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GUILLAUME CERUTTI

“La globalización salvó al mercado del arte de la crisis”

El consejero delegado de Christie’s cree que, depués del récord de Da Vinci, "la gente mira de otra forma a la pintura antigua”

Guillaume Cerutti, consejero delegado de Christie’s, en Madrid el pasado septiembre.
Guillaume Cerutti, consejero delegado de Christie’s, en Madrid el pasado septiembre.

Guillaume Cerutti (La Ciotat, Francia, 1966) es consejero delegado de Christie’s desde enero de 2017. Desde entonces, la compañía ha aumentado un 26% en ventas globales, aunque su gran hazaña fue la subasta de Salvator Mundi de Leonardo da Vinci por 450,3 millones de dólares en Nueva York el pasado noviembre para el museo de Abu Dhabi. Una conmoción en un mundo del arte en el que Cerutti ya había tenido una participación muy relevante desde el sector público. Durante cinco años, desde 1996, fue director gerente del Centro Georges Pompidou. Después (2002 a 2014), jefe de gabinete de Jean-Jacques Aillagon, Ministro de Cultura de Francia con el que en 2003 se aprobó una ley de mecenazgo que permite a las empresas desgravar hasta el 90% del importe de la compra de una obra si es tesoro nacional.

Pregunta. La declaración de bancarrota de Lehman Brothers, hace ahora 10 años, supuso una crisis gigantesca en las finanzas, pero no tanto en el mercado del arte. ¿Cómo lo explica?

Respuesta. No es exacto decir que no hubo un impacto en el mundo del arte. Compañías como Christie’s y otras lo sufrieron un año después. La diferencia es que la recuperación fue rápida. En cinco años, se volvieron a alcanzar resultados anteriores a la crisis.

P. ¿Por qué se consiguió esa rápida recuperación?

R. Nuestro mercado ya era global 15 años antes de la caída de Lehman Brothers. No solo estábamos en Europa y EE UU, sino en todo el mundo. Asia había cambiado ya las reglas del juego y hoy representa el 35% del negocio.

P. ¿Puede decirse que la globalización salvó el mercado del arte?

R. Ayudó a hacerlo más fuerte porque ya no se estaba operando en solo dos sitios (Europa y EE UU), sino en todo el mundo. A la vez afrontábamos otros retos porque tuvimos que abrir oficinas en Shanghái o Hong Kong.

P. Se transformaron los escenarios. Hasta entonces eran París, Londres o Nueva York.

R. Londres y Nueva York siguen siendo muy importantes. París no lo es tanto por su peso económico, sino por la diversidad de oferta artística. Hong Kong es fundamental. La venta privada y online ayudó a la recuperación.

P. ¿Qué porcentaje de las ventas se realiza online?

R. En Christie’s supone el 1%. Es muy importante porque por esa vía ha llegado el 35% de los nuevos clientes.

P. ¿Podría trazar un perfil de los nuevos clientes?

R. Además de arte, Christie’s negocia con fotografía, muebles, joyas, vino… Son clientes jóvenes a quienes puede que no les interese tanto el mundo tradicional de las subastas pero que se desenvuelven perfectamente comprando en Internet. Saben hacerlo y comienzan con objetos no demasiado caros.

P. ¿Del vino se puede pasar a la pintura?

R. Hoy los nuevos coleccionistas compran de todo. Antes solo arte antiguo o picassos. Pero ahora se interesan por muchas cosas.

P. A diferencia de otras compañías similares, ustedes son especialmente fuertes en arte de posguerra y contemporáneo.

R. Sí, pero estamos volcados en conseguir un abanico amplio.

P. La venta de Salvator Mundi, de Leonardo da Vinci, por 450,3 millones de dólares fue una conmoción. ¿Ha beneficiado a los grandes artistas del pasado, más relegados por los coleccionistas?

R. Creo que sí. Después del récord de Da Vinci la gente mira la pintura antigua de otra manera, con más interés. Hicimos una estrategia de marketing especial para esta venta. Fue incluida en los lotes de obras contemporáneas para atraer la mirada de los grandes coleccionistas. Rompimos las categorías a sabiendas de que los coleccionistas lo iban a entender.

P. Hay coleccionistas y responsables de museos que calificaron de obscena la operación, con cantidades que rompen las reglas del mercado. Nunca podrán aspirar a pagar esos precios.

R. ¿Quiénes pueden decir eso?

P. Conocidos coleccionistas, algún director de museo…

R. ¿Cuál es el precio correcto para un Da Vinci? Es interesante que lo critique un director de museo, cuando el comprador ha sido precisamente, un museo, el de Abu Dhabi. Cualquier museo es para todo el mundo. ¿Quién puede decir que este es un precio excesivo para un Da Vinci? Su valor es difícilmente calculable.

P. Puede que el debate esté más en la relación del negocio del arte con la creación artística.

R. Estamos en un ecosistema en el que todos nos retroalimentamos: museos, vendedores, artistas.

P. Como lector, ¿dónde le gusta buscar las noticias sobre el mundo de las subastas? ¿En las páginas de Cultura o en las de Economía?

R. En las secciones de Cultura, porque quienes las leen son amantes del arte y posibles clientes nuestros. Y no lo digo solo por alabar lo que hace su periódico.

P. Picasso es siempre una estrella en las subastas. También Miró, Dalí, Sorolla y muy pocos nombres más.

R. No es una lista tan corta. Estos llegan a las noticias porque alcanzan precios altos. Pero si mira nuestro catálogo hay muchos más nombres.

P. ¿Y artistas jóvenes?

R. Sí. Ángela de la Cruz, Dora García, Sergio Prego, Secundino Hernández.

P. ¿Y el arte latinoamericano?

R. Es importantísimo y junto al arte africano o asiático está creciendo de manera espectacular.

P. Usted ha tenido importante presencia en el sector público en Francia como gerente del Pompidou y en el Ministerio de Cultura cuando se aprobó una ley de mecenazgo que es la envidia de muchos gestores españoles.

R. Lo bueno sería contar con una ley de mecenazgo, pero en España parece que va para largo. En Francia, introdujimos medidas fiscales como la desgravación de hasta el 90% por la compra de obras maestras y esto ha atraído a muchas compañías.


P. ¿Qué les diría a los gobernantes españoles para que sigan el ejemplo de Francia?
R. Creo que la cultura y el arte son ahora más importantes que nunca. Tienen que entenderlo.

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