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narrativa

Escritura nómada

La primera novela de Marta Rebón es un sabio manual de la literatura como forma de vida

El autor ruso Antón Chéjov (de pie), con su hermano. Ampliar foto
El autor ruso Antón Chéjov (de pie), con su hermano.

A Marta Rebón le debemos la traducción de varias obras maestras: Vida y destino, de Grossman; Las almas muertas, de Gógol; Una saga moscovita, de Aksiónov… La lista completa sería apabullante. Rebón (Barcelona, 1976) es una gran traductora porque simpatiza con cada libro que vierte al español o al catalán. Es precisa y flexible, y también arriesgada. Todas estas cualidades caracterizan En la ciudad líquida, su primera obra propia, un libro en la tradición de Praga mágica, de Angelo Maria Ripellino; El Danubio, de Claudio Magris, o El viaje, de Sergio Pitol, invocado en estas páginas como modelo. Es decir: un sabio manual de la literatura como forma de vida. Pero al contrario de los citados, Rebón no realiza un ejercicio de critica literaria, sino de simpatía biográfica.

En la ciudad líquida se centra en las vidas de los autores que ha traducido, y añade otros protagonistas de la resistencia cultural a la brutalidad del siglo XX soviético: los poetas Marina Tsvietáieva y Joseph Brodsky, los supervivientes Shalámov y Tsypkin, el cineasta Tarkovski y el novelista Doblátov. Sumemos a Dostoievski y Chéjov, en algunas de las mejores páginas del libro, y tres apátridas que convivieron, como la traductora, con sus particulares desiertos: Elizabeth Bishop, Paul Bowles y Saint-Exupéry. Como decimos, antes que un análisis de las obras, Rebón prefiere insistir en las circunstancias vitales (extremas, casi siempre) en las que estas obras surgieron y reivindica una idea de la literatura como cobijo de la dignidad humana.

En la ciudad líquida también es una autobiografía de la propia Rebón. Una “cartografía íntima”, la llama, de “cada una de las ciudades en las que he vivido”: Tánger, Quito, Oporto, San Petersburgo, Moscú. Asistimos a su formación como traductora, sus primeros trabajos y cuitas. Es, por tanto, un libro a medio camino entre el documento cultural y la obra de creación memorialística. Además, cerrando un círculo de cercanía, el narratario al que van dedicadas estas páginas es la pareja de la traductora, Ferrán Mateo; y las fotografías realizadas por ambos comparten protagonismo con el texto.

No obstante, Rebón no consigue que los momentos autobiográficos sean tan interesantes como la rica doble vida que manifiesta su perspectiva como traductora. La poética de En la ciudad líquida comparte mucho con una ética de la traducción: “No dejar zonas en penumbra”, escribe ella, pero también ocupar un lugar secundario respecto a las obras y autores a los que la intérprete da nueva vida. La escritura se experimenta como un vagabundeo, con evidente gusto por las digresiones, nunca caprichosa, nómada, horizontal, sin demorarse ni acelerarse. Rebón sabe qué momentos valiosos de la cultura universal debe iluminar. Se toma su tiempo. No tiene prisa por llegar porque lleva su hogar a cuestas.

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Autor: Marta Rebon.

Editorial: Caballo de Troya (2017).

Formato: eBook y tapa blanda (408 páginas).

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