Recitales más cortos, pantallas faciales en camerinos y bailarines con el pelo recogido: así es la nueva normalidad en los teatros

El Inaem consensúa con el sector una guía de buenas prácticas para unificar criterios en toda España

Adecuación del teatro Grec de Barcelona para establecer distancia entre los espectadores.
Adecuación del teatro Grec de Barcelona para establecer distancia entre los espectadores.EDU BAYER

Conciertos sinfónicos y recitales más cortos para que no sean necesarios descansos, distancias de un metro y medio como mínimo entre los músicos, bailarines con el pelo recogido siempre, maquilladores con pantallas faciales, desinfección continua de teatros y salas de ensayos… Esta es la “nueva normalidad” que imperará en los teatros y auditorios españoles a partir de ahora, según la guía de buenas prácticas que ha elaborado el Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música (INAEM) en colaboración con 14 asociaciones del sector, con el visto bueno de los ministerios de Sanidad y Trabajo.

No es un documento vinculante, pero será una referencia clave para el sector, que está retomando ya lentamente la actividad y que demandaba la unificación de medidas en toda España, para facilitar las giras y el movimiento de los espectáculos dentro del país, sin tener que adaptarse cada vez a normativas regionales distintas, con los costes adicionales que eso supondría. Recoge medidas para los espacios cerrados de teatros, auditorios y recintos líricos, así como espectáculos de calle.

La guía recoge al detalle qué medidas deberían establecerse según el tipo de espectáculo, tanto durante los ensayos como en el desarrollo de las funciones. Es decir, incumbe tanto al personal artístico, técnico y administrativo de los teatros y compañías como al público.

Para los montajes teatrales, por ejemplo, se tiene en cuenta que la mayoría de las obras que se representan no permiten que los actores mantengan las distancias de seguridad en el escenario, por lo que se recomienda una evaluación previa de riesgos adaptada a cada producción, con reconocimientos médicos obligatorios a los artistas. Se aconsejan también mascarillas quirúrgicas y mascarillas FFP2 para el personal de peluquería y sastrería, mascarillas FFP3 o pantallas faciales para el de maquillaje. En el caso de los espectáculos de calle en movimiento, se sugiere ampliar sus recorridos para redistribuir al público a lo largo del itinerario.

En las producciones de danza, que suelen requerir el contacto físico de los intérpretes en el escenario, debería hacerse también una evaluación de riesgos específica en cada caso y se recomienda, entre otras cosas, que los bailarines lleven el pelo recogido y que los fisioterapeutas usen mascarillas FFP2. En los espectáculos de circo se deberá evaluar la no utilización de mascarillas o guantes durante los ensayos, entrenamientos o funciones por parte del elenco artístico debido al riesgo de accidente.

En el apartado musical, se recomienda reducir la duración de los conciertos a un máximo de 60-80 minutos sin pausa y sólo con paradas técnicas para evitar descansos. Si no es posible, la pausa deberá realizarse garantizando el tiempo suficiente para el desalojo y reingreso del público con seguridad y distanciamiento. Debería haber una distancia 1,5 a 2 metros entre los músicos y estudiar un plan específico en cada caso para los coros, que suelen ser muy numerosos. Los materiales de ensayo deben ser de uso individual: atriles, partituras, sillas y banquetas. En los montajes líricos se recomienda la reordenación o redimensionamiento del foso de orquesta.

La guía no incluye recomendaciones de aforos, pues es competencia de las comunidades autónomas marcar las restricciones que considere necesarias en cada momento. Esta es una de las grandes preocupaciones del sector, sobre todo de los teatros y productores privados, que no ven viable la actividad si se obliga a reducir el número de espectadores en los recintos.

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