fueron los primeros que se escucharon en el Palau de les Arts de Valencia después de tres meses de confinamiento. La sala, con un aforo total en torno a las 1.500 butacas, estaba semivacía por las medidas de distanciamiento físico, con un público formado por unos 300 profesionales sanitarios, objeto de homenaje de uno de los primeros conciertos de música clásica en directo desde la declaración del estado de alarma.

Médicos, enfermeros, celadores, auxiliares recogieron su entrada gratuita y ocuparon sus asientos en la espectacular sala diseñada por Santiago Calatrava, separados entre sí por varias butacas y tras desinfectarse los pies y las manos un par de veces antes de entrar. 24 músicos de cuerda de la Orquestra de la Comunitat Valenciana, distanciados un metro y medio (para los de viento la separación es de dos metros), interpretaron el Adagio para cuerdas, Op. 11 y el público rompió en un intenso y emocionado aplauso a su término.

Fue la pieza más aclamada por el público. Luego, el programa del primer concierto de Torna a Les Arts continuó con piezas con las obras Divertimento en Re mayor, KV 136, de Mozart, Nocturno en Si mayor, Op. 40 B. 47’, de Dvořák, y Serenata para cuerdas en Do mayor, Op. 48, de Chaikovski.

El público aplaudió en ocasiones antes del final de las piezas, durante las pausas. No era un público habitual de la ópera ni de los auditorios, aunque algunos de los sanitarios reconocían en la entrada su afición por la música clásica. Y tampoco era un concierto convencional. Al acabar, los espectadores, a pesar de su reducido número, tuvieron que esperar para desalojar la sala ordenadamente.

El director del Palau de les Arts, Jesús Iglesias, destacó al final la gran acogida de público al nuevo ciclo, a cinco euros la entrada, con especial atención a los jóvenes. “Se nota que la gente tiene muchas ganas de música”, comentó.

No en vano, ayer también se celebró en la Comunidad Valenciana otro concierto, en el Auditorio de la Diputación de Alicante (ADDA), donde 267 espectadores asistieron emocionados de la VI Sinfonía de Beethoven. El concierto gratuito mediante inscripción previa bajo la denominación Beethoven 250. Renace la música corrió a cargo de 50 músicos de ADDA-Simfònica, bajo la batuta de Josep Vicent, cuando la Comunidad Valenciana vive los últimos días de la fase 2 de desescalada antes de pasar a la tercera y última.

El auditorio alicantino tiene capacidad para mil butacas pero la separación mínima de dos metros ha obligado a reducir el aforo a menos de un tercio, a 267 personas, que también entraron ordenadamente en el auditorio con mascarilla, aunque en muchos casos sin poder ocultar su excitación, según recoge Efe.

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