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Canal + Francia entierra a sus guiñoles

El programa satírico desaparecerá al final de esta temporada después de 30 años en antena

'Los guiñoles' de Canal + Francia incorporaron como personaje a Mariano Rajoy en febrero de 2013, cuando ya era presidente del Gobierno. El muñeco que presentaba el espacio le confundía con un mendigo rumano.
'Los guiñoles' de Canal + Francia incorporaron como personaje a Mariano Rajoy en febrero de 2013, cuando ya era presidente del Gobierno. El muñeco que presentaba el espacio le confundía con un mendigo rumano.

Las marionetas de látex bajan el telón. Al terminar esta temporada, Canal + Francia clausurará definitivamente uno de sus programas más emblemáticos, Les guignols de l’info (Los guiñoles de la información). Treinta años después de su creación en 1988, el telediario satírico desaparecerá de la programación, según ha confirmado la cadena. En su época de mayor esplendor, el programa sedujo a 3 millones de espectadores cada noche y llegó a contar con un presupuesto de 15 millones de euros por temporada. Se llegaron a atribuir a su influencia efectos políticos, como la ola de simpatía suscitada por el entonces presidente Jacques Chirac durante los noventa, que habría estado inspirada, según algunas voces, por el carisma de su doble de látex.

El programa llevaba varios años en caída libre y con audiencias bajo mínimos. Sus gags habían perdido la mordacidad y la pertinencia que tuvieron en otro tiempo. En especial, desde que el accionista mayoritario de Canal +, el multimillonario francés Vincent Bolloré, tomó el control del canal de pago en 2015 y los retiró del prime time en abierto. Bolloré, personalidad cercana al expresidente Nicolas Sarkozy, optó por programarlos en horario codificado y colocó a un nuevo equipo de productores y guionistas, que se distinguió por un humor menos corrosivo (y bastante menos divertido). “Reírse de uno mismo está bien. Reírse de los demás lo está menos”, expresó Bolloré, que lamentó su contenido “hiriente y desagradable”. El presidente en ejercicio, François Hollande, llegó a salir en defensa del programa, considerándolo “parte del patrimonio” francés, como también hicieron el entonces primer ministro, Manuel Valls, y uno de sus predecesores, el conservador Alain Juppé.

El guiñol de Holland.
El guiñol de Holland.

Meses más tarde, Los guiñoles volvieron a ser programados en abierto y en horario de máxima audiencia. Pero su prestigio, que llevaba años erosionándose, incluso antes de la llegada de Bolloré, nunca volvió a ser el mismo. En los últimos años, el grupo Vivendi había intentado internacionalizar sus sketches en Internet, con versiones traducidas al inglés y el castellano, aunque sin el éxito esperado por Bolloré, que aspiraba a crear “una multinacional de la risa”.

Se trata del segundo revés que la cadena de pago recibe en pocos días. La semana pasada, Canal + perdió los derechos de televisión de la Liga de fútbol francesa, que obtuvo la productora española Mediapro. El canal poseía los derechos desde 1984, pero los perderá durante las próximas cuatro temporadas tras una subasta que superó los 1.150 millones de euros anuales. Este giro inesperado podría ser altamente perjudicial para las finanzas del grupo, ya delicadas. Según datos de Le Figaro, un 45% de los suscriptores de Canal + estarían abonados solo por el fútbol. Aun así, el presidente de Vivendi quitó importancia a las críticas. “Canal + no va a arruinarse y su equipo ha hecho extremadamente bien en no seguir en una subasta loca”, expresó el viernes. “Se presenta como el fin del mundo, pero es una tormenta en un vaso de agua microscópico”.

Bolloré dejó de presidir en abril el consejo de vigilancia de Canal+, aunque sigue llevando el timón del canal como presidente de su grupo matriz, Vivendi. En los últimos años, ha sido criticado por su perfil intervencionista por la redacción de la cadena. Bolloré vetó la difusión de un documental sobre la evasión fiscal y ha tomado decisiones contestadas. Por ejemplo, obligó a cambiar de orientación uno de los buques insignia de la cadena, el magazín Le Grand Journal, y luego lo retiró de la parrilla. También permitió la salida de uno de sus presentadores estrella, Yann Barthès, fenómeno de masas entre los jóvenes franceses. Además, Bolloré desmanteló iTélé, cadena de información continua reputada por su calidad, hoy reconvertida en CNews. Tras un mes de huelga de su plantilla en 2016, más de 70 periodistas dejaron el canal. En los últimos tres años, Canal + habría perdido casi un millón de suscriptores, mientras que su audiencia se ha dividido por cuatro en la última década. En 2017, su media se situó en un 1,2% de share.

Producto de importación

Remotamente inspirado en el mítico espacio británico Spitting Image, el programa francés originó una versión española, Las noticias del guiñol, que se emitió en Canal + entre 1995 y 2005, primero como sección del programa Lo + Plus y después como un espacio independiente. Tras la creación de Cuatro, el programa quedó integrado en su parrilla, hasta que fue eliminado de la misma en 2008. En total, emitió 3.500 programas. Además, la franquicia también fue adaptada a Estados Unidos, Rusia, Italia, Alemania, Bélgica, Suiza, Portugal, Australia, Sudáfrica, Líbano, Turquía, Irán, India y Kenia.

En 2012, el programa suscitó una inmensa polémica en España, originada por un sketch que insinuaba el posible dopaje del tenista Rafa Nadal. El empresario Alain Afflelou llegó a suspender una campaña de publicidad en Canal+ para responder a las protestas de sus clientes en España, donde la marca cuenta con 270 puntos de venta.

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