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La “pasada” de la nueva generación de músicos de YouTube

Bely Basarte, Arnau Griso y El Niño de la Hipoteca, que se forjaron como cantantes en las redes sociales, protagonizan un concierto conjunto el sábado 16 de junio en Madrid

Son cifras de superestrellas, aunque Bely Basarte, Arnau Griso y El Niño de la Hipoteca nunca tuvieron detrás el apoyo de una multinacional ni una productora potente. Simplemente partieron de las ganas, el ingenio y un ordenador con el que comunicarse con el mundo en este siglo XXI digital. Los vídeos de sus canciones acumulan más de 123.700.000 visualizaciones en YouTube.

“Está siendo todo una pasada”, comenta Basarte, sentada en la cafetería del diario EL PAÍS. Arnau Blanch y Eric Griso, que forman el dúo Arnau Griso, asienten con la cabeza. También Guiu Cortés, quien se esconde tras el nombre artístico del Niño de la Hipoteca. Todos protagonizarán el concierto exclusivo organizado por EL PAÍS este sábado 16 de junio en la sala La Riviera de Madrid. Y todos son músicos cuyo éxito se ha cocinado de forma independiente en Internet, sin los cauces tradicionales de pasar por una oficina y firmar un contrato.

Bely Basarte, que empezó de niña a hacer teatro musical en inglés “sin tener ni idea de inglés”, subió su primer vídeo a YouTube en 2009. “Era una versión de Céline Dion, pero no quería que nadie de mi clase se enterase y no dije nada. Fui subiendo vídeos cuando tenía tiempo, pero, al salir de la universidad, empecé a subir uno a la semana”, cuenta esta cantante y compositora de 26 años. “Creo que fue un punto de inflexión. El crecimiento fue exponencial y aprendí mucho de mí misma porque iba mejorando detalles en cada vídeo”, añade. Cada semana se iban sumando nuevos seguidores a su canal de vídeo hasta el punto de que, después de darse cuenta que cantando en español llegaría a más público, tiene ahora más de 462.000 suscriptores.

Como sucedió hace unos años con Pablo Alborán, esta conexión con una audiencia real, creada por ella misma y que también llenaba sus escasos conciertos en salas de Madrid, hizo que la multinacional Universal Music le lanzase una buena oferta. “Les parecía muy curioso que hubiese desarrollado una carrera por mí misma”, explica Basarte. “Al ficharme me dijeron: ‘Tenemos más nosotros que aprender de ti que tú de nosotros”, confiesa con una amplia sonrisa. El pasado marzo Basarte publicó su primer disco, Desde mi otro cuarto, que será la base de su repertorio en el concierto del próximo sábado.

Al dúo de veinteañeros de Arnau Griso les pasó lo mismo. Empezaron a componer canciones en 2011 y las subían a YouTube montando sus propios vídeos. Se hicieron tan virales que otra multinacional, Sony en este caso, se hizo con sus servicios para que sus composiciones “buenrollistas”, tal y como las describen, formen parte de un álbum que previsiblemente verá la luz tras el verano. Pero a ellos eso no les preocupa. “La experiencia de la música en directo se necesita mucho más que antes”, afirma el guitarrista Eric Griso. “Es uno de los gustos más bestias que puedes tener”, apunta el cantante Arnau Blanch.

De alguna forma, el disco físico es algo que no forma parte de su vocabulario y cada vez del de menos oyentes -especialmente los millennials-. Según el último informe de la Federación Internacional de la Industria Fonográfica (IFPI, por sus siglas inglesas), el consumo de música digital ya es el doble que el de música física en España. “Me parece hasta poco”, dice Arnau Blanch. “Yo no tengo forma de consumir discos físicos. En mi vida es imposible hacerlo”, añade. “Al final es darle al play. La música sigue siendo lo mismo que hace 20 años, pero lo que ha cambiado es el formato. No la forma de escuchar música. Antes te ponías Los 40 Principales y ahora te pones una lista de Spotify de novedades”, señala El Niño de la Hipoteca, quien sube a Internet sus canciones como si fueran singles sin preocuparse del formato físico. “El CD se inventó para poder meter la Novena Sinfonía de Beethoven en un solo disco. Y nos quedamos en ese formato. El sector sigue pensando que, si no sacas un disco, no hay nada nuevo que presentar, pero no es así. Los jóvenes de ahora no los necesitan. Necesitan canciones o vídeos, que funcionan mejor en las redes sociales que en el sector”.