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El Inaem defiende el nombramiento de Lluís Homar al frente de la Compañía de Teatro Clásico

UGT denuncia falta de transparencia en el proceso de selección de candidatos e insinúa que podría haberse incumplido uno de sus requisitos

Helena Pimenta, Amaya de Miguel y Lluís Homar, el pasado miércoles en el Teatro de la Comedia de Madrid.
Helena Pimenta, Amaya de Miguel y Lluís Homar, el pasado miércoles en el Teatro de la Comedia de Madrid.
Madrid / Barcelona

La directora general del Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música (Inaem), Amaya de Miguel, ha negado hoy que el nombramiento de Lluís Homar como nuevo director de la Compañía Nacional de Teatro Clásico no se atenga a las bases del concurso público por el que fue designado. De Miguel ha salido así al paso de un comunicado de UGT en el que el sindicato ha denunciado este lunes falta de transparencia en este proceso e insinúa que podría ser impugnado porque Homar no cumple uno de los requisitos de la convocatoria, que es la acreditación de “una trayectoria y experiencia artística o de gestión de instituciones públicas o privadas dentro del ámbito del teatro clásico, en especial del Siglo de Oro”.

En declaraciones a este diario, De Miguel ha defendido la legalidad del nombramiento y ha asegurado que el hecho de que Homar no haya dirigido obras del Siglo de Oro español no significa que no lo conozca. “De hecho, tiene una gran experiencia en el teatro clásico universal y su trayectoria es de sobra conocida. Ha habido grandes directores de la Compañía Nacional de Teatro Clásico (CNTC) que tampoco habían dirigido antes este tipo de repertorio”, ha recordado.

El comunicado de UGT insta también a De Miguel “a que publique, en consecuencia con la política de transparencia de la que presume este Gobierno, las actas de las reuniones del Consejo Artístico de Teatro en las que conste la discusión y acuerdo de la terna de candidatos a la dirección de la CNTC que presentó el Inaem, así como el proyecto artístico presentado por Homar en la web del organismo”. En respuesta, la directora del Inaem asegura que se ha seguido al milímetro el código de buenas prácticas que rige esta convocatoria. "El proyecto que ha presentado Homar, igual que el del resto de los candidatos, es un documento privado de una persona que se presenta a un concurso. Eso no es público. Lo que sí es público es el proyecto concreto de actuación a partir del 1 de septiembre, cuando tome posesión de su cargo. En ese momento eso sí lo haremos público", ha asegurado De Miguel. "Recordemos también que las bases de la convocatoria aseguran la confidencialidad de todos los candidatos. No vamos a ser precisamente nosotros quienes violemos esa norma divulgando esas actas y sus nombres", insiste la directora.

Lluís Homar (Barcelona, 1957) fue presentado el pasado 20 de marzo como nuevo director de la Compañía Nacional de Teatro Clásico para que empiece a ejercer el cargo a partir del 1 de septiembre. Amaya de Miguel, directora general del Instituto Nacional de Artes Escénicas y Música, afirmó entonces que lo eligió “por su trayectoria, su solidez, su talento, su capacidad de gestión demostrada en su etapa como director del Lliure [1992-1998] y un proyecto de futuro ilusionante que a la vez garantiza la continuidad de los logros alcanzados hasta ahora”. Homar reconoció en su rueda de prensa que su experiencia no estaba "vinculada al teatro clásico español", que no ha frecuentado el “Siglo de Oro español, pero sí los clásicos universales, muchas veces junto a profesionales de primer orden de la escena europea”. “Vengo a sumar, a aportar mi experiencia, no a cambiar lo que ya está bien hecho”, agregó.

"Estoy muy tranquilo", ha manifestado hoy a este diario Lluís Homar (que de segundo apellido luce un cervantino Toboso, lo que parece un buen presagio). "Parece que no se puede ser sincero, yo dejé muy claro, y eso es obvio en mi currículo, que no he hecho Calderón o Lope. Pero mi recorrido de más de 45 años si está vinculado con algo es con el teatro clásico universal. Y no solo en el Teatre Lliure. Cuando me independicé de él, lo primero que hice fue dirigir y protagonizar un Hamlet. Luego he hecho Terra baixa, de Guimerà, que es un clásico del XIX, y Cyrano de Rostand, en verso". Homar ha recordado que ha recitado endecasílabos y alejandrinos, que ha hecho Shakespeare y Racine y que, si bien es cierto que no ha hecho clásicos del Siglo de Oro: "Eso no significa que no pueda hacerlos y que no los conozca".  

Homar ha afirmado que cree ajustarse a las bases del concurso que pedían una experiencia genérica que él considera poseer. "Si no, no me hubiera presentado", ha recalcado. Ha insistido en que su proyecto se basa en ofrecer excelencia teatral para el gran público, que ese ha sido el ideario de toda su carrera, y que llega dispuesto a aprovechar al máximo la experiencia y la trayectoria de la compañía.  "Vengo a poner las mías al servicio de un recorrido y una tradición; el teatro público y el teatro clásico están en mi ADN".

Lluís Homar está considerado de manera prácticamente unánime un profesional honesto, brillante y trabajador, sin veleidades de estrella. El hecho de que en estos momentos precisamente un artista catalán de renombre vaya a dirigir la Compañía Nacional de Teatro Clásico en Madrid adquiere un significado muy especial, que él no ignora. "Es, además de todo, una forma de tender puentes culturales muy necesarios". 

UGT defiende en su comunicado que recoge "el malestar que existe en el mundo cultural que ha generado esta decisión unilateral que vulnera la propia convocatoria del proceso selectivo y los principios del Código de Buenas Prácticas del Inaem".

Homar ha sido elegido entre los 14 candidatos que se presentaron al concurso público convocado por el Inaem para relevar a Helena Pimenta, cuyo mandato caduca en verano tras ocho años al frente de la institución. Está previsto que el actor y director catalán firme un contrato de cinco años, con posibilidad de prorrogar por otros tres, con un presupuesto de 4.150.000 euros por temporada y un sueldo fijo anual de 68.000 euros más el caché que cobre si él mismo dirige algún espectáculo (con un tope de 30.000 euros por producción).

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