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CRÓNICA

Jack White es Jack White y punto

Massive Attack cancela su concierto achacando que el sonido del escenario donde en ese momento actuaba Franz Ferdinand molestaba a su actuación

Jack White, durante el concierto
Jack White, durante el concierto

Puestos a imaginar, hubiese sido interesante saber qué hubiese pasado, si Jack White en vez de estar en solitario, hubiera tocado en el Mad Cool con The White Stripes, ese dúo definitivo del indie-rock norteamericano de las últimas dos décadas que formó con su compañera y exesposa Meg White. Tal vez no se le hubiese visto como telonero de Arctic Monkeys, que tocaron anoche en el escenario principal justo después de que White lo hiciese en otro menor frente a miles de personas entregadas a sus descargas eléctricas radicales.

De haber estado The White Stripes, otro gallo hubiese cantado en este mundo de egos que es la música. Ambas formaciones son dos entes esenciales para comprender la proyección planetaria del indie en este siglo XXI, ejemplificada precisamente en la proliferación de festivales por todos lados. Y, por su éxito y su influencia, ambos grupos pueden competir a nivel histórico por la corona de reyes agitadores en el indie internacional de nuestro tiempos. Pero Jack White tocó solo. Y no fue problema.

Si con The White Stripes marcó una pequeña revolución musical a comienzos de este siglo, ahora White sigue su propio camino con determinación, sin perderse en lamentaciones. Por eso, fue emotivo ver cómo a solas se desenvolvió con garra y oficio, señalando el valor de la distorsión bien entendida, así como de las guitarras bien afiladas. Con su juego de luces y pantallas con figuras distorsionadas en el arranque, White se contorneaba como un papagayo descontrolado. Era una forma de ilustrar su contundente blues-rock, que tornaba en pegada garagera o punki cuando había que salirse de la línea. Notable fue su interpretación de Connected by love.

Cierto que pierde sutilezas, pero era como si no las quisiera. Estaba concentrado en golpear sobre la mesa con su contundente rock de alma blues, pero con vitamina como sucedió en Love Interruption o Missing Pieces. Destacaba por su  fuerza, aullando por momentos a modo de auxilio, como reivindicando un lugar en el mundo casi de una forma desesperada. Imaginen a un adolescente frustrado al que le dan un megáfono para rajar todo lo que calla y lo hace, enfrentado con el mundo y sin resultar cargante. Pues ese era Jack White, estrella del indie-rock, pero que todavía no encuentra su espacio definitivo en estos tiempos acelerados, en los que White Stripes pueden ser ya una reliquia de otra época cuando ni siquiera recordamos cuándo dejamos de mandar SMS. Pero una cosa quedó clara: Jack White es Jack White y su música seduce por sí misma.

La sorpresa mayúscula, sin embargo, fue la cancelación del concierto de Massive Attack. El grupo se negó a actuar en el escenario The Loop porque decía que el sonido del escenario donde en ese momento actuaba Franz Ferdinand molestaba para la realización de su concierto. Esto generó malestar entre algunos asistentes. Según un comunicado de la organización del Mad Cool: "Hemos hecho todo lo posible para retrasar horarios a otras bandas y buscar una franja horaria donde Massive Attack estuviesen cómodos, pero la decisión unilateral de la banda ha sido cancelar su show".