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Simón Casas: “La clave del éxito de la feria de San Isidro ha sido el bombo”

El gestor afirma que ha roto los moldes de la programación y anuncia nuevas sorpresas

Simón Casas, en un burladero de la plaza de Las Ventas.
Simón Casas, en un burladero de la plaza de Las Ventas.

Simón Casas (Nimes, 1947), empresario de la plaza de Las Ventas, está muy satisfecho por el éxito de la feria de San Isidro, y convencido de que la clave fundamental es su invento del bombo, que le ha permitido establecer competencias entre los toreros y romper moldes en la programación de los carteles.

Pocas horas después de que la plaza cerrara sus puertas, analiza la feria y las palabras le brotan como un manantial de ideas superpuestas por su carácter apasionado y porque tiene motivos para sentirse un triunfador.

“Ha sido una gran feria de San Isidro, quizás histórica, por los toros, por muchos toreros, y por un concepto de programación diferente que ha roto moldes tradicionales para crear competencia”, afirma.

“El elemento fundamental ha sido mi invento del bombo, -no me corresponde a mí decirlo-, porque ha permitido a jóvenes talentos la posibilidad de medirse con las figuras. Quizá, la gente no lo ha entendido; el bombo no es un fin, sino un medio para alterar el encorsetamiento que ha padecido la tauromaquia en los últimos tiempos y que impedía que surgieran nuevos valores,”, añade.

“Por eso, inventé el bombo” prosigue, “que pretende ser un concepto, una reflexión para todos, que me ha permitido plantear una idea diferente en la elaboración de los carteles”. “He creado el bombo, y anunciaré otras alternativas para fomentar la competencia, desde el convencimiento de que la tauromaquia solo puede ser grande si a las figuras, a las que admiro, no se les toca los costados y se les obliga a hacer el paseíllo con toreros jóvenes o emergentes”.

Casas está plenamente convencido de que esa es la explicación de lo que ha sucedido en la feria, y que ya lo había anunciado: “No es fruto de la casualidad, sino de una idea muy meditada y que consiste en que hay que plantear nuevos horizontes a la tauromaquia”.

“Ha sido una gran feria, quizá histórica, por los toros, los toreros y un concepto de programación diferente”

- Ha dicho que presentará nuevas alternativas…

- “Sí. El bombo va a continuar, pero no de manera dogmática. Hubo en la feria de Otoño y en San Isidro, y habrá otros, aunque, quizá, los carteles del próximo otoño se elaboren sin bombo. Quiero ser un poco maquiavélico. He recibido muchas bofetadas, y me gustaría que me lo pidiera la afición. De todos modos, habrá otras propuestas, pero prefiero ser discreto. Quiero pensar muy bien las cosas. Debo matizar las nuevas ideas, y en su momento las anunciaré”.

Admite que está cansado “porque el trabajo me lo tomo muy a pecho”, y muy satisfecho, “porque ha sido una gran feria de San Isidro, probablemente histórica”. Y artista: “Sí, poca gente me cree; yo digo que soy un productor porque me siento artista. No tengo un comportamiento empresarial, aunque que existe una parte económica en el negocio taurino, pero hay productores apasionados y especulativos, y yo soy de los primeros”.

- ¿Ha ganado dinero?

- “San Isidro va a ser muy positivo en el aspecto económico. La empresa va a ganar mucho dinero en la feria, pero no en la temporada. Vendrán festejos deficitarios, y aunque quede un beneficio sustancioso, arrastramos unas pérdidas importantes”.

“La empresa va a ganar mucho dinero en la feria, pero no en la temporada”

Casas reconoce que ha alcanzado sus objetivos como empresario taurino.

“Solo llevo tres años como responsable de Las Ventas, un sueño que he tenido toda mi vida. Cuando llegué a este despacho, se plantearon muchas dudas legítimas sobre mi capacidad, y recuerdo la pancarta que apareció en el tendido 7 en el primer festejo: “Seremos exigentes”. Agradezco a los aficionados esa advertencia, porque me ha obligado a ser digno de este contrato, que no es solo de gestión, sino existencial”.

- Se siente usted un triunfador…

- “Me siento un triunfador, pero no soy un megalómano. Cada cual tiene su especificidad existencial. Lo importante para mí es mi destino. Soy un hombre que ha tenido la oportunidad de realizarlo, de modo que crear este San Isidro de 2019 es un sueño realizado”.

A la hora de hacer balance, Simón Casas rinde homenaje a los ganaderos, que han criado los toros, recuerda que su éxito es un trabajo de equipo, y nombra a Florito, el mayoral de la plaza, a quien califica como “un sabio de los toros”, y al amplio grupo de veedores que recorre España en busca de las mejores corridas; y cita al equipo de gestión, con su socio Rafael Garrido al frente, “que me aporta serenidad y tranquilidad, porque no soy un gestor”. “Yo soy el productor, el artista”, enfatiza.

Apunta los nombres de seis toreros entre lo mejor de la feria: Paco Ureña (“su tauromaquia es clásica, con toques de personalidad y muy expresiva”), Pablo Aguado (“nunca había visto parar el tiempo como él lo hace”), David de Miranda (“cuando lo contraté casi no lo conocía”), Roca Rey (“a la juventud hay que presentarle toreros como él que son espejos para nuestra época”), Antonio Ferrera (“su primera tarde es una referencia inolvidable de lo que debe ser la tauromaquia”), y Román, “que estuvo a punto de morir”.

Y afirma que le han decepcionado algunas ganaderías, como Jandilla y Fuente Ymbro, y una minoría de espectadores que han faltado el respeto.

- Y la empresa, ¿qué errores ha cometido y debe mejorar para el futuro?

- “Hay que seguir soñando y mantener la ilusión. La perfección no es de este mundo. Mi intención es seguir mi camino como empresario y productor”.

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