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La información que esconden las pulseras de los festivales de música

Hablamos con IDASFEST, empresa que implanta el 'cashless' y controla el aforo de 40 eventos en España

IDASFEST es una de las diferentes áreas de negocio de la consultora tecnológica CASFID y sus principales servicios se centran en controlar el acceso y el aforo en tiempo real en festivales, así como la venta de entradas y el pago por pulsera de hasta 40 citas musicales en España. Joaquín Costa, de 32 años, es su fundador y el gerente de un proyecto que nació hace cuatro años. Charlamos con él y con su equipo durante la celebración del Sinsal en Galicia y del BEF (Benicàssim Electronic Festival) para conocer de cerca lo que esconden las pulseras, uno de los mayores fetiches de los festivaleros.

La actividad de IDASFEST se centra en la innovación y el avance en productos y servicios relacionados con la identificación personal en festivales. Especializados en la investigación de tecnología por radiofrecuencia, Joaquín sabe que la industria festivalera está en constante evolución: "Nos adaptamos a las necesidades de cada evento". Los Sistemas de Pago Inteligentes son uno de sus fuertes, de hecho CASFID ha desarrollado diferentes sistemas de pago inalámbrico con tecnología de corto alcance como los abonos de los autobuses, permitiendo su integración en dispositivos temporales frecuentes en festivales como son las pulseras.

Imagen de la web de IDASFEST.
Imagen de la web de IDASFEST.

Su objetivo: descubrir cómo obtener una lectura más rápida y ágil de los asistentes, y lograr su integración en dispositivos de lectura de manera económica y segura. Todo esto se traduce en agilidad: lecturas en milisegundos y sistema de uso sencillo e intuitivo que permite habilitar recargas previas antes del festival, así como obtener mayor seguridad en las transacciones y trazabilidad: conocer el comportamiento de los participantes y obtener datos instantáneos de consumo por zonas o criterios específicos.

IDASFEST aplica toda esta tecnología en festivales de música, donde controlan el acceso y el público que hay en el recinto en tiempo real. Su misión es garantizar la celebración de estos eventos con la mayor seguridad posible y siguiendo lo que determina la legislación en materia de aforo. Según Joaquín “cada comunidad cuenta con una normativa diferente y en tierras valencianas te obligan a tener un control". Por esta razón, en cada festival su empresa se encarga de enviar un enlace con toda la información del aforo a las fuerzas de seguridad, para que sepan con detalle si se está cumpliendo la ley en el recinto.

Cartel informativo del sistema cashless en el BEF de Benicàssim.
Cartel informativo del sistema cashless en el BEF de Benicàssim.

Esta empresa también ofrece la venta de entradas integrada en la web del festival así como segmentación de espacios y evaluación de los pagos por pulsera en tiempo real, además de un análisis posterior de datos de consumo. Con su tecnología los organizadores pueden saber qué bebida se consume más en cada barra, descubrir si necesitan reponer existencias o el nivel de consumo de los asistentes según la hora y el día. En el Sinsal, por ejemplo, la misión también incluía el control del transporte por barco de los asistentes hasta la ubicación del festival y su posterior viaje de vuelta desde una pequeña isla ubicada en la Ría de Vigo.

El equipo de Joaquín Costa también se encarga de publicar cada año un informe sobre hábitos y consumo en los festivales de música españoles: "Todo es gracias al big data que generamos en cada uno". Entre las curiosidades que desprenden estos datos destaca que los mayores de 50 años se gastan prácticamente el doble que los más jóvenes y que el pago con pulsera aumenta el consumo del público respecto a festivales que siguen utilizando el efectivo en sus transacciones.

Los tokens

Gran parte de los festivales trabajan con el sistema de pago por pulsera. Esto no implica que los tokens hayan desaparecido, la moneda más conocida de los festivales sigue existiendo. Tuenti ha llevado a cabo una campaña de marketing patrocinando este producto y ahora sus Tuents están presentes en las principales citas musicales de España. Hay otros eventos que mezclan la pulsera y los tokens, como el Sonorama y los hay que no se complican la vida y simplemente utilizan el dinero en efectivo como moneda de cambio. Eso sí, más allá del pago de consumiciones, las pulseras también se utilizan para entrar y salir del recinto, un sistema que facilita el control y que ha terminado convenciendo a muchos promotores.

Preguntamos al equipo de IDASFEST sobre las ventajas de pagar con pulsera: "El sistema cashless permite invitaciones personalizadas y un mayor control de los accesos y de las zonas del festival". En su discurso, Costa tampoco se olvida de las marcas: "Esto nos permite darles más protagonismo, implementar la gamificación y atraer su interés". El fundador habla con entusiasmo de los nuevos proyectos y del futuro de los festivales con una premisa: "El foco de la innovación siempre tiene que estar en los usuarios, no en la marca, por eso en un hotel deberías poder elegir entre todas las habitaciones, como hace Airbnb”.

Costa insiste en la fiabilidad del cashless: "Los móviles leen las pulseras aunque se vaya la luz y el servidor deje de funcionar”. Y habla orgulloso de la evolución de la tecnología con la que trabajan: "Ahora estamos investigando con sistemas de largo alcance que permitan un control más cómodo del público". Entre las anécdotas que provoca este sistema de pago destaca la diferencia que existe en España a la hora de reclamar el dinero por parte de los asistentes que no han gastado todo el dinero que habían cargado en la pulsera. En palabras de Joaquín, sobresale el caso de Galicia: "Es la comunidad donde los asistentes se molestan más en pedir la devolución, mientras que en el sur, el porcentaje es mucho menor".

Trabajadores y asistentes del BEF utilizando el sistema de pago cashless.
Trabajadores y asistentes del BEF utilizando el sistema de pago cashless.

Con esta tecnología los festivales pueden controlar el movimiento de los camareros, las ventas que hacen, las bebidas que más se consumen, los picos de entrada y salida del festival, la comida que más gusta o qué asistentes acuden al festival. Sudamérica es el sueño de una empresa que se ha llevado el Premio al Mejor Uso de la Tecnología en los Iberian Festival Awards celebrados la pasada primavera en Lisboa, un negocio que también presta sus servicios a grandes eventos como La Tomatina de Buñol, a colegios, a congresos o al sector del automóvil. Según Joaquín: "Todo puede ser sometido a escrutinio".

Para los promotores y para todo aquel que trabaja en la industria de los festivales parece que no hay otro camino que no sea la tecnología y así lo admite Costa: "El cashless va a seguir creciendo, hace cuatro años tenías que explicar en qué consistía y ahora todo el mundo sabe de lo que hablas”. Y es que en pleno auge del sector, que cuenta con casi un millar de eventos en toda España, desde IDASFEST han destacado el éxito de los nuevos "festivales boutique" como el Sinsal o el Bioritme: "Son más pequeños pero tienen un mensaje y una experiencia más relevante para el usuario". En plena batalla entre cantidad y calidad, a ellos les encanta encontrar citas musicales menos caóticas como estas: "Cada vez la gente se va alejando más de las masas". Unas masas que ellos controlan a través de una simple pulsera.

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