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NARRATIVA

Vidas cruzadas

La novela póstuma de Pedro Sorela es un fresco de 35 historias entrelazadas que responden al impulso habitual en su obra: el viaje y la mirada crítica sobre el mundo

El escritor Pedro Sorela.
El escritor Pedro Sorela.

Pese a la triste circunstancia que la enmarca —el fallecimiento del autor hace algo más de un año—, los lectores de Pedro Sorela estamos de enhorabuena porque podemos disfrutar de su última novela, que sin duda contribuye a ahincar más aún en nuestra memoria el recuerdo de una obra que ocupa un lugar impar e irreemplazable en nuestro panorama narrativo. Y aquellos que desconozcan al autor tienen ahora una excelente ocasión para descubrirlo porque Quién crea la noche es un magnífico crisol que agavilla un buen número de temas representativos de un autor que tiene en la ecuación escritura-viaje su expresión esencial.

Desde las novelas Viajes de niebla (1997), Trampas para estrellas (2001) y Ya verás (2006), a los Cuentos invisibles (2003) e Historia de las despedidas (2008), Sorela ha ido estrechando ambas experiencias —viajar y escribir— para hacerlas destilar cuanto tienen en común, hasta el punto de que los elementos clásicos de una novela de aventuras —exploración, peligros y dificultades, azar, hallazgos y encuentros, fracasos y derrotas— aparecen filtrados a través de una lente de naturaleza metafórico-poética con la que combatir una manera excesivamente pedestre de entender la tradición realista. El objetivo es contar historias singulares que suceden en escenarios que llevan incorporados a los personajes —sea el desierto, un bosque nórdico o una metrópolis— y enfocadas desde un ángulo que no soslaya la mirada lúcida y crítica, ya se trate de abordar el mundo universitario, los holdings de la información y los poderes mediáticos, la especulación inmobiliaria y la gentrificación, la uniformidad globalizada, el tráfico de inmigrantes, el megalujo, la corrupción, el embrutecimiento que inyectan según qué productos culturales o el descomunal negocio de las patrias y de quienes se desviven por hacerlas necesarias. Es decir, los comportamientos y valores de una sociedad siempre entregada al espectáculo, pivotando entre la mascarada y la farsa, y regida por un pragmatismo tan obsceno como acomodaticio.

Mediante 35 historias bien trabadas, en Quién crea la noche Sorela va desplegando un rico mural que conforma una radiografía de nuestro presente protagonizada por personajes de todas las edades, procedencia y condición —muchos de genealogía mestiza—, que se mueven por medio mundo y viajan en distintos medios de transporte —desde cruceros a pateras y aviones o trenes—, con propósitos y razones muy distintas. A la vez que se dibuja la vida real y nuestro proteico presente, se perfilan los conflictos íntimos: la baraja de emociones y sentimientos que guía nuestras vidas, la duda de si estaremos hechos de libertad o destino, el amor como experiencia fronteriza, los dilemas morales, la reivindicación de la belleza en un mundo muy necesitado de ella, la alianza entre naturaleza y creación, la duda y a la vez la esperanza de que la literatura y el arte nos alivien de los golpes y naufragios, la desazón o la congoja ante el paso y el peso del tiempo…

Y es admirable la modulación, la intensidad y la belleza con que este prodigioso mural va apareciéndosele al lector, resultado de conjugar una mirada tan atenta como aguda y selectiva sobre la realidad, con una estimulante imaginación creadora.

Quién crea la noche. Pedro Sorela. Alfaguara, 2019. 320 páginas. 18,90 euros.