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Y, de repente, Bill Murray

TCM estrena un documental que reúne anécdotas increíbles sobre el actor

Bill Murray, el 15 de mayo, en el festival de Cannes. Foto: OLIVIER BORDE / BESTIMAGE / GTRES. En el vídeo: fragmento del documental de TCM.

Estuvo en el Festival de Cannes hace unos días, presentando los muertos no mueren, el film sobre zombis que ha dirigido Jim Jarmusch. Le vimos desplegando su habitual simpatía y cercanía con ese aire distraído e irónico que es marca de la casa. En efecto, Bill Murray parece un niño a punto de hacer una nueva travesura y salir corriendo a continuación, dejando a todo el personal con la boca abierta.

No sería la primera vez. Bill Murray es un especialista en hacer pequeños cameos en vidas ajenas. Puede presentarse en un bar y comenzar a servir copas; robar una patata mientras alguien come en una hamburguesería; tomar el micrófono en un karaoke y cantar o hacerse fotos en fiestas de cumpleaños y bodas en las que no está invitado. Eso sí, si te ha pasado y lo cuentas, pocas personas te van a creer.

El domingo 26 de mayo los espectadores de TCM tienen una cita con el sorprendente y único Bill Murray. Durante toda la jornada se podrán ver algunas de sus mejores películas, títulos como Academia Rushmore y Life Aquatic, dirigidas por Wes Anderson; Los cazafantasmas de Ivan Reitman; Lost in Translation de Sofia Coppola, la única nominación a los Oscar hasta el momento de su carrera, y Ed Wood de Tim Burton. Además, y como colofón, podrán descubrir el lado más extravagante y juguetón de este actor de 68 años con la emisión de Bill Murray: Consejos para la vida, un documental dirigido en 2018 por Tommy Avallone en el que el realizador consigue reunir distintas anécdotas, todas ellas protagonizadas por Bill Murray.

En este film el periodista Gavin Edwards, autor del libro The tao of Bill Murray, explica que el actor “con actos y no con palabras, nos enseña a vivir”. “Como todo el mundo me entretenía con las historias de Bill Murray. Aparecían en internet y en las noticias. Pero, pasado un tiempo, no era solo que hiciera el loco. Cuanto más me fijaba, más me daba cuenta de que el actor nos invita a no transitar por la vida con el piloto automático”, añade. Por su parte David Allan, reportero de la CNN, afirma: “Ahora que estamos tan enganchados al teléfono y que hacemos tantas cosas por hábito y por rutina, Bill Murray nos recuerda que tenemos que comprometernos, despertar y ver lo qué pasa. Se trata de ser consciente de lo que sucede”.

Bill Murray nació en 1950 en Willmette, una pequeña población del Estado de Illinois. En el Second City Theatre de Chicago se especializó en la improvisación como forma de actuación. Se dio a conocer en todo el país en 1976 en el programa de televisión Saturday Night Live y pronto comenzó una carrera llena de éxitos en el cine, con títulos como El club de los chalados, El pelotón chiflado, Los cazafantasmas, La tienda de los horrores o Los fantasmas atacan al jefe, películas que definieron el estilo de las comedias cinematográficas durante la década de los años 80.

Poco a poco, a medida que entraba en la madurez, Bill Murray inició un tránsito hacía papeles algo más dramáticos, como Atrapado en el tiempo o los que hizo después a las órdenes de Sofia Coppola en Lost in Translation; en Flores rotas, de Jim Jarmusch, o en las películas dirigidas por Wes Anderson.

Katie Calautti, periodista de la revista Vanity Fair, explica que “la gente se emociona al ver un famoso en la vida real, pero ver a uno que no se da aires, que no es distante, que participa y que es una persona normal contribuye a que sea tan alucinante encontrarse con Bill Murray. Es como el jazz: pura improvisación”, dice. El realizador del documental no consiguió conversar con él, pero llegó a la conclusión de que Bill Murray es un hombre que vive libremente y procura que cada momento cuente. “No planea las cosas. Se limita a vivir y a disfrutar”, sentencia. Así que, ¿quién sabe? a lo mejor, el día menos pensado, a la vuelta de la esquina, nos topamos con Bill Murray y somos protagonistas de un momento único y especial. Pero, aunque juremos que es verdad, nadie nunca nos creerá.

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