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Un tribunal real para juzgar a Hamlet

Magistrados y letrados en activo participan en una obra de teatro inmersivo sobre el sistema judicial. Los Teatros del Canal de Madrid dedican una retrospectiva a su creador, Roger Bernat

Juicio a Hamlet en Montpellier en 2014.
Juicio a Hamlet en Montpellier en 2014.

Javier Carazo Rubio, magistrado de un juzgado de lo Social de Madrid, presidirá esta noche el juicio más raro de su vida. En el banquillo se sienta Hamlet, príncipe de Dinamarca, acusado de asesinar a su tío Claudio, según el relato de los hechos que Shakespeare imaginó en su magistral tragedia. El acusado y los testigos, al ser ficticios, serán representados por actores. Todo lo demás seguirá las normas del sistema judicial español: sumario, testigos, pruebas periciales, alegatos de los letrados... Defenderá al acusado el penalista Andreas Chalaris frente a la fiscal María Valencia. Intervendrán también una forense y un agente judicial. Al final, el juez elegirá al azar a nueve personas entre el público asistente para que deliberen sobre lo que han escuchado y emitan un veredicto.

El proceso se repetirá mañana con nombres diferentes: Ignacio González Vega, portavoz de Juezas y Jueces para la Democracia; el abogado Marcos García Montes y la fiscal Olga Muñoz Mota. Es posible que el veredicto sea distinto en cada sesión. Dependerá, sobre todo, de la pericia de los profesionales que intervengan. De eso trata precisamente este experimento: al saber el público que los hechos son ficticios, lo que pasa a primer plano es la propia vista, la mecánica de la que se ha dotado una sociedad para juzgar a una persona y decidir si es culpable o inocente. Desde 2011 se han celebrado 160 sesiones del montaje en 13 países. Hamlet ha sido condenado y absuelto en igual proporción, una estadística que da que pensar tanto sobre los entresijos jurídicos como respecto a los sociológicos.

Sin intérpretes

Roger Bernat, el pasado martes en los Teatros del Canal.
Roger Bernat, el pasado martes en los Teatros del Canal.

El dramaturgo y director Roger Bernat es el creador de esta singular propuesta teatral, titulada Please, continue (Hamlet), que hoy abre en los Teatros del Canal de Madrid una retrospectiva de cuatro piezas del creador barcelonés que podrán verse hasta el domingo. Pionero y referente del teatro inmersivo en España, con gran proyección en la escena internacional de vanguardia, los trabajos de Bernat no suelen tener intérpretes, sino que es el público el que ejecuta la acción siguiendo las instrucciones que va recibiendo a lo largo de la función. “Esto no quiere decir que obliguemos a los espectadores a salir a un escenario a interpretar nada. Les invitamos más bien a participar en un dispositivo que se pone en marcha de forma colectiva, como la propia sociedad, y de paso a reflexionar sobre su papel como ciudadanos activos dentro de ese grupo”, explica el dramaturgo.

Se entiende mejor repasando las cuatro piezas de la retrospectiva. En Please, continue (Hamlet), los espectadores actúan como jurado. Aunque solo nueve deciden el veredicto, todos deben asumir esa responsabilidad, pues hasta el final se desconoce a los elegidos. “De esta manera el público se siente comprometido con lo que ocurre. El teatro nos permite representarnos como colectivo y tomar conciencia de nuestra responsabilidad en ese colectivo”, comenta Bernat.

Numax-Fagor, plus se presenta como “una máquina de resucitar palabras”. El público debe reproducir cada frase que dijeron los trabajadores de las fábricas de electrodomésticos Numax y Fagor en sus asambleas antes de ser despedidos en 1979 y 2013, respectivamente. El punto de partida es el mítico documental de Joaquín Jordà, Numax presenta..., que recogió la experiencia de la cooperativa que fundaron los empleados entre 1977 y 1979 para intentar reflotarla. Fracasaron.

Bernat advierte: “Esto no es un ejercicio de nostalgia asamblearia. Recordemos que la película de Jordà resultó en su momento insoportable para el sindicalismo porque mostraba el fracaso de aquel intento de colectivización”. Y recuerda que más de tres décadas después de aquella experiencia ocurrió algo similar en Fagor. “Pero nadie se reconoce en las palabras de su antecesor. Los de Fagor no se reconocen en las palabras de los de Numax; los de Numax no se reconocen en las palabras de los de Fagor. Ni siquiera se reconocen en sus propias palabras de hace 35 años. Pero esas palabras siguen resonando hoy poderosamente cuando el público las enuncia”, resume el dramaturgo.

No se registran conversaciones de interés parte de las escuchas policiales a las esposas de tres yihadistas ceutíes que se inmolaron en 2012 en Siria. Al público se le ofrecen tres opciones: conocer la historia según la narración de los documentos policiales y judiciales, construir su relato a través de las conversaciones telefónicas de las mujeres o escuchar la transcripción de las comunicaciones de los yihadistas con sus familiares y compañeros. Las tres versiones se emiten de forma simultánea por tres canales y el espectador puede cambiar de una a otra en sus auriculares.

En la última pieza, La consagración de la primavera, los espectadores reciben instrucciones para reproducir la coreografía creada por Pina Bausch en 1975 sobre la legendaria composición de Stravinsky.

Todos somos intérpretes

Roger Bernat es uno de los pioneros del teatro de inmersión en España. El director define sus trabajos como dispositivos que se activan con la participación del público. Irrumpió en los noventa en la escena alternativa española con espectáculos de agitación política, pero poco a poco fue derivando hacia la investigación de nuevas maneras y formatos teatrales. En 2008 acuñó el nombre actual de su compañía, FFF, siglas de The Friendly Face of Fascism (La cara amable del fascismo). Sus principios artísticos están recogidos en un manifiesto titulado Para una estética de los dispositivos, que firma a medias junto a su colaborador habitual Roberto Fratini. Su primer postulado dice así: “FFF comparte con su época la vocación de mantener a la población permanentemente movilizada. En la sociedad del espectáculo, todos somos intérpretes”.

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