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COLUMNA

De ‘reality’ en ‘reality’

¿Por qué siguen siendo famosos? Su profesión: concursantes de 'talent show'

Cantan, bailan, imitan, conviven, cocinan y hasta sobreviven. Para salir en la tele en España hoy tienes que ser casi un hombre o mujer del Renacimiento. O al menos parecerlo. Pero ¿por qué siguen siendo famosos? Su profesión: concursantes de reality/talent show.

Tu cara me suena acaba de presentar a los participantes de su séptima edición. Y su cara, al contrario que el año pasado, al menos nos suena. No podemos dejar de pensar, aun así, que esto ya lo hemos visto. Soraya Arnelas es cantante, o eso dice ella. Nació en Operación Triunfo y desde entonces ha pasado por Mira quién baila y A bailar. Seguro que su representante ha puesto MasterChef en la lista de deseos.

Mimi Doblas, del último OT, ha tardado unos meses en volver al circuito que la hizo famosa (guiño, guiño) con Fama. El premio: otro reality. Los regalamos, señora. A falta de programas de entrevistas y promoción, este es el único espacio para patrocinar el lanzamiento del disco de su grupo Lola Indigo o de repetir el éxito de otros cantantes renacidos tras mostrar un talento que el programa al menos explota. Es Gestmusic, así que todo queda en casa. La productora da de comer a sus polluelos.

De MasterChef vienen Carlos Baute (lejos ya de escribir poemas de su puño y letra), la omnipresente Anabel Alonso (que además compagina con su trabajo principal en Amar es para siempre y como tuitera de moda experta en zascas) y José Corbacho, que comenzó su carrera en este género como jurado en Tú sí que vales. Otro puesto recurrente para el famoseo. De algo hay que comer. Y, ojo, que también hay sorpresas, como Brays Efe (Paquita Salas) aquí o la defenestrada Paz Vega de cocinillas en la pública. De puente en puente y tiro porque, si no, los lleva la corriente.

A esta banda se unirán los grandes hermanos (seudo)vips. El último escalafón del famoseo. El talento aquí no es una cualidad. Si los de Antena 3 cumplen el papel amable y trabajador, los de Telecinco viven en ese universo zafio y culebronesco que bebe de mujeres y hombres, polígrafos y odio por encima de las posibilidades. Incluso entre famosos de reality hay clases.

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