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“Mi inocencia quedó destruida cuando New Order se reformó sin mí”

Peter Hook, que toca el miércoles en Sevilla, triunfa con un recorrido sucesivo en directo por la influyente discografía de su banda previa y de Joy Division

Peter Hook, en una imagen de archivo.
Peter Hook, en una imagen de archivo.

A Peter Hook le ha acompañado un zumbido en años recientes. Nada que ver con mermas auditivas tras su militancia en Joy Division y New Order, dos de las bandas británicas más influyentes, sino con las críticas por pasear el repertorio de ambas al frente de su actual grupo: Peter Hook and the Light. Pero en vísperas de su concierto del miércoles 13 de junio en Sevilla, (Ciclo Nocturama, única fecha española) se sabe doblemente ganador. “Parece que los únicos que siguen pensando que se trataba de una mala idea son el resto de New Order [Bernard Sumner, Stephen Morris y Gillian Gilbert, los dos primeros también en Joy Division]. No puede satisfacerme más lo joven que es nuestro público: acuden incluso familias, algo que a mí me habría gustado hacer con mis padres pero que entonces resultaba imposible”, asegura desde Atlanta, en plena gira estadounidense.

A los llenazos y al progresivo cariño en las crónicas se añade el acuerdo económico hace meses con sus excompañeros (Hook les reclamó judicialmente en 2015 más de dos millones de libras en concepto de derechos). Una liberación parcial: “Mi inocencia quedó destruida del todo cuando New Order se reformó sin mí [en 2011; según ellos, Peter se había marchado primero]. El pacto resuelve el pleito pero no el conflicto entre nosotros, algo que me rompe el corazón. Bernard y yo nos conocemos desde los 11 años e incluso hoy vivimos a media milla el uno del otro. Llevo cuatro sin verle, pero debes luchar por lo que crees justo”. El icónico bajista, compositor y ahora cantante combina sus lamentos con socarronería. La misma que emplea en Substance: Inside New Order (2016), su tercer libro ya, después de uno dedicado a Joy Division y otro antes al club The Haçienda de Manchester. “El último no lo habría escrito si Bernard no hubiera escrito el suyo y no me hubieran tratado así. Había que equilibrar tanto mal comportamiento”.

El concierto sevillano de Peter Hook and the Light promete centrarse en las balas principales de las dos grandes formaciones de aquel, hitos como Love Will Tear Us Apart o Blue Monday. Y representa un paréntesis “refrescante” en la cruzada de defender en vivo discos enteros de dos en dos. “Me inspiré en los tours donde Primal Scream tocaba íntegro su Screamadelica. Nunca fingí ser New Order o Joy Divison. Celebro su música, el sonido de sus álbumes, algo que los presentes New Order no harían y que Joy Division, obviamente, no puede hacer”. Un homenaje al vocalista de estos, Ian Curtis, justo a los 30 años de su suicidio, sirvió de espoleta para la aventura de Hook con el trío de nombre luminoso que incluye a su hijo, Jack Bates (“fantástico bajista en diferentes estilos, no como yo que solo brillo en el mío”). “Entre la pasión que ponen ellos y el hilo conductor de mi voz logramos aunar en un mismo setlist, como ocurrirá en Sevilla, la oscuridad de Joy Division y los ritmos más bailables de New Order, aunque la mayor dificultad artística, en la que creo se basa la reacción de la audiencia estos años, se genera interpretando los elepés completos”.

El próximo par de trabajos pendiente de abordaje en directo (el quinto ya) lo componen las últimas entregas de la etapa clásica de New Order: Technique (1989) y Republic (1993). El primero se registró en Ibiza, en “las vacaciones más caras de la historia”, según Tony Wilson, jefe del sello Factory que les lanzó: “Lo pasé como nunca. Grabamos en el campo, cerca de San Antonio. El otro día estuve viendo fotos de la discoteca Amnesia, donde empezó aquella revolución que llevó el acid-house a ser aceptado. Nos pilló en el sitio justo y en el momento propicio”. Claro, que la perspectiva cambia. “Vivo la mitad del año desde hace 18 en Port d’Andratx, Mallorca. Como isla me gusta más que Ibiza. Me veo casi como ciudadano español honorario, aunque solo conozca las palabras relacionadas con comida”, bromea Hook.

El espíritu ibicenco lo capturó en buena medida el club The Haçienda del que Peter fue copropietario junto al resto de New Order y Wilson hasta su quiebra en 1997. “16 años de entretener a una ciudad a costa de nuestro bolsillo, por el amor a Manchester, algo único de lo que estoy orgulloso por el cambio cultural que supuso. Lo que no celebro son los recuerdos negativos, relacionados con drogas o violencia. Espero que acaben desvaneciéndose". Otro giro de punto de vista: “Quizá me mantendría hoy al margen. En mi libro documenté los millones que perdimos. No puedo retirarme, tengo que trabajar para dar seguridad a mi familia, para eso poseo algo que nadie me arrebatará: mis canciones”.

Aunque el tiempo para escribir nuevas no abunda. Hook baraja con el guitarrista de The Light, David Potts, reflotar Monaco, la banda con la que registraron dos discos a finales de los noventa, pero duda por el parón en las actuaciones que supondría componer. Con Monaco logró un hit alternativo, What do you want from me? (1997), compendio de su fallido segundo matrimonio, con la actriz Caroline Aherne, a cuyos abusos físicos alude también Hook en su reciente libro.

Peter es su propio manager, lejos queda aquel otro que ideó para unos veinteañeros New Order no conceder entrevistas, clave pero su aura de misterio “Ahora sería imposible con las redes. En realidad, nos creía idiotas capaces de pifiarla. Le entiendo: nuestra música era mucho más madura que nosotros”. Y lo que sí ha hecho Hook es concluir y grabar un inédito de Ian Curtis para Joy Division, Pictures in my mind: “Me dijo una vez que había que finalizar cada canción, porque a alguien le gustaría. He encontrado nuevos bocetos suyos. Los tengo en una cinta. La miro y pienso: ‘Hay que acabarlos’”.

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Destacamos: El segundo álbum de la banda, Power, Corruption & Lies, de 1983, así como el sucesivo, Low-Life, de 1985.

Formato: MP3, CD y vinilo.

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