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Monólogo de supervivencia

Wilma Stockenström da voz a una mujer ignota que relata su atormentada vida amparada en el tronco de un baobab

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Un barón rampante y una esclava escondida. Los dos alrededor de un árbol. Es el árbol de la vida y la esperanza, el árbol genealógico de los desfavorecidos. Stockenström ha escrito el intenso monólogo de una mujer ignota que relata su atormentada vida amparada en el tronco de un baobab que la protege de la tiranía y de la esclavitud de la que procede, a la vez que la reconcilia con el mundo, con su silencio y su naturaleza, mientras nos habla de ella y ya en el arranque reconoce que se confiesa a sí misma.

Y la historia de esta mujer anónima despojada de todo salvo de la mente que le permite la introspección liberadora, que no ha sido manumitida sino que ha huido a un páramo del África austral, fue escrita en afrikaans, cautivó al Nobel Coetzee, que decidió traducirla al inglés, y enamora por su aparente sencillez y por el modo en que la voz de la mujer nos conduce a un mundo de garzas y elefantes, y de aflicción y onirismo, donde los dioses, la madre tierra y su río que fluye hacia el más allá, el recuerdo del dolor y la voluntad de trascender se conjugan en un texto contenido y brillante que en ocasiones trae a la memoria a esas mujeres protagonistas que hacen de su mente su verdadera habitación propia, y que se valen del monólogo para su supervivencia emocional, un monólogo ahogado en oralidad y en imágenes poéticas y cadencias, cargado de ancestrales simbolismos, como el de Florens, aquella otra mujer desvalida y huérfana que concibió la gran Toni Morrison, a quien perdimos este pasado agosto, en Una bendición.

La expedición al baobab es una nouvelle con virtudes mucho más que suficientes como para compensar la contradicción que parece existir en su estilo, a medio camino entre la lógica candidez ligera de equipaje verbal de una narradora supuestamente lega y la refinada pátina lírica y retórica que emplea “hiende”, “torzal”, “cárdeno invierno” u “hollar” que a un tiempo se diría impostada pero hace deleitable este monólogo en libertad incondicional: “Me bebo mi vida. Como un pájaro abandona una rama”.

Autor: Wilma Stockenström.

Editorial: Siruela (2019).

Formato: tapa blanda y versión Kindle (136 páginas).

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